Mostrando entradas con la etiqueta Melchor de la Serna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Melchor de la Serna. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de febrero de 2022

Soneto: "La dulce lucha de la blanda cama", de MELCHOR DE LA SERNA (ESPAÑA, segunda mitad del s. XVI d.n.e.)

La dulce lucha de la blanda cama:
aquel abrazalla y defenderse,
aquel trabajo que hay en el ponerse
el furioso galán sobre la dama;

Aquel estremecerse si derrama
las dulces gotas, sin poder moverse;
aquel estar encima, aquel no verse,
procurando matar la ardiente llama;

aquel jugar de boca tan suave
y aquel: “¡Ay, señora, cómo sabe!.”
Y aquel jugar a veces al trocado,

y aquel refocilarse, aunque se acabe.
¿Qué lengua habrá perfecta que lo alabe
si no fuere del fraile arrufianado?






Leer más poemas de este autor en el blog BESOS.

Enlace recomendado:
 






jueves, 2 de enero de 2020

"Primero es abrazalla y retozalla", de FRAY MELCHOR DE LA SERNA (ESPAÑA, segunda mitad s.XVI-primera década del s. XVII, d.n.e.)


Primero es abrazalla y retozalla,
y con besos un rato detenella.
Primero es provocalla y encendella,
después viene el deleite de gozalla.

Primero es por fuerza arremangalla,
metiendo piernas entre piernas della.
Primero es acabar esto con ella,
después viene el contento de gozalla.

No hacer, como acostumbran los casados,
más de llegar y hallar aparejado,
de puro dulce, creo, que da dentera.

Han de ser los contentos deseados;
si no, no dan placer ni valen nada;
que no hay quien lo barato comprar quiera.




Leer más poemas de este autor en el blog BESOS.

Enlace recomendado:
 
Volver a la página principal





miércoles, 2 de enero de 2019

"Soñaba una doncella que dormía", de MELCHOR DE LA SERNA (ESPAÑA, segunda mitad del s. XVI d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "El arte de amar".



Soñaba una doncella que dormía
con un galán que amaba tiernamente,
y que él en todo andaba diligente
y descuido en todo no tenía.

Ella, aunque mal, al fin, se resistía,
diciendo: «¿Qué dirá de mí la gente?»,
En efecto cumplió con su accidente,
dando los dos remate a su porfía.

El galán la besaba y abrazaba
con más calor que un encendido leño;
lo dulce a derramar no comenzaba,

cuando se despertó, y dijo al sueño:
«¿Durar un poco más, qué te costaba,
pues para mí era gusto no pequeño?
»


Leer más poemas de este autor en el blog BESOS.

Enlace recomendado:
 
Volver a la página principal