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miércoles, 26 de julio de 2023

"La metamorfosis del vampiro", de de CHARLES PIERRE BAUDELAIRE (Francia, 1821-1867 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Las flores del mal", de fecha 1857  d.n.e.



La femme cependant, de sa bouche de fraise,
En se tordant ainsi qu’un serpent sur la braise,
Et pétrissant ses seins sur le fer de son busc,
Laissait couler ces mots tout imprégnés de musc:
— « Moi, j’ai la lèvre humide, et je sais la science
De perdre au fond d’un lit l’antique conscience.
Je sèche tous les pleurs sur mes seins triomphants,
Et fais rire les vieux du rire des enfants.
Je remplace, pour qui me voit nue et sans voiles,
La lune, le soleil, le ciel et les étoiles!
Je suis, mon cher savant, si docte aux voluptés,
Lorsque j’étouffe un homme en mes bras redoutés,
Ou lorsque j’abandonne aux morsures mon buste,
Timide et libertine, et fragile et robuste,
Que sur ces matelas qui se pâment d’émoi,
Les anges impuissants se damneraient pour moi!».

Quand elle eut de mes os sucé toute la moelle,
Et que languissamment je me tournai vers elle
Pour lui rendre un baiser d’amour, je ne vis plus
Qu’une outre aux flancs gluants, toute pleine de pus!
Je fermai les deux yeux, dans ma froide épouvante,
Et quand je les rouvris à la clarté vivante,
À mes côtés, au lieu du mannequin puissant
Qui semblait avoir fait provision de sang,
Tremblaient confusément des débris de squelette,
Qui d’eux-mêmes rendaient le cri d’une girouette
Ou d’une enseigne, au bout d’une tringle de fer,
Que balance le vent pendant les nuits d’hiver.

La mujer, entre tanto, de su boca de fresa
Retorciéndose como una sierpe entre las brasas
Y amasando sus senos sobre el hierro de su corsé,
dejaba fluir estas palabras totalmente impregnadas de almizcle:
-«Yo, yo tengo el labio húmedo, y conozco la ciencia
De perder en el fondo de un lecho la antigua consciencia.
Seco todas las lágrimas en mis senos triunfantes,
Y hago reír a los viejos con la risa de los niños.
¡Reemplazo, para quien me ve desnuda y sin velos,
a la luna, al sol, al cielo y las estrellas!
Yo soy, mi caro sabio, tan docta en los placeres,
Cuando asfixio a un hombre en mis brazos temidos,
O cuando anandono a los mordiscos mi busto,
Tímida y libertina, y frágil y robusta,
Que sobre estos colchones que se desmayan de emoción,
¡los ángeles indefensos se condenarían por mí».

Cuando hubo succionado toda la médula de mis huesos,
y lánguidamente me volvía hacia ella
para devolverle un beso de amor, sólo vi
¡un odre con los flancos pegajosos, todo lleno de pus!
Cerré los dos ojos, en mi helado terror,
y cuando los abrí a la claridad viva,
a mi lado, en lugar del maniquí poderoso
que parecía haber hecho provisión de mi sangre,
temblaron confusamente con los restos de esqueleto,
de los cuales devolvieron el grito de una veleta
o de un cartel, al final de una barra de hierro,
que balancea el viento en las noches de invierno."
[Trad. de Raúl Amores Pérez]



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jueves, 2 de febrero de 2023

"Te ofrezco, de PAUL VERLAINE (FRANCIA, 1844-1896, d.n.e.)

"Burbujas de jabón", de Boris Vallejo


Te ofrezco entre racimos, verdes gajos y rosas,
Mi corazón ingenuo que a tu bondad se humilla;
No quieran destrozarlo tus manos cariñosas,
Tus ojos regocije mi dádiva sencilla.

En el jardín umbroso mi cuerpo fatigado
Las auras matinales cubrieron de rocío;
Como en la paz de un sueño se deslice a tu lado
El fugitivo instante que reposar ansío.

Cuando en mis sienes calme la divina tormenta,
Reclinaré, jugando con tus bucles espesos,
Sobre tu núbil seno mi frente soñolienta,
Sonora con el ritmo de tus últimos besos.





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martes, 15 de noviembre de 2022

"Una negra", de STÉPHANE MALLARMÉ (FRANCIA, 1842-1998, d.n.e.)




Agitada por el demonio una negra quiere
En una niña triste saborear frutos nuevos
Y criminales, debajo de su falda horadada:
La glotona ya empieza su faena ladina:

En su vientre compara, feliz, los dos pezones
Y, tan alto que la mano no lo puede agarrar,
Dispara el golpe sordo de sus botinas
Como lengua inexperta en el placer.

Frente a esa desnudez miedosa de gacela
Que tiembla, de espaldas cual elefante loco,
Ella espera, echada, y admira, interesada,
Mientras ríe con dientes ingenuos a la niña.

Y entre sus piernas donde la víctima se tiende,
Alzando una piel negra y bajo la crin, abierta,
Avanza el paladar de esa extraña boca,
Pálido y rosa como un caracol de mar.




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viernes, 11 de noviembre de 2022

"Soneto: Joven", de BORIS VIAN (FRANCIA, 1920-1969, d.n.e.)

Y era la edad nueva de los bailes agarrados
A los cuerpos ligeros, cargados de olores fluidos
Besos atrevidos posados sobre la fiera tibieza
De suaves cabelleras dulcemente acariciadas

A veces el recuerdo de esas horas pasadas
En resolver un problema de triste profundidad
Se deshilachaba, vapor ligero, en el ardor
De labios, en su boca anhelante apretados

Pero agudo, por debajo de la línea del sueño
El anzuelo de su trabajo venía sin tregua
A enganchar, cual pérfido relámpago, su corazón

Y su mirada cansada seguía en la noche clara
A las carcajadas nerviosas de grandes risas burlonas
La ronda desmelenada de horribles espectros escolares…




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miércoles, 9 de noviembre de 2022

"Nacimiento acuático de un hombre", de MICHEL HOUELLEBECQ (FRANCIA, 1958--, d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "El sentido de la lucha", de fecha 1996  d.n.e.



Primero está ese acto que bien se ha de calificar de carnal,
A falta de un término mejor
Acto en el que, sin embargo, comprometemos buena parte de nuestros recursos espirituales
Y de nuestras creencias
Dado que nosotros creamos las condiciones, no solamente para un ser, sino también para el mundo, de un nuevo nacimiento,
Nosotros fijamos su inicio y tal vez su término.
Luego está esa especie de ser animal
Que resulta muy difícil de relacionar con la mujer
Tal y como la conocemos
Me refiero a la mujer de nuestros días,
Esa que coge el metro
Y que no es ya capaz de amor alguno.
Está ese gesto del beso que remonta de forma tan natural hasta los labios y las manos
Ante el objeto arrugado que sale
Que estaba protegido todavía hace unos instantes
Que acaba de caer brutalmente en dirección a lo humano
De forma irremediable
Y lloramos, también nosotros, esa caída.

Está esa especie de creencia en un mundo liberado del mal
Y de los gritos, y del sufrimiento,
Un mundo en el que encarar el horror del nacimiento
Como un acto amistoso
Me refiero a un mundo donde se pudiera vivir
Desde el primer instante
Y hasta el fin, hasta el término natural;
Tal mundo no está en ningún caso descrito en nuestros libros.
Existe, en potencia.




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jueves, 20 de octubre de 2022

"La siesta de un fauno", de STÉPHANE MALLARMÉ (FRANCIA, 1842-1998, d.n.e.)

Esas ninfas… Quiero perpetuarlas. Tan claro,
Su rosicler, que revolotea en el aire
Adormilado. ¿Amaba yo un sueño?
Mi duda, montón de antigua noche, termina
En mucha sutil rama que, siendo el mismo bosque,
Prueba, ay, que solitario yo me ofrecía
Como triunfo la falta ideal de las rosas.
Reflexionemos…
o bien las mujeres que glosas
Ilustran un deseo de tus sentidos fabulosos
(Fauno, la ilusión brota de los ojos azules
Y fríos, cual llorosa fuente, de la más casta;
Pero la otra, toda suspiro, dices que contrasta
Como brisa del cálido día, con tu vellón.
¡No!) durante la inmóvil y absorta pausa
Que con calor sofoca a la fresca mañana, si se opone.

No hay murmullo de agua que mi flauta no vierta
En el soto regado por acordes, y sólo el viento
Pronto a exhalarse de los dos tubos, antes
De dispersar el sonido cual árida llovizna,
Es, en el horizonte que ningún pliegue agita,
El visible y sereno soplo artificial
De la inspiración que vuelve al cielo.

¡Oh bordes sicilianos de un estanque tranquilo
Que cuenta Tácito, bajo las flores de la luz:
«Que yo cortaba aquí juncos por el talento
Amaestrados, cuando, en el oro glauco de lejanos
Verdores que a las fuentes consagran sus vides,
Vi ondear una blancura animal en reposo;
Y que, en el lento preludio con que los caramillos
Nacen, ese vuelo de cisnes, ¡no!, de náyades,
Huye o se sumerge…».

Todo arde en la inerte hora rojiza, sin indicar
De qué arte se valieron para escapar de aquel
Que busca ella, hímenes tan deseados:
¿Despertaré entonces con el inicial fervor,
Erguido y solo bajo una antigua oleada de fulgor
¡Lirio! y para la ingenuidad, como uno de vosotros?

Distinto de esa dulce nada que la boca dilata,
El beso, que en voz baja apuntala perfidias,
 
Mi pecho, virgen de pruebas, atesta una misteriosa
Mordedura, obra de algún augusto diente,
¡Bah! Arcano tal buscó por confidente
Al junco gemelo y amplio que suena bajo el cielo:
Que, atrayéndose la turbación de mejilla, sueña
En un largo solo, que a la belleza circundante
Distraíamos con falsas confusiones
Entre ella misma y nuestro canto crédulo:
Y que logra, tan alto como puédese modular el amor,
Borrar el ordinario dormir de espaldas
O del costado puro, seguido por mis ojos cerrados,
Una sonora, vana y monótona línea.

¡Trata, pues, instrumento de fugas, oh maligna
Siringa, de reverdecer en los lagos donde me aguardas!
Yo, de mi música ufano, quiero hablar largamente
De las diosas, y a través de idólatras pinturas,
Bajo su sombra continuaré raptando unas cinturas:
Así, cuando de las uvas la claridad exprimo
Para negar la pena que mi ficción aleja,
Alegre, alzo el racimo vacío al cielo de verano,
Y, soplando en esas pieles luminosas, ávido
De embriagueces, a través de ellos miro hasta el ocaso.
¡Oh ninfas! sigamos rellenando recuerdos diversos:
«Mis ojos, perforando los juncos, flechaban cada cuello
Inmortal, que en el agua baña el ardiente impacto
Y grita de rabia contra el cielo del bosque:
El espléndido baño de cabellos se pierde
Entre claridades y temblores, ¡oh pedrerías!
Yo, veloz acudo, cuando, a mis pies, veo,
Un par de ninfas que duermen, entrelazadas
(Y heridas por la languidez saboreada en el mal
De ser dos). Entonces las rapto
Sin desenlazarlas, y vuelo hasta ese macizo
(Odiado por la frívola sombra)
De rosas que desecan todo perfume al sol,
Donde nuestro retozo acabe como el día».

¡Te adoro! cólera de las vírgenes, oh arisca
Delicia del sacro fardo desnudo que se desliza
Para escapar de mi fogosa boca que bebe
Como se estremece un rayo, el espanto secreto
De la carne: del pie de la inhumana al corazón
De la tímida que abandona su inocencia humedecida
Por locas lágrimas o menos atristados vapores.
«Mi crimen es haber (contento de vencer estos miedos
Traidores) escindido con besos la desgreñada mata
Que los dioses guardaban tan bien enmarañada:

Pues apenas iba yo a ocultar mi ardiente risa
En los pliegues dichosos de una de ellas (reteniendo
A la pequeña, ingenua pero sin rubores,
Con sólo un dedo para que su candor de pluma
Se tiñera con la emoción de su hermana ya encendida)
Cuando, de mis brazos separados por inciertas muertes,
Esta presa, para siempre ingrata, se libera,
Sin apiadarse del gemido que me embriagaba aún».

¡No importa! otras al goce han de arrastrarme
Con sus trenzas atadas a mis cuernos:
Tú sabes, pasión mía, que, purpúrea y madura,
Toda granada estalla y de abejas murmura;
Y por nuestra sangre, prendada de quien la ciña,
Corre todo el enjambre eterno del deseo.
Cuando el bosque se tiñe de oros y cenizas,
Celébrase una fiesta en la extinguida fronda:
¡Etna! en medio de ti, visitado por Venus
Que posa sus talones ingenuos en tu lava;
Cuando, triste, uno duerme, agotada la llama,
¡Tengo a la reina! ¡Oh castigo seguro!…
¡Pero no! El alma
Vacía de palabras y este aturdido
Tarde sucumben al altivo silencio de la siesta:
¡Basta! Hay que dormir olvidando la injuria
En la sedienta arena. ¡Y cómo me gusta
Abrir la boca bajo el astro eficaz de los vinos!

¡Adiós, pareja! Voy a ver la sombra en que te has convertido.





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martes, 18 de octubre de 2022

"Renacimiento", de MICHAEL HOUELLEBECQ (FRANCIA, 1958--, d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Renacimiento", de fecha 1999  d.n.e.



Ceremonias, soles ponientes,
Luego, la constelación del Cisne
Y la sensación de ser indigno,
La imposibilidad del canto.

Tus ojos son el espejo del mundo
María, señora de los dolores,
María, que hace al corazón latir;
A través de ti, la Tierra es redonda.

No hay un abismo final
Donde griten de terror las aguas,
El tiempo se repliega y habita
En el espacio de tu dulzura,

En el espacio de tu esplendor,
El tiempo se repliega y habita
Una casa de pura dulzura,
El tiempo atrapado por los ritos

Nos envuelve con su blancura
Y en nuestros labios unidos palpita
Un canto mudo, geométrico,

De una desgarradora dulzura
Una armonía perfecta, genuina,
Armonía en lo más hondo de nuestros corazones.




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viernes, 16 de septiembre de 2022

"Soneto: Oh queridísima lejos y cercana y blanca", de STÉPHANE MALLARMÉ (FRANCIA, 1842-1898, d.n.e.)

Oh queridísima lejos y cercana y blanca,
Tan deliciosamente tú, Mary, que pienso
En un bálsamo raro que la mentira exhala
Sobre ningún florero de cristal sombreado

¿Lo sabes? ¡Sí! Hace tiempo que para mí
Una sonrisa tuya deslumbrante prolonga
La misma rosa que con su hermoso verano
Húndese en el pasado y luego en el futuro.

Mi corazón que intenta en la noche escucharse
O llamarte con qué palabra final y más tierna.
Se exalta con la de hermana apenas susurrada

Pero tú, gran tesoro y cabeza diminuta,
Me enseñas una dulzura del todo diferente.
Con sólo un beso y en tu pelo murmurada.





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martes, 31 de mayo de 2022

"He estado muy angustiada", de BEATRIZ DE DÍA (FRANCIA, 1140-1175 d.n.e.)

He estado muy angustiada
por un caballero que he tenido
y quiero que por siempre sea sabido
cómo le he amado sin medida;
Ahora comprendo que yo me he engañado,
porque no le he dado mi amor,
por eso he vivido en el error
tanto en el lecho como vestida.

Cómo querría una tarde tener
a mi caballero, desnudo, entre los brazos
y que él se considerase feliz
con que sólo le hiciese de almohada,
lo que me deja más encantada
que Floris de Blancaflor:
Yo le dono mi corazón y mi amor,
mi razón, mis ojos y mi vida.

Bello amigo, amable y bueno,
¿cuándo os tendré en mi poder?
¡Podría yacer a vuestro lado un atardecer
y podría daros un beso apasionado!
Sabed que tendría gran deseo
de teneros en el lugar del marido,
con la condición de que me concedierais
hacer todo lo que yo quisiera.



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lunes, 24 de enero de 2022

"La voz" de ROBERT DENOS (FRANCIA, 1900-1945, d.n.e.)

Tan semejante a la flor y a la corriente de aire
al curso del agua a las sombras pasajeras
a la sonrisa vislumbrada aquella famosa noche a medianoche
tan semejante a toda la felicidad y a la tristeza
es la medianoche pasada alzando su torso desnudo
por encima de las torres y de los álamos
llamo a mí a los perdidos en los campos
los viejos cadáveres los jóvenes robles talados
los jirones de tela pudriéndose sobre la tierra y la ropa
secándose en los alrededores de las granjas
llamo a mí a los tornados y a los huracanes
las tempestades los tifones los ciclones
los maremotos
los temblores de tierra
llamo a mí al humo de los volcanes y al de los cigarrillos
a los círculos de humo de los puros de lujo
llamo a mí a los amores y los enamorados
llamo a mí a los vivientes y a los muertos
llamo a mí a los sepultureros, llamo a los asesinos
llamo a los verdugos, llamo a los pilotos los albañiles y
los arquitectos
a los asesinos
llamo a la carne
llamo a la que amo
llamo a la que amo
llamo a la que amo
la medianoche triunfante despliega sus alas de satén
y se posa sobre mi cama
las torres y los álamos se pliegan a mi deseo
aquellos se derrumban aquellos se desploman
los perdidos en el campo se reencuentran al encontrarme
los viejos cadáveres resucitan por mi voz
los jóvenes robles talados se cubren de verdor
los viejos jirones de tela pudriéndose en la tierra y sobre la tierra
crujen a mi voz como el estandarte de la revuelta
la ropa secándose en los alrededores de la granja vistido de adorables mujeres
que no adoro que vienen a mí obedecen a mi voz y me adoran
los tornados giran en mi boca
los huracanes enrojecen si pueden mis labios
las tempestades rugen a mis pies
los tifones si es posible me despeinan
recibo los besos de embriaguez de los ciclones
los maremotos vienen a morir a mis pies
los temblores de tierra no me estremecen
pero hacen que todo se desplome a mi orden
el humo de los volcanes me viste con sus vapores
y el de los cigarrillos me perfuma
y los círculos de humo de los puros me coronan
los amores y el amor tan largo tiempo perseguidos se refugian en mí
los enamorados escuchan mi voz
los vivientes y los muertos se someten y me saludan
los primeros friamente los segundos familiarmente
los sepultureros abandonan las tumbas apenas excavadas
y declaran que yo sólo puedo comandar los nocturnos trabajos
los asesinos me saludan
los verdugos invocan la revolución
invocan mi voz
invocan mi nombre
los pilotos se guían por mis ojos
los albañiles sienten vértigo escuchándome
los arquitectos parten hacia el desierto
los asesinos me bendicen
la carne palpita a mi llamada
la que amo no me escucha
la que amo no me oye
la que amo no me responde.
Si semblable à la fleur et au courant d’air
au cours d’eau aux ombres passagères
au sourire entrevu ce fameux soir à minuit
si semblable à tout au bonheur et à la tristesse
c’est le minuit passé dressant son torse nu
au dessus des beffrois et des peupliers
j’appelle à moi ceux-là perdus dans les campagnes
les vieux cadavres les jeunes chênes coupés
les lambeaux d’étoffe pourissant sur la terre et le linge
séchant aux alentours des fermes
j’appelle à moi les tornades et les ouragans
les tempètes les typhons les cyclones
les raz de marée
les tremblements de terre
j’appelle à moi la fumée des volcans et celle des cigarettes
les ronds de fumée des cigarres de luxe
j’appelle à moi les amours et les amoureux
j’appelle à moi les vivants et les morts
j’appelle les fossoyeurs j’appelle les assassins
j’appelle les bourreaux j’appelle les pilotes les maçons et
les architectes
les assassins
j’appelle la chair
j’appelle celle que j’aime
j’appelle celle que j’aime
j’appelle celle que j’aime
le minuit triomphant déploue ses ailes de satin
et se pose sur mon lit
les beffois et les peupliers se plient à mon désir
ceux-là s’éroulent ceux-là s’affaissent
les perdus dans la campagne se retrouvent en me trouvant
les vieux cadavres ressuscitent à ma voix
les jeunes chênes coupés se couvrent de verdure
les lambeaux d’étoffe pourissent dans la terre et sur la terre
claquent à ma voix comme l’étendard de la révolte
le linge séchant aux alentours des fermes habille d’adorables femmes
que je n’adore pas qui viennent à moi obéissent à ma voix et m’adorent
les tornades tournent dans ma bouche
les ouragans rougissent s’il est possible mes lèvres
les tempètes grondent à mes pieds
les typhons s’il est possible me dépeignent
je reçois les baisers d’ivresse des cyclones
les raz de marrée viennent mourir à mes pieds
les tremblements de terre ne m’ébranlent pas
mais font tout crouler à mon ordre
la fumée des volcans me vêt de ses vapeurs
et celle des cigarettes me parfume
et les ronds de fumée des cigares me couronnent
les amours et l’amour si longtemps poursuivis se réfugient en moi
les amoureux écoutent ma voix
les vivants et les morts se soumettent et me saluent
les premiers froidement les seconds familièrement
les fossoyeurs abandonnent les tombes à peine creusées
et déclarent que moi seul puis commander leurs noctures travaux
les assassins me saluent
les bourreaux invoquent la révolution
invoquent ma voix
invoquent mon nom
les pilotes se guident sur mes yeux
les maçons ont le vertige en m’écoutant
les architectes partent pour le désert
les assassins me bénissent
la chair palpite à mon appel
celle que j’aime ne m’écoute pas
celle que j’aime ne m’entend pas
celle que j’aime ne me répond pas
[Traducción de Raúl Amores Pérez]




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miércoles, 29 de diciembre de 2021

"Gracias doy a Venus", de Petrus Blesensis o PEDRO DE BLOIS (FRANCIA, ca. 1135 - ca. 1204, d.n.e.)

Poema perteneciente a la antología de los Carmina Burana", del "Códex Buranus" de los siglos a XII-XIII  d.n.e.




« Gracias doy a Venus,
que propicia
me fue con su aprobadora sonrisa
por concederme,
de la muchacha
mía, el grato
y deseado
triunfo.

Mucho tiempo combatí
sin que pudiera
gozar su recompensa;
me siento ahora dichoso
y apacible
por el rostro de Dione.

De mirar, conversar,
tocar, besar,
me había concedido mi novia el placer,
pero aún lejano estaba
el último y mejor
límite
de su amor.

Y de no trasponerlo,
todas las otras cosas,
las que antes me diera,
origen de mi sufrimiento fueran.

A la meta me acerqué,
pero con tierno llanto,
oh mía, me turbaba;
dudaba aún
en desatar los virginales
cerrojos
de su pudor.
Llora y bebo sus lágrimas
dulcísimas,

y cuanto más así me embriago,
más la pasión
me consume.

Pero mejor saben los besos
cuando se prueban con lágrimas
,
y más las íntimas caricias
al alma excitan.

Por eso, cada vez más dominante
y doloroso
es el calor con que la llama me quema;
pero el dolor de ella
se sale
con fuertes sollozos
sin que mis ruegos
lo aplaquen.

Súplicas añado a súplicas
y más besos a los besos,
pero ella más llanto a su llanto
y más discusión a la riña.
Me mira ahora
con ojos rivales,
ahora ya suplicantes.
Ahora en la pelea se ensaña,
ahora suplica,
y mientras más suavemente pido,
más sorda a mis ruegos
se queda.

En exceso audaz, a la fuerza recurro,
ella encaja las agudas uñas,
arranca cabellos,
valiente me rechaza
con fuerza
y se dobla
y las rodillas
cruza
para que la puerta
del pudor no sea abierta.

Pero al final avanzo en la lucha,
sólo decidido al triunfo.
Con un abrazo
reafirmo mi fuerza,
los brazos
suyos envuelvo,
la aprieto cubierta
de besos
hasta que se abren
las suntuosas puertas de Dione
.

Y esto place a ambos,
y dándome besos de miel,
más dulce mi amada
me reprende menos.

Y sonriente, medio cerrados
los trémulos ojos,
después de un suspiro
que aún es ansioso,
se adormece».

Grates ago Veneri,
que prosperi
michi risus numine
de virgine
mea gratum
et optatum
contulit tropheum.

Dudum militaveram,
nec poteram
hoc frui stipendio;
nunc sentio
me beari,
serenari
vultum Dioneum.

Visu, colloquio,
contactu, basio
frui virgo dederat;
sed aberat
linea posterior
et melior
amori.
quam nisi transiero,
de cetero
sunt, que dantur alia,
materia
furori.

Ad metam propero.
sed fletu tenero
mea me sollicitat,
dum dubitat
solvere virguncula
repagula
pudoris.
flentis bibo lacrimas
dulcissimas
;
sic me plus inebrio,
plus haurio
fervoris.

Delibuta lacrimis
oscula plus sapiunt,
blandimentis intimis
mentem plus alliciunt.
ergo magis capior,
et acrior
vis flamme recalescit.
sed dolor Coronidis
se tumidis
exerit singultibus
nec precibus
mitescit.

Preces addo precibus
basiaque basiis;
fletus illa fletibus,
iurgia conviciis,
meque cernit oculo
nunc emulo,
nunc quasi supplicanti;
nam nunc lite dimicat,
nunc supplicat;
dumque prece blandior,
fit surdior
precanti.

Vim nimis audax infero.
hec ungue sevit aspero,
comas vellit,
vim repellit
strenua,
sese plicat
et intricat
genua,
ne ianua
pudoris resolvatur.

Sed tandem ultra milito,
triumphum do proposito.
per amplexus
firmo nexus,
brachia
eius ligo,
pressa figo
basia;
sic regia
Diones reseratur
.

Res utrique placuit,
et me minus arguit
mitior amasia,
dans basia
mellita

Et subridens tremulis
semiclausis oculis,
veluti sub anxio
suspirio
sopita.





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viernes, 12 de noviembre de 2021

"Cuarto poema secreto a Madelaine", de GUILLAUME APOLLINAIRE (Wilhelm Albert Włodzimierz Apolinary de Kostrowicki) (FRANCIA, 1880-1918 d.n.e.)

Mi boca tendrá ardores de averno,
mi boca será para ti un infierno de dulzura,
los ángeles de mi boca reinarán en tu corazón,
mi boca será crucificada
y tu boca será el madero horizontal de la cruz,
pero qué boca será el madero vertical de esta cruz.
Oh boca vertical de mi amor,
los soldados de mi boca tomarán al asalto tus entrañas,
los sacerdotes de mi boca incensarán tu belleza en su templo,
tu cuerpo se agitará como una región durante un terremoto,
tus ojos entonces se cargarán
de todo el amor que se ha reunido
en las miradas de toda la humanidad desde que existe.

Amor mío
mi boca será un ejército contra ti,
un ejército lleno de desatinos,
que cambia lo mismo que un mago
sabe cambiar sus metamorfosis,
pues mi boca se dirige también a tu oído
y ante todo mi boca te dirá amor,
desde lejos te lo murmura
y mil jerarquías angélicas
que te preparan una paradisíaca dulzura en él se agitan,
y mi boca es también la Orden que te convierte en mi esclava,
y me da tu boca Madeleine,
tu boca que beso Madeleine.




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jueves, 21 de octubre de 2021

"¡Oh, puertas de tu cuerpo", de GUILLAUME APOLLINAIRE (Wilhelm Albert Włodzimierz Apolinary de Kostrowicki) (FRANCIA, 1880-1918 d.n.e.)


Oh puertas de tu cuerpo
Son nueve y las he abierto todas
Oh puertas de tu cuerpo
Son nueve y para mí se han vuelto a cerrar todas

En la primera puerta
La Clara Razón ha muerto
Era ¿te acuerdas? el primer día en Niza
Tu ojo izquierdo así como una culebra se desliza
Hasta mi corazón
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu mirada izquierda

En la segunda puerta
Ha muerto toda mi fuerza
Era ¿te acuerdas? en un albergue en Cagnes
Tu ojo derecho palpitaba como mi corazón
Tus párpados latían como en la brisa laten las flores
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu mirada derecha

En la tercera puerta
Escucha latir la aorta
Y todas mis arterias hinchadas por tu sólo amor
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu oído izquierdo

En la cuarta puerta
Me escoltan todas las primaveras
Y aguzando el oído se escucha del bonito bosque
Subir esta canción de amor y de los nidos
Tan triste para los soldados que están en la guerra
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu oído derecho

En la quinta puerta
Es mi vida que te traigo
Era ¿te acuerdas? en el tren que volvía de Grasse
Y en la sombra muy cerca muy bajito
Tu boca me decía
Palabras de condenación tan perversas y tan tiernas
Que pregunto a mi alma herida
Cómo pude oírlas sin morir
Oh palabras tan dulces tan fuertes que cuando lo pienso me parece tocarlas
Y que se abra de nuevo la puerta de tu boca

En la sexta puerta
Tu gestación de putrefacción oh Guerra está abortando
He aquí todas las primaveras con sus flores
He aquí las catedrales con su incienso
He aquí tus axilas con su divino olor
Y tus cartas perfumadas que huelo
Durante horas
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta del lado izquierdo de tu nariz

En la séptima puerta
Oh perfumes del pasado que la corriente de aire se lleva
Los efluvios salinos daban a tus labios el sabor del mar
Olor marino olor de amor bajo nuestras ventanas se moría el mar
Y el olor de los naranjos te envolvía de amor
Mientras en mis brazos te acurrucabas
Quieta y callada

Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta del lado derecho de tu nariz

En la octava puerta
Dos ángeles mofletudos cuidan de las rosas temblorosas que soportan
El cielo exquisito de tu cintura elástica
Y heme aquí armado con un látigo hecho con rayos de luna
Los amores coronados con jacinto llegan en tropel.
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta de tu alma

Con la novena puerta
Es preciso que salga el amor mismo
Vida de mi vida
Me junto contigo para la eternidad
Y por el amor perfecto y sin ira
Llegaremos a la pasión pura y perversa
Según lo que queramos
A todo saber a todo ver a todo oír
Yo me renuncié en el secreto profundo de tu amor
Oh puerta umbrosa oh puerta de coral vivo
Entre dos columnas de perfección
Y que se vuelva a abrir de nuevo la puerta que tus manos saben abrir tan bien.





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miércoles, 13 de enero de 2021

"Venido ido venido ido venido", de JOSÉE LAPEYRÉRE (FRANCIA, 1944-2007 d.n.e.)


Recuerdas primero danzamos
sobre el volcán pero ¿dónde dejamos
las flores? en el sitio en que la letra cayó
él atravesó el pasillo pasando de una puerta
a otra "finalmente he cedido al fin he
cedido terminé por ceder he cedido fue
delicioso" ellos desaparecieron en una limusina
negra "he caído del beso hacia la vida"
dijo ella ¡oh! no es necesario

Hablar de eso no lo van a soportar ella
se puso otra vez esa ropa que parece continuar
la piel construyen su vida como un teatro
en campaña es un rudo oficio
mantener en juego el mayor tiempo

posible antes que todo no voltee y no resbale
fuera del campo pero es una incendiaria
un pez que muerde las manzanas una gallina sí
una gallina que hace que él utilice sus propios cuchillos
hubo la primera flecha que fue el más bello malentendido
comparado con los otros ella salió del gran movimiento
giratorio ella se plantó y "vi los rastros de los pies
desnudos de Diana solamente los rastros y la violenta corriente
del aire enseguida perdí la idea misma de la posesión"

fue la entrada en escena empujada
por un gran soplo un espacio bello sin nada
adentro que era necesario tener abierto golpe
por golpe quedaba sólo el juego el choque desigual
de los dos términos y el momento de la apuesta
pues nadie más quería volver a lo mismo




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sábado, 9 de enero de 2021

"Li Qingzhao", de Stéphane Chaumet (FRANCIA, 1971--, d.n.e.)

Nosotros también bebemos
los ojos brindando
y es en ella en quien de súbito pienso
el alfiler que resbala de los cabellos en el abrazo
la transpiración ligera que moja su vestido
la seda que venda los pies
esta voz frágil en el agua del tiempo
y los rumores guerreros
la fuerza siempre vulnerable de la primavera que uno otea
en lucha con la nieve
el sollozo de las ruedas trazando la fisura sobre el camino que lleva
al éxodo al duelo la sacudida mirada que pende de la amarga nostalgia
una flor que pierde el fulgor de su rojo
como rojo borrado de los labios en la violencia de un beso
Acuérdate
En la pérdida en la gloria de las horas robadas
por la intensidad el don de un instante
destello de luna olor de canelero cuerdas de cítara
de una ebriedad, aquella del vino que ella tanto ha amado
y de mucho más que del vino
dame tus ojos
hundámonos juntos como ella canta en esta copa
ese volcamiento que nos retarda el paciente abismo.




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lunes, 21 de diciembre de 2020

"Angustia", de STÉPHANE MALLARMÉ (FRANCIA, 1842.1898 d.n.e.)



Desnudo recostado, de Zinaida Serebriakova



Esta noche no vengo a vencer tu cuerpo, oh bestia
en la que se juntan los pecados de un pueblo,
ni a surcar en tu impuro pelo una triste borrasca
bajo el hastío incurable que vierte mi beso:

A tu lecho le pido dormir hondo y sin sueños
cerniéndose bajo el dosel de los remordimientos
que puedes saborear tras tus negras mentiras.
Tú, que sobre la nada sabes más que los muertos.

Porque el Vicio, que roe mi natural nobleza,
me ha como a ti marcado con su esterilidad,
pero mientras que tú guardas en tu seno de piedra

un corazón que el diente de ningún crimen hiere.
Yo huyo, pálido, exhausto, viendo en todo un sudario,
y temiendo morir cuando me acuesto solo.



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jueves, 10 de diciembre de 2020

"Hemos sido felices durante muchos días", de NAPOLEÓN BONAPARTE (FRANCIA, 1769-1821 d.n.e.)


Carta de Napoleón Bonaparte a Josefina de Beauharnais.


Marie-Josèphe-Rose Tascher de la Pagerie (1763-1814),
casada con Napoleón Bonaparte en 1796, fue desde 1804 emperatriz de Francia.
 


Marmirolo, 29 mesidor, nueve de la noche (17 de julio de 1796) 

 He recibido tu carta, mi adorable amiga, que ha llenado mi corazón de júbilo.Agradezco tus esfuerzos por enviarme noticias tuyas. Tu estado de salud debe haber mejorado. Tengo la certeza de que ya estás curada. Te aconsejo encarecidamente que montes a caballo, convencido de que te sentará muy bien.

Desde que te dejé, he estado constantemente triste, mi felicidad reside en estar cerca de ti; mi memoria evoca a cada instante tus besos, tus lágrimas, tus cariñosos celos, y los encantos de la incomparable Josefina reavivan sin cesar una llama viva y ardiente en mi corazón y mis sentidos. ¿Cuándo podré, liberado de toda inquietud, de toda contienda pendiente, pasar todo mi tiempo en tu compañía, y no pensar en otra cosa sino en amarte y disfrutar de la dicha de decírtelo y demostrártelo? Haré que te envíen tu caballo; aunque confío que puedas reunirte conmigo muy pronto.

Hace algunos días creía amarte, pero después de haberte visto, siento que te amo mil veces más. Desde que te conozco, te adoro cada día un poco más: lo que demuestra cuán falsa es la máxima de La Bruyère sobre que «el amor llega de golpe». Todo en la naturaleza sigue su curso y adquiere diferentes grados de crecimiento. ¡Ah! Te lo suplico, permíteme descubrir algunos de tus defectos; sé menos bella, menos graciosa, menos tierna y, lo que es más importante aún, menos buena; pero, sobre todo, no tengas nunca celos, no llores jamás, tus lágrimas me nublan la razón, inflaman mi sangre.

Créeme cuando digo que escapa de mi control tener un pensamiento que no vaya dirigido a ti, una idea que no te pertenezca.

Descansa bien, restablece pronto tu salud. Ven a reunirte conmigo, y así al menos antes de morir podremos decir: «Hemos sido felices durante muchos días».

Millones de besos para ti y también para Fortuné, a pesar de su maldad.

BONAPARTE



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sábado, 14 de diciembre de 2019

"Los dones de la sabia naturaleza", de MATEO DE VENDÔME (FRANCIA, 1100-1185 d.n.e.)

Venus Anadiomena, de Théodore Chassieriau (1819-1856) 


Pauperat artificis Nature dona venustas
Tyndaridis forme flosculus, oris honor.
Humanam faciem fastidit forma, decoris,
prodiga, siderea gratuitate nitens.
Nescia forma paris, odii preconia, laudes
iudicis invidie promeruisse potest.
Auro repondet coma, non replicata magistro
nodo, descensu liberiore iacet;
dispensare iubar humeris permissa decorem
explicat et melius dispatiata placet.
Pagina frontis habet quasi verba faventis, inescat
visus, nequitie nescia, labe carens.
Nigra supercilia via lactea separat, arcus
dividui prohibent luxuriare pilos.
Stellis preradiant oculi Venerisque ministri
esse favorali simplicitate monent.
Candori socio rubor interfusus in ore
militat, a roseo flore tributa petens.
Non hospes colit ora color, nec purpura vultus
languescit, niveo disputat ore rubor.
Linea procedit naris non ausa iacere
aut inconsulto luxuriare gradu.
Oris honor rosei suspirat ad oscula, risu
succincta modico lege labella tument.
Pendula ne fluitent, modico succincta tumore
plena Dioneo meile labella rubent.
Dentes contendunt ebori, serieque retenta
ordinis esse pares in statione student.
Colla polita nivem certant superare, tumorem
increpat et lateri parca mamilla sedet.

Los dones de la sabia Naturaleza los amengua el encanto
de la Tindárica, la beldad de su hermosura y la gracia de su rostro.
Su belleza desdeña la apariencia humana, pródiga
de su lindura, resplandeciente con regalados destellos.
No hay nadie que la iguale. Ella puede promover del odio
las alabanzas, y de la envidia juzgadora los elogios.
Con el oro sus cabellos rivalizan, no trenzados por experto
nudo, sino suelto y cayendo libremente.
Esparcida por sus hombros, su cabellera permite la hermosura resaltar,
y se acrecienta el placer al verla desparramada.
La lisura de su frente nos ofrece como palabras de halago:
las miradas atrae; carece de defectos, de manchas carece.
Un trazo blanquecino separa sus negras cejas; y los arcos,
a la perfección trazados, no permiten que el vello los afee.
Como estrellas sus ojos resplandecen y, de Venus auxiliares,
advierten que son de una sencillez acogedora.
Mezclado con la blancura, esparcido por su rostro, el rubor
campea, a la rosada flor su tributo reclamando.
No extraña es la color que pinta el labio; ni languidece la púrpura
del rostro: compite su rubor con el blanco de la cara.
La línea de su nariz no se prolonga de una atrevida manera
ni con una grosura exagerada rebasa sus medidas.
La belleza de su boca sonrosada suspira por los besos,
y sus labios gordezuelos se someten a contenida sonrisa;
móviles, sin ser colgantes, ajustados a un módico grosor,
labios son que bermejean colmados a las mieles de Dione.
Con el marfil los dientes rivalizan; su orden manteniendo,
se afanan por guardar emparejados su ubicación correcta.
La lisura de su cuello compite con la nieve; y su seno diminuto
hace notar su hinchazón y resalta sobre el busto.


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jueves, 25 de julio de 2019

"Sed non satiata", de CHARLES PIERRE BAUDELAIRE (Francia, 1821-1867 d.n.e.)

Poema XXVI perteneciente al libro "Las flores del mal", de fecha 1868  d.n.e.



Bizarre déité, brune comme les nuits,
Au parfum mélangé de musc et de havane,
Œuvre de quelque obi, le Faust de la savane,
Sorcière au flanc d’ébène, enfant des noirs minuits,

Je préfère au "Constance", à l’opium, au "Nuits",
L’élixir de ta bouche où l’amour se pavane;
Quand vers toi mes désirs partent en caravane,
Tes yeux sont la citerne où boivent mes ennuis.

Par ces deux grands yeux noirs, soupiraux de ton âme,
Ô démon sans pitié ! verse-moi moins de flamme;
Je ne suis pas le Styx pour t’embrasser neuf fois,

Hélas! et je ne puis, Mégère libertine,
Pour briser ton courage et te mettre aux abois,
Dans l’enfer de ton lit devenir Proserpine!

(Traducción de Raúl Amores Pérez)

Extraña Diosa, morena como las noches,
con perfume mezclado de almizcle y habano,
obra de algún brujo negro (obis), el Fausto de la sabana,
hechicera con el costado de ébano, hija de las negras medias noches,

prefiero antes que el Constance, el opio, el Nuits
el licor de tu boca donde el amor se pavonea;

cuando hacia ti mis deseos parten en caravana,
tus ojos son la cisterna donde beben mis hastíos.

Por esos dos grandes ojos negros, tragaluces de tu alma,
¡oh demonio sin piedad,! sirveme menos llamas;
no soy la Estigia para abrazarte nueve veces,

¡qué lástima!, y no puedo, Megera libertina,
para detener tu coraje y que te des por vencida,
en el infierno de tu cama convertirme en Proserpina.



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viernes, 7 de septiembre de 2018

"Tanto soñé contigo", de ROBERT DESNOS (FRANCIA, 1900-1945)

span face="Verdana, sans-serif" style="color: blue; font-size: large;">Poema perteneciente al libro "Cuerpos y bienes", de fecha 1930  d.n.e.



Tanto he soñado contigo que pierdes tu realidad.

¿Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo viviente
y besar sobre esa boca el nacimiento
de la voz que me es querida?

Tanto he soñado contigo que mis brazos habituados estrechando tu sombra
a cruzarse sobre mi pecho, ya no podrían adaptarse
al contorno de tu cuerpo, quizá.

Y frente a la apariencia real de lo que me obsesiona
y me gobierna desde hace días y años,
me transformaré en sombra, sin duda.

Oh balances sentimentales.

Tanto he soñado contigo que no hay más tiempo, sin duda, que mi despertar.
Duermo de pie, con el cuerpo expuesto a todas las apariencias de la vida
y del amor y de ti, la única que cuenta hoy para mí,
podría menos tocar tu frente y tus labios que los primeros labios
y la primera frente que venga.

Tanto he soñado contigo, tanto caminé, hablé, me acosté con tu fantasma
que ya no me queda sino ser, y, por tanto,
ser fantasma entre los fantasmas, y cien veces más sombra
que la sombra que siempre se pasea y paseará alegremente
por el cuadrante solar de tu vida.

J’ai tant rêvé de toi que tu perds ta réalité.

Est-il encore temps d’atteindre ce corps vivant
et de baiser sur cette bouche la naissance
de la voix qui m’est chère?

J’ai tant rêvé de toi que mes bras habitués en étreignant ton ombre
à se croiser sur ma poitrine ne se plieraient pas
au contour de ton corps, peut-être.

Et que, devant l’apparence réelle de ce qui me hante
et me gouverne depuis des jours et des années
je deviendrais une ombre sans doute.

Ô balances sentimentales.

J’ai tant rêvé de toi qu’il n’est plus temps sans doute que je m’éveille.
Je dors debout, le corps exposé à toutes les apparences de la vie
et de l’amour et toi, la seule qui compte aujourd’hui pour moi,
je pourrais moins toucher ton front et tes lèvres que les premières lèvres
et le premier front venu.

J’ai tant rêvé de toi, tant marché, parlé, couché avec ton fantôme
qu’il ne me reste plus peut-être, et pourtant,
qu’à être fantôme parmi les fantômes et plus ombre cent fois
que l’ombre qui se promène et se promènera allègrement
sur le cadran solaire de ta vie.

[Tradución de Raúl Amores Pérez].





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