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jueves, 30 de enero de 2020

"La boca. Oda XIII", de GRACILIANO AFONSO NARANJO (ESPAÑA, 1775-1861, d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "El beso de Abibina", de fecha 1838  d.n.e.



Bóreas rapta a Oritía, de Rubens,, 1620

Perezca el labio infame,
y viperina lengua,

que el dulce Amor vendiendo,
deserta sus banderas;
y del Beso divino,
don de las almas tiernas,
declara su enemiga
la tímida modestia;

y que, aun robado, apaga
a la roja vergüenza,
su llama brilladora,
en sus mejillas tersas:
mas sabia y cariñosa
nos dio naturaleza,
del ósculo encendido
la propensión extrema,

que de la virtud santa
las semillas despierta,
cuando el alma recibe
su divinal riqueza;
que no hay mayor tesoro,
que una boca bermeja,
donde el Amor esconde
su encendida Saeta;

que aunque todo es divino
en celestial Belleza;
la Boca, Boca sola
merece tal grandeza:
cuando labios amantes
Boca con Boca Besan,
y el ruido titilante,
suavísimo resuena,
alma con alma unida,
en el instante vuelan,

llevadas del impulso
de vibradora flecha;
y el tesoro de vida,
la dulce inteligencia,
de secretos dulcísimos
en sus pechos penetran;
que en Beso que besado,
por el amor se diera,
cuando los labios chocan,
los Corazones tiemblan.
¡Oh Beso soberano!
Sin ti ¿qué el mundo fuera?
¡Sin ti, dulce armonía,
cuánto dolor y pena!
Y si es tan dulce el Beso
en labios de una Bella,
¿cuál será el de Abibina,
La bella de las bellas?




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domingo, 12 de enero de 2020

"El sueño. Oda VIII", de GRACILIANO AFONSO NARANJO (ESPAÑA, 1775-1861, d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "El beso de Abibina", de fecha 1838  d.n.e.



Bóreas y Oritía, de Evelyn de Morgan, 1896.

Prepara, ¡oh blando sueño!
Tiende el lecho mullido,
y con dobles cortinas
sombrea su recinto:
Pon al Silencio mudo,
el dedo al labio fijo,
y al plácido Reposo,
que celen escondidos.
Los celos y la envidia
con duro rostro lívido,
cuidados veladores,
el ansia de Destinos;
haz piadoso, que rueden
lanzados al abismo,
y que amorosas sombras
de los graciosos Silphos
grata ilusión derramen
dentro del pecho mío.
Ven ya, sueño hechicero,
con su dulzor suavísimo,
y en tus lánguidos brazos
dale a mi pecho alivio.
Trae la imagen bella
de aquella por quien vivo,
y grávala en mi mente
con sus colores mismos;
suelta, gentil, graciosa,
ojos adormecidos,
y en ellos retozando
los tiernos amorcillos;
perlas en carmín puro
con celestial rocío;
clavel y frescas rosas
sus labios encendidos,
que persuasión los bañe
con su licor divino;
convidando a robarla
un celestial besito.

¡Oh sueño regalado!
escucha mis suspiros,
y de la dura ausencia
mitiga el cruel martirio.
mas si, tirano intentas,
que entregue adormecido,
mi Abibina y su Beso
a manos del olvido;
vuélate, sueño, ingrato,
a tu Cimerio asilo,
y para siempre huyendo
de los párpados míos,
vele, saboreando
mi Beso favorito.




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domingo, 8 de diciembre de 2019

"El Beso de Abibina. Oda I", de GRACILIANO AFONSO NARANJO (ESPAÑA, 1775-1861, d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "El beso de Abibina", de fecha 1838   d.n.e.



Bóreas y Oritía, de Joseph-Ferdinand Lancrenon, 1822.

¿Te acuerdas Abibina?
Mi amor, tú si te acuerdas;
Cuando en el tiempo grato
De juventud risueña,
En los floridos campos
De aquella hermosa Vega,
(Que el inocente Guanche
Tacaronte dijera,)
El Amor nos guiaba
Por las ocultas sendas,
Y a tu brazo torneado,
El mío blando asiera,
Oprimiéndonos ambos
Con deleitosa fuerza;
Y yo ardía, y tú ardías,
En una misma hoguera;
O amoroso estrechara
Tu mano gentil, bella,
Y tus cándidos lirios,
Mi labio ardiente sella;
Y delirantes ambos,
Con la pasión extrema,
Perturbada la vista,
Las bocas entreabiertas,
Por un secreto impulso,
Un tierno beso estrellan.
¡Te acuerdas, Abibina!
Mi Amor, tú si te acuerdas;
¡Oh Beso! ¡oh primer Beso!
De dulzura suprema;
¡Oh Beso, que me iguala
Con las Deidades mesmas.




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