miércoles, 31 de agosto de 2022

"Me ha faltado... eso", de KARY KAMALICH (MÉJICO, 1968--, d.n.e.)

Amor, me ha faltado, lo confieso,
una expresión mínima de afecto.
No hablo de abrazos ni de sexo...,
simplemente, me ha faltado... eso.

Mi cuerpo ha experimentado todo:
hieles, mieles, olores y sabores,
ternura indescriptible, pasión desenfrenada...
Sin embargo, me ha fatado...eso.

No es el beso tierno, salvaje, esquivo o furtivo:
la huella de tus labios yace en mi cuerpo.
Pero ese beso suave... ese beso en mi cuello
es lo que necesito. Me ha falatdo...eso.





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martes, 23 de agosto de 2022

"Si pudiera tener de ti esa mirada", de ANA LUCÍA GUTIÉRREZ ZAMORA ORTIZ (1967--, d.n.e.)


si pudiera tener de ti esa mirada,
si volvieran a ser míos tus anhelos;
sentirme abrasada en tus brazos,
si pudieran quemarme tus labios;

si no fueran ajenos tus besos,


si la culpa no sellara tu boca,
y si no fuera prohibido el deseo
de comerme tu alma a pedazos,

¡qué gran soberbia la mía!
¡qué gran pecado he cometido,
pensar que podía tenerte
y que tu querías ser mío!

tienes mi rendición en tus manos
si acaso tu quisieras salvarme,
pero mi cuerpo solo quiere tenerte
para yacer en el tuyo y morir pecadora.




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viernes, 19 de agosto de 2022

"Gestos", de CLAUDIO RODRÍGUEZ (ESPAÑA, 1934-1999 d.n.e.)


Una mirada, un gesto,
cambiarán nuestra raza. Cuando actúa mi mano,
tan sin entendimiento y sin gobierno,
pero con errabunda resonancia,
y sondea, buscando
calor y compañía en este espacio
en donde tantas otras
han vibrado, ¿qué quiere
decir? Cuántos y cuántos gestos como
un sueño mañanero,
pasaron. Como esa
casera mueca de las figurillas
de la baraja: aunque
dejando herida o beso, sólo azar entrañable.

Más luminoso aún que la palabra,
nuestro ademán, como ella
roído por el tiempo, viejo como la orilla
del río, ¿qué
significa?
¿Por qué desplaza el mismo aire el gesto
de la entrega o del robo,
el que cierra una puerta o el que la abre,
el que da luz o apaga?
¿Por qué es el mismo el giro del brazo cuando siembra
que cuando siega,
el de amor que el de asesinato?

Nosotros, tan gesteros pero tan poco alegres,
raza que sólo supo
tejer banderas, raza de desfiles,
de fantasías y de dinastías,
hagamos otras señas.
No he de leer en cada palma, en cada
movimiento, como antes. No puedo ahora frenar
la rotación inmensa del abrazo
para medir su órbita
y recorrer su emocionada curva.

No, no son tiempos
de mirar con nostalgia
esa estela infinita del paso de los hombres.
Hay mucho que olvidar
y más aún que esperar. Tan silencioso
como el vuelo del búho, un gesto claro,
de sencillo bautizo,
dirá, en un aire nuevo,
su nueva significación, su nuevo
uso. Yo solo, si es posible,
pido, cuando me llegue la hora mala,
la hora de echar de menos tantos gestos queridos,
tener fuerza, encontrarlos
como quien halla un fósil
(acaso una quijada aún con el beso trémulo)
de una raza extinguida.
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martes, 9 de agosto de 2022

"Lipstick", de PERE GIMFERRER TORRENS (ESPAÑA, 1945--, d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Amor en vilo", de fecha 2006  d.n.e.



Son tus labios carnosos, y si en tus labios leo,
como buenaventura, la que fuiste y serás
(la que hoy eres: un tránsito que ya has dejado atrás,
sucesora del rayo de ti misma en deseo),

en tus labios estalla la fruta al silabeo,
y la pulpa me dice

que has vivido quizás
para ver que la luz te legaba su empleo,
como yo habré vivido para quererte más.

Son tus labios carnosos, de adolescente en vida,
de corza adolescente de la floresta huida,
jardinera de luces de la flora solar:

son tus labios carnosos y me sanan la herida
y me abren la herida que me sanan, partida
mi vida por tus labios de mar en pleamar.




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lunes, 8 de agosto de 2022

"Flores de amor", de OSCAR WILDE IRLANDA, 1854-1900 d.n.e.)

Ґλνkύιкрς Έρώς

Amor, no te culpo; la culpa fue mía,
no hubiera yo sido de arcilla común
habría escalado alturas más altas aún no alcanzadas,
visto aire más lleno, y día más pleno.

Desde mi locura de pasión gastada
habría tañido más clara canción,
encendido luz más luminosa, libertad más libre,
luchado con malas cabezas de hidra.

Hubieran mis labios sido doblegados hasta hacerse música
por besos que sólo hicieran sangrar,

habrías caminado con Bice y los ángeles
en el prado verde y esmaltado.

Si hubiera seguido el camino en que Dante viera
los siete círculos brillantes,
¡Ay!, tal vez observara los cielos abrirse, como
se abrieran para el florentino.

Y las poderosas naciones me habrían coronado,
a mí que no tengo nombre ni corona;
y un alba oriental me hallaría postrado
al umbral de la Casa de la Fama.

Me habría sentado en el círculo de mármol donde
el más viejo bardo es como el más joven,
y la flauta siempre produce su miel, y cuerdas
de lira están siempre prestas.

Hubiera Keats sacado sus rizos himeneos
del vino con adormidera,
habría besado mi frente con boca de ambrosía,
tomado la mano del noble amor en la mía.

Y en primavera, cuando flor de manzano
acaricia un pecho bruñido de paloma,
dos jóvenes amantes yaciendo en la huerta
habrían leído nuestra historia de amor.

Habrían leído la leyenda de mi pasión, conocido
el amargo secreto de mi corazón,
habrían besado igual que nosotros, sin estar
destinados por siempre a separarse.

Pues la roja flor de nuestra vida es roída
por el gusano de la verdad
y ninguna mano puede recoger los restos caídos:
pétalos de rosa juventud.

Sin embargo, no lamento haberte amado -¡ah, qué más
podía hacer un muchacho,
cuando el diente del tiempo devora y los silenciosos
años persiguen!

Sin timón, vamos a la deriva en la tempestad
y cuando la tormenta de juventud ha pasado,
sin lira, sin laúd ni coro, la Muerte,
el piloto silencioso, arriba al fin.

Y en la tumba no hay placer, pues el ciego

gusano se ceba en la raíz, y el Deseo tiembla hasta tornarse ceniza,
y el árbol de la pasión ya no tiene fruto.

¡Ah!, qué más debía hacer sino amarte; aún
la madre de Dios me era menos querida,
y menos querida la elevación citérea desde el mar
como un lirio argénteo.

He elegido, he vivido mis poemas y, aunque
la juventud se fuera en días perdidos,
hallé mejor la corona de mirto del amante
que la de laurel del poeta.




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jueves, 4 de agosto de 2022

"Pues quita al año Primavera el ceño", de de FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLEGAS (ESPAÑA, 1580-1646 d.n.e.)

"Cupido y Psique", de John Hoppner (1785)


Pues quita al año Primavera el ceño
y el verano risueño
restituye a la tierra sus colores,
y en donde vimos nieve vemos flores,
y las plantas vestidas
gozan las verdes vidas
dando, a la voz del pájaro pintado,
las ramas sombras y silencio el prado,
ven, Aminta, que quiero
que, viéndote primero,
agradezca sus flores este llano
más a tu blanco pie que no al verano.

Ven; veraste al espejo de esta fuente,
pues, suelta la corriente
del cautiverio líquido del frío,
perdiendo el nombre, aumenta el suyo al río.
Las aguas que han pasado
oirás por este prado
llorar no haberte visto, con tristeza;
mas en las que mirares tu belleza,
verás alegre risa,
y cómo las dan prisa,
murmurando su suerte a las primeras,
por poderte gozar las venideras.

Si te detiene el sol ardiente y puro,
ven, que yo te aseguro
que, si te ofende, le has de vencer luego,
pues se vale él de luz y tú de fuego;
mas si gustas de sombra,
en esta verde alfombra
una vid tiene un olmo muy espeso
(no sé si diga que abrazado o preso)
y a sombra de sus ramas
le darán nuestras llamas,
ya los digan abrazos o prisiones,
invidia al olmo y a la vid pasiones.

Ven, que te aguardan ya los ruiseñores,
y los tonos mejores,
porque los oigas tú, dulce tirana,
los dejan de cantar a la mañana.
Tendremos invidiosas
las tórtolas mimosas,
pues, viéndonos de gloria y gusto ricos,
imitarán los labios con los picos:
aprenderemos dellas
soledad y querellas,
y, en pago, aprenderán de nuestros lazos
su voz requiebros y su pluma abrazos.

¡Ay, si llegases ya, qué tiernamente,
al ruido de esta fuente,
gastáramos las horas y los vientos,
en suspiros y músicos acentos
Tu aliento bebería
en ardiente porfía

que igualase las flores de este suelo
y las estrellas con que alumbra el cielo,
y sellaría en tus ojos,
soberbios con despojos,
y en tus mejillas sin igual, tan bellas,
sin prado, flores, y sin cielo, estrellas.

Halláramos aquí la blanca Aurora
riendo, cuando llora;
la noche, alegres, cuando en cielo y tierra
tantos ojos nos abre como cierra.
Fuéramos cada instante
nueva amada y amante:
y ansí tendría en firmeza tan crecida
la muerte estorbo y suspensión la vida;
y vieran nuestras bocas,
en ramos de estas rocas,
ya las aves consortes, ya las viudas,
más elocuentes ser cuando más mudas.





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miércoles, 3 de agosto de 2022

"Amor así", de JOSÉ LUIS HIDALGO (ESPAÑA, 1919-1947 d.n.e.)


Cuando dos cuerpos se unen para amar,
se quema más despacio la soledad de la tierra.

De corazón a corazón, de hueso a hueso,
saltan pájaros ardiendo como puñales
piel del mundo o deseo donde la carne gime,
un gran río desnudo de inesperados crisantemos.
Cuando dos cuerpos se aprietan como bocas,
se empujan como voraces cataratas al rumor de la vida

perdiendo un posible contacto con la muerte que espera,
que sobre el olvidado planeta a lo lejos refulge
como un fantasma solitario y oculto.
Hombre o mujer, árboles vibrantes,
hirvientes besos estrujados y un ángel.

Amarse es poseer la tierra sin sombras para siempre.




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martes, 2 de agosto de 2022

"Exploradoras", de DINA POSADA (EL SALVADOR, 1946--, d.n.e.)


Tus manos
siempre encuentran en mi piel
una senda inexplorada
para zarpar con rabiosa gana
a la apetecida boca
del relámpago carnal.

Tus manos
saben evadir la rutina
cuando las pienso
se humedece mi memoria
e impaciente las aguardo.




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lunes, 1 de agosto de 2022

"Estoy llegando, poco a poco", de ANA LUCÍA GUTIÉRREZ ZAMORA ORTIZ (1967--, d.n.e.)



Estoy llegando, poco a poco,
me acerco a ese punto
donde podré perderme,
y quedar sumergida
en el cosmos de tu mente.

Navego en tus silencios
balanceándome suavemente
queriendo llegar hasta ti,
penetrando sin que lo sepas
a la frontera de tus palabras.

Y si logro entrar por tus ojos,
trataré de alcanzar tu corazón,
deslizándome, buscaré en cada rincón.
y al encender una luz en tu mirada,
me verás en cada parte de tu alma.

Grabaré con saliva mi nombre
en cada palmo de tu piel,
buscaré un lugar en tu memoria
para dormir ahí por siempre
hasta que me sientas parte de tu historia.




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