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miércoles, 8 de enero de 2025

"Soneto: Su pena", de JORGE GONZÁLEZ BASTIAS (CHILE, 1879-1950, d.n.e.)



La besé aquel día, triste la alegría.
Con pena infinita se puso a llorar.
Me dejó su pena. Su pena ahora es mía.
Después... no la he vuelto jamás a encontrar.

Tiene ya amargura mi melancolía.
Mis brazos, cansados están de esperar.
Mis ojos, que guardan lumbre de aquel día,
de noche, en la sombra la miran pasar.

Pasa entre la sombra. Yerra en el boscaje.
Difunde fragancia por los limoneros
y se va en los rayos de la luna llena.

Queda la armonía sutil de su traje
en las rosas frescas y en los jazmineros
y en mi sueño errante que anda con su pena.




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lunes, 6 de enero de 2025

"Soneto: A una morena", de CARLOS PEZOA VÉLIZ (CHILE, 1879-1908, d.n.e.)



Tienes ojos de abismo, cabellera
llena de luz y sombra, como el río
que deslizando su caudal bravío,
al beso de la luna reverbera.

Nada más cimbrador que tu cadera,
rebelde a la presión del atavío.
Hay en tu sangre perdurable estío
y en tus labios eterna primavera.

Bello fuera fundir en tu regazo
el beso de la muerte con tu abrazo
.
Expirar como un dios, lánguidamente,

teniendo tus cabellos por guirnalda,
para que al roce de una carne ardiente
se estremezca el cadáver en tu falda.



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viernes, 3 de enero de 2025

"Antífona", de RICARDO PRIETO MOLINA (CHILE, 1868-1913, d.n.e.)




¡Oh! Dame tu pasión de adormidera,
pálida flor de pétalos vejados;
lirio marchito de corola enferma.

¡Qué amargo es tu dolor, pobre violeta!
¡Acércate! Las hieles de tu alma
recogeré en la copa de mis penas.

Alza tu frente -alcázar de impurezas-
allí, mi labio dejará encendida
la ardiente llama de una azul estrella
.

Como lánguido junco, tu cabeza
sobre mi pecho dulcemente inclina,
y enjugaré tus lágrimas acerbas.

Posa tus labios -como dos cerezas
que dieran su sabor- sobre mis labios

y huirán las tristes mariposas negras.

¡Y a tu alma de oscura Magdalena
tornará la ilusión, como una aurora
en la noche glacial de tus tristezas!




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miércoles, 1 de enero de 2025

"Las lágrimas sonoras de una copla", de FRANCISCO VILLAESPESA MARTÍN (ESPAÑA, 1877-1936, d.n.e.)


Las lágrimas sonoras de una copla
con el perfume de la noche entran
por mi balcón, y todo cuanto duerme
en mi callado corazón despierta.

«¡Amor, amor, amor! sangre de celos»,
gime la triste copla callejera:
blanca paloma herida que sangrando
a refugiarse a mis recuerdos llega.

¿Ya no recuerdas aquel rostro pálido,
las pupilas tan grandes y tan negras
que te hicieron odiar al amor mismo
y maldecir la vida y la belleza,
y amar el crimen y gustar la sangre
que tibia mana de la herida fresca?

Duerme ya, corazón... Se va la música
aullando de pasión por la calleja.

Y en la paz de la noche sólo late
el tiempo en el reloj que, lento, cuenta
las venturas perdidas para siempre
y los dolores que sufrir te quedan.

«¡Amor, amor, amor». ¡Que nadie bese
lo que ni en sueños mi esperanza besa!
¡Antes que en brazos de otro amor, prefiero
entre mis brazos contemplarte muerta!



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lunes, 30 de diciembre de 2024

"La herida", de LUIS GONZAGA URBINA (MÉJICO, 1864-1934, d.n.e.)




¿Qué si me duele? Un poco; te confieso
que me heriste a traición; mas por fortuna,
tras el rapto de ira vino una
dulce resignación.... Pasó el exceso.

¿Sufrir? ¿Llorar? ¿Morir? ¿Quién piensa en eso?
El amor es un huésped que importuna;
mírame como estoy, ya sin ninguna
tristeza que decirte. Dame un beso.

Así, muy bien; perdóname, fui un loco;
tú me curaste —gracias—, y ya puedo
saber lo que imagino y lo que toco.

En la herida que hiciste, pon el dedo.
¿Qué si me duele? Sí; me duele un poco,
mas no mata el dolor.... No tengas miedo.



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miércoles, 25 de diciembre de 2024

"¡Ven! ¡Es de fuego el aire!", de RICARDO FERNÁNDEZ MONTALVA (CHILE, 1866.1899, d.n.e.)




¡Ven! ¡Es de fuego el aire! La paloma
se agita insomne en el revuelto nido,
y en los rayos de luz flotan miradas
y besos y suspiros.

Quiero contigo hablar de las auroras,
de los astros que giran encendidos
por la llama de amor, y de lo que hablan
las aves en sus trinos.

La garza blanca surca la laguna:
es amante sonámbula. El dormido
balance de las ondas azuladas
adora con delirio.

Los árboles se inclinan voluptuosos
de la brisa a los besos fugitivos
...
¡Oh, ven! ¡Llegó la hora de las citas,
de los amores íntimos!



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sábado, 14 de diciembre de 2024

"Soneto: Copos de nieve", de ÓSCAR SEPÚLVEDA (CHILE, 1878-1910, d.n.e.)




Lágrimas de los astros desprendidas,
blancas flores del aire, nieves puras;
corona de realeza en las alturas
y en las serenas sienes bendecidas;

páginas en los aires esparcidas,
llenas de simbolistas escrituras:
epitafios en hoscas sepulturas
y en cunas, rosas del candor nacidas;

emblemas santos de inmortal pureza,
besad, con vuestros besos de terneza,
la alba frente de luz y poesía,

las manos de la virgen inocente,
¡mas no, por Dios, su corazón ardiente,
ensueño, vida y esperanza mía!




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lunes, 15 de julio de 2024

"Soneto: Viaje romántico", de ALBERTO MAURET CAAMAÑO (CHILE, 1880-1934, d.n.e.)




Tengo hastío del mundo, tengo hastío
de las caricias que con fiebre loca,
al brindar el placer en dulce boca,
dejan el corazón árido y frío.

Fragancia virginal, albo rocío
para mi juventud el alma invoca.
Ir donde nadie con su planta toca,
más allá del azul, es lo que ansío.

Si tu amor me otorgase la fortuna,
sería mi deseo, niña hermosa,
que en esta noche blanca cual ninguna,

¡nuestras almas, en fuga milagrosa,
viajasen por un rayo de la luna
sobre fragante pétalo de rosa!




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viernes, 12 de julio de 2024

"La luna entre los árboles", de CARLOS R. MONCADA CORTÉS (CHILE, 1881-1928, d.n.e.)




La luna entre los árboles
(un día apareciste en mi camino)
cierne su luz de nieve.
Cuando tus ojos me miraron, era
como si amaneciera.

Mi corazón siente la luna y llora.
Llora la brisa entre estas hojas mustias.
(¡Quién dirá las angustias
que se adueñaron de mi corazón!)

La luna tiembla ahora
en la desolación de la laguna.
(¿Qué pupilas recogen la emoción
de tus ojos profundos?)

Hace frío.
¿Cae del cielo, o sube del jardín?
Todo el mundo fue mío;
pero, ¿qué sombra me borró el camino?

La luna entre los árboles se esconde.
(Un día hicimos juntos la jornada).
Me clavan como dardos las estrellas.
(¿Sobre qué labios cantarán los besos?
¡Era bella!
¡Mañana,
no te podré olvidar!)





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viernes, 7 de junio de 2024

"Un beso", de OLAVO BILAC (Olavo Brás Martins dos Guimarães Bilac), (BRASIL, 1865-1918, d.n.e.)

Fuiste el mejor beso de mi vida.
O tal vez lo peor… gloria y tormenta.
Contigo en la luz ascendí al firmamento,
¡Contigo me fui al infierno!

Moriste y mi deseo no te olvida:
Quemas mi sangre, llenas mi pensamiento
Y de tu sabor amargo me alimento,
Y te doy vueltas en mi boca malherida
.

Beso extremo, mi premio y mi castigo.
Bautismo y ritos finales, en ese instante.
¿Por qué, feliz, no morí contigo?

Siento el ardor, y el crepitar te escucho,
¡Beso divino! Y anhelo, delirante.
En añoranza perpetua de un minuto.

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miércoles, 26 de julio de 2023

"La metamorfosis del vampiro", de de CHARLES PIERRE BAUDELAIRE (Francia, 1821-1867 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Las flores del mal", de fecha 1857  d.n.e.



La femme cependant, de sa bouche de fraise,
En se tordant ainsi qu’un serpent sur la braise,
Et pétrissant ses seins sur le fer de son busc,
Laissait couler ces mots tout imprégnés de musc:
— « Moi, j’ai la lèvre humide, et je sais la science
De perdre au fond d’un lit l’antique conscience.
Je sèche tous les pleurs sur mes seins triomphants,
Et fais rire les vieux du rire des enfants.
Je remplace, pour qui me voit nue et sans voiles,
La lune, le soleil, le ciel et les étoiles!
Je suis, mon cher savant, si docte aux voluptés,
Lorsque j’étouffe un homme en mes bras redoutés,
Ou lorsque j’abandonne aux morsures mon buste,
Timide et libertine, et fragile et robuste,
Que sur ces matelas qui se pâment d’émoi,
Les anges impuissants se damneraient pour moi!».

Quand elle eut de mes os sucé toute la moelle,
Et que languissamment je me tournai vers elle
Pour lui rendre un baiser d’amour, je ne vis plus
Qu’une outre aux flancs gluants, toute pleine de pus!
Je fermai les deux yeux, dans ma froide épouvante,
Et quand je les rouvris à la clarté vivante,
À mes côtés, au lieu du mannequin puissant
Qui semblait avoir fait provision de sang,
Tremblaient confusément des débris de squelette,
Qui d’eux-mêmes rendaient le cri d’une girouette
Ou d’une enseigne, au bout d’une tringle de fer,
Que balance le vent pendant les nuits d’hiver.

La mujer, entre tanto, de su boca de fresa
Retorciéndose como una sierpe entre las brasas
Y amasando sus senos sobre el hierro de su corsé,
dejaba fluir estas palabras totalmente impregnadas de almizcle:
-«Yo, yo tengo el labio húmedo, y conozco la ciencia
De perder en el fondo de un lecho la antigua consciencia.
Seco todas las lágrimas en mis senos triunfantes,
Y hago reír a los viejos con la risa de los niños.
¡Reemplazo, para quien me ve desnuda y sin velos,
a la luna, al sol, al cielo y las estrellas!
Yo soy, mi caro sabio, tan docta en los placeres,
Cuando asfixio a un hombre en mis brazos temidos,
O cuando anandono a los mordiscos mi busto,
Tímida y libertina, y frágil y robusta,
Que sobre estos colchones que se desmayan de emoción,
¡los ángeles indefensos se condenarían por mí».

Cuando hubo succionado toda la médula de mis huesos,
y lánguidamente me volvía hacia ella
para devolverle un beso de amor, sólo vi
¡un odre con los flancos pegajosos, todo lleno de pus!
Cerré los dos ojos, en mi helado terror,
y cuando los abrí a la claridad viva,
a mi lado, en lugar del maniquí poderoso
que parecía haber hecho provisión de mi sangre,
temblaron confusamente con los restos de esqueleto,
de los cuales devolvieron el grito de una veleta
o de un cartel, al final de una barra de hierro,
que balancea el viento en las noches de invierno."
[Trad. de Raúl Amores Pérez]



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jueves, 9 de febrero de 2023

"¡Ten compasión, piedad, amor!", de JOHN KEATS (INGLATERRA, 1795-1821, d.n.e.)

Brisa primaveral, de William Adolphe Bouguereau

¡Ten compasión, piedad, amor! ¡Amor, piedad!
Piadoso amor que no nos hace sufrir sin fin,
amor de un solo pensamiento, que no divagas,
que eres puro, sin máscaras, sin una mancha.
Permíteme tenerte entero… ¡Sé todo, todo mío!
Esa forma, esa gracia, ese pequeño placer
del amor que es tu beso…
esas manos, esos ojos divinos
ese tibio pecho, blanco, luciente, placentero,
incluso tú misma, tu alma por piedad dámelo todo,
no retengas un átomo de un átomo o me muero,
o si sigo viviendo, sólo tu esclavo despreciable,
¡olvida, en la niebla de la aflicción inútil,
los propósitos de la vida, el gusto de mi mente
perdiéndose en la insensibilidad, y mi ambición ciega!




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jueves, 2 de febrero de 2023

"Te ofrezco, de PAUL VERLAINE (FRANCIA, 1844-1896, d.n.e.)

"Burbujas de jabón", de Boris Vallejo


Te ofrezco entre racimos, verdes gajos y rosas,
Mi corazón ingenuo que a tu bondad se humilla;
No quieran destrozarlo tus manos cariñosas,
Tus ojos regocije mi dádiva sencilla.

En el jardín umbroso mi cuerpo fatigado
Las auras matinales cubrieron de rocío;
Como en la paz de un sueño se deslice a tu lado
El fugitivo instante que reposar ansío.

Cuando en mis sienes calme la divina tormenta,
Reclinaré, jugando con tus bucles espesos,
Sobre tu núbil seno mi frente soñolienta,
Sonora con el ritmo de tus últimos besos.





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viernes, 25 de noviembre de 2022

"Francina, en la primavera", de JUAN RAMÓN JIMÉNEZ (ESPAÑA, 1881-1958 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Jardines lejanos", de fecha 1904  d.n.e.



Francina, en la primavera
¿tienes la boca más roja?
—La primavera me pone
siempre más roja la boca.

Es que besas más, o es
¿que las rosas te arrebolan?
—Yo no sé si es mal de besos
o si es dolencia de rosas.

—Y, ¿te gustan más los labios
o las rosas? —¿Qué te importa…?
la rosa me sabe a beso,
el beso a beso y a rosa.

Entonces le puse un beso
en la rosa de su boca…

La tarde de abril moría,
rosamente melancólica;

las fuentes iban al cielo
con su plata temblorosa…
Francina deshojó a besos
su boca sobre mi boca.




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miércoles, 23 de noviembre de 2022

"Lo inacabable", de ALFONSINA STORNI (ARGENTINA, 1.892-1.938)

Poema perteneciente al libro "La inquietud del rosal", de fecha 1916  d.n.e.



No tienes tú la culpa si en tus manos
mi amor se deshojó como una rosa:
Vendrá la primavera y habrá flores…
El tronco seco dará nuevas hojas.

Las lágrimas vertidas se harán perlas
de un collar nuevo; romperá la sombra
un sol precioso que dará a las venas
la savia fresca, loca y bullidora.

Tú seguirás tu ruta; yo la mía
y ambos, libertos, como mariposas
perderemos el polen de las alas
y hallaremos más polen en la flora.

Las palabras se secan como ríos
y los besos se secan como rosas,
pero por cada muerte siete vidas
buscan los labios demandando aurora.

Mas… ¿lo que fue? ¡Jamás se recupera!
¡Y toda primavera que se esboza
es un cadáver más que adquiere vida
y es un capullo más que se deshoja!




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martes, 15 de noviembre de 2022

"Una negra", de STÉPHANE MALLARMÉ (FRANCIA, 1842-1998, d.n.e.)




Agitada por el demonio una negra quiere
En una niña triste saborear frutos nuevos
Y criminales, debajo de su falda horadada:
La glotona ya empieza su faena ladina:

En su vientre compara, feliz, los dos pezones
Y, tan alto que la mano no lo puede agarrar,
Dispara el golpe sordo de sus botinas
Como lengua inexperta en el placer.

Frente a esa desnudez miedosa de gacela
Que tiembla, de espaldas cual elefante loco,
Ella espera, echada, y admira, interesada,
Mientras ríe con dientes ingenuos a la niña.

Y entre sus piernas donde la víctima se tiende,
Alzando una piel negra y bajo la crin, abierta,
Avanza el paladar de esa extraña boca,
Pálido y rosa como un caracol de mar.




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jueves, 20 de octubre de 2022

"La siesta de un fauno", de STÉPHANE MALLARMÉ (FRANCIA, 1842-1998, d.n.e.)

Esas ninfas… Quiero perpetuarlas. Tan claro,
Su rosicler, que revolotea en el aire
Adormilado. ¿Amaba yo un sueño?
Mi duda, montón de antigua noche, termina
En mucha sutil rama que, siendo el mismo bosque,
Prueba, ay, que solitario yo me ofrecía
Como triunfo la falta ideal de las rosas.
Reflexionemos…
o bien las mujeres que glosas
Ilustran un deseo de tus sentidos fabulosos
(Fauno, la ilusión brota de los ojos azules
Y fríos, cual llorosa fuente, de la más casta;
Pero la otra, toda suspiro, dices que contrasta
Como brisa del cálido día, con tu vellón.
¡No!) durante la inmóvil y absorta pausa
Que con calor sofoca a la fresca mañana, si se opone.

No hay murmullo de agua que mi flauta no vierta
En el soto regado por acordes, y sólo el viento
Pronto a exhalarse de los dos tubos, antes
De dispersar el sonido cual árida llovizna,
Es, en el horizonte que ningún pliegue agita,
El visible y sereno soplo artificial
De la inspiración que vuelve al cielo.

¡Oh bordes sicilianos de un estanque tranquilo
Que cuenta Tácito, bajo las flores de la luz:
«Que yo cortaba aquí juncos por el talento
Amaestrados, cuando, en el oro glauco de lejanos
Verdores que a las fuentes consagran sus vides,
Vi ondear una blancura animal en reposo;
Y que, en el lento preludio con que los caramillos
Nacen, ese vuelo de cisnes, ¡no!, de náyades,
Huye o se sumerge…».

Todo arde en la inerte hora rojiza, sin indicar
De qué arte se valieron para escapar de aquel
Que busca ella, hímenes tan deseados:
¿Despertaré entonces con el inicial fervor,
Erguido y solo bajo una antigua oleada de fulgor
¡Lirio! y para la ingenuidad, como uno de vosotros?

Distinto de esa dulce nada que la boca dilata,
El beso, que en voz baja apuntala perfidias,
 
Mi pecho, virgen de pruebas, atesta una misteriosa
Mordedura, obra de algún augusto diente,
¡Bah! Arcano tal buscó por confidente
Al junco gemelo y amplio que suena bajo el cielo:
Que, atrayéndose la turbación de mejilla, sueña
En un largo solo, que a la belleza circundante
Distraíamos con falsas confusiones
Entre ella misma y nuestro canto crédulo:
Y que logra, tan alto como puédese modular el amor,
Borrar el ordinario dormir de espaldas
O del costado puro, seguido por mis ojos cerrados,
Una sonora, vana y monótona línea.

¡Trata, pues, instrumento de fugas, oh maligna
Siringa, de reverdecer en los lagos donde me aguardas!
Yo, de mi música ufano, quiero hablar largamente
De las diosas, y a través de idólatras pinturas,
Bajo su sombra continuaré raptando unas cinturas:
Así, cuando de las uvas la claridad exprimo
Para negar la pena que mi ficción aleja,
Alegre, alzo el racimo vacío al cielo de verano,
Y, soplando en esas pieles luminosas, ávido
De embriagueces, a través de ellos miro hasta el ocaso.
¡Oh ninfas! sigamos rellenando recuerdos diversos:
«Mis ojos, perforando los juncos, flechaban cada cuello
Inmortal, que en el agua baña el ardiente impacto
Y grita de rabia contra el cielo del bosque:
El espléndido baño de cabellos se pierde
Entre claridades y temblores, ¡oh pedrerías!
Yo, veloz acudo, cuando, a mis pies, veo,
Un par de ninfas que duermen, entrelazadas
(Y heridas por la languidez saboreada en el mal
De ser dos). Entonces las rapto
Sin desenlazarlas, y vuelo hasta ese macizo
(Odiado por la frívola sombra)
De rosas que desecan todo perfume al sol,
Donde nuestro retozo acabe como el día».

¡Te adoro! cólera de las vírgenes, oh arisca
Delicia del sacro fardo desnudo que se desliza
Para escapar de mi fogosa boca que bebe
Como se estremece un rayo, el espanto secreto
De la carne: del pie de la inhumana al corazón
De la tímida que abandona su inocencia humedecida
Por locas lágrimas o menos atristados vapores.
«Mi crimen es haber (contento de vencer estos miedos
Traidores) escindido con besos la desgreñada mata
Que los dioses guardaban tan bien enmarañada:

Pues apenas iba yo a ocultar mi ardiente risa
En los pliegues dichosos de una de ellas (reteniendo
A la pequeña, ingenua pero sin rubores,
Con sólo un dedo para que su candor de pluma
Se tiñera con la emoción de su hermana ya encendida)
Cuando, de mis brazos separados por inciertas muertes,
Esta presa, para siempre ingrata, se libera,
Sin apiadarse del gemido que me embriagaba aún».

¡No importa! otras al goce han de arrastrarme
Con sus trenzas atadas a mis cuernos:
Tú sabes, pasión mía, que, purpúrea y madura,
Toda granada estalla y de abejas murmura;
Y por nuestra sangre, prendada de quien la ciña,
Corre todo el enjambre eterno del deseo.
Cuando el bosque se tiñe de oros y cenizas,
Celébrase una fiesta en la extinguida fronda:
¡Etna! en medio de ti, visitado por Venus
Que posa sus talones ingenuos en tu lava;
Cuando, triste, uno duerme, agotada la llama,
¡Tengo a la reina! ¡Oh castigo seguro!…
¡Pero no! El alma
Vacía de palabras y este aturdido
Tarde sucumben al altivo silencio de la siesta:
¡Basta! Hay que dormir olvidando la injuria
En la sedienta arena. ¡Y cómo me gusta
Abrir la boca bajo el astro eficaz de los vinos!

¡Adiós, pareja! Voy a ver la sombra en que te has convertido.





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lunes, 17 de octubre de 2022

"Esta tarde", de ALFONSINA STORNI (Argentina, 1.892-1.938), 1881-1958 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Languidez", de fecha 1920  d.n.e.



Ahora quiero amar algo lejano…
Algún hombre divino
Que sea como un ave por lo dulce,
Que haya habido mujeres infinitas
Y sepa de otras tierras, y florezca
La palabra en sus labios, perfumada:
Suerte de selva virgen bajo el viento…

Y quiero amarlo ahora. Está la tarde
Blanda y tranquila como espeso musgo,
Tiembla, mi boca y mis dedos finos,
Se deshacen mis trenzas poco a poco.

Siento un vago rumor… Toda la tierra
Está cantando dulcemente… Lejos
Los bosques se han cargado de corolas,
Desbordan los arroyos de sus cauces
Y las aguas se filtran en la tierra
Así como mis ojos en los ojos
Que estoy soñando embelesada…

Pero
Ya está bajando el sol tras de los montes,
Las aves se acurrucan en sus nidos,
La tarde ha de morir y él está lejos…
Lejos como este sol que para nunca
Se marcha y me abandona, con las manos
Hundidas en las trenzas, con la boca
Húmeda y temblorosa,
con el alma
Sutilizada, ardida en la esperanza
De este amor infinito que me vuelve
Dulce y hermosa…

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viernes, 7 de octubre de 2022

"Vuelve", de KONSTANTINOS KAVAFIS (GRECIA, 1863-1933, d.n.e.)

Vuelve muchas veces y tómame,
sensación amada, vuelve y tómame—
cuando el recuerdo del cuerpo despierta
y un viejo deseo recorre la sangre;
cuando los labios y la piel recuerdan
y sienten las manos como si de nuevo palparan.
Vuelve muchas veces y tómame en la noche,
cuando los labios y la piel recuerdan…




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viernes, 16 de septiembre de 2022

"Soneto: Oh queridísima lejos y cercana y blanca", de STÉPHANE MALLARMÉ (FRANCIA, 1842-1898, d.n.e.)

Oh queridísima lejos y cercana y blanca,
Tan deliciosamente tú, Mary, que pienso
En un bálsamo raro que la mentira exhala
Sobre ningún florero de cristal sombreado

¿Lo sabes? ¡Sí! Hace tiempo que para mí
Una sonrisa tuya deslumbrante prolonga
La misma rosa que con su hermoso verano
Húndese en el pasado y luego en el futuro.

Mi corazón que intenta en la noche escucharse
O llamarte con qué palabra final y más tierna.
Se exalta con la de hermana apenas susurrada

Pero tú, gran tesoro y cabeza diminuta,
Me enseñas una dulzura del todo diferente.
Con sólo un beso y en tu pelo murmurada.





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