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jueves, 13 de junio de 2024

"¡Qué lástima, muchacha!", de JOSE ÁNGEL BUESA (CUBA, 1910-1982, d.n.e.)


¡Qué lástima, muchacha,
que no te pueda amar…!

Yo soy árbol seco que sólo espera el hacha,
y tú un arroyo alegre que sueña con el mar.
Yo eché mi red al río…
Se me rompió la red…
No unas tu vaso lleno con mi vaso vacío,
pues si bebo en tu vaso voy a sentir más sed.

Se besa por el beso,
por amar el amor…

Ese es tu amor de ahora, pero el amor no es eso;
pues sólo nace el fruto cuando muere la flor.
Amar es tan sencillo
tan sin saber por qué…
Pero así como pierde la moneda su brillo,
el alma, poco a poco, va perdiendo su fe.

¡Qué lástima, muchacha,
que no te pueda amar!…

Hay velas que se rompen a la primera racha,
¡y hay tantas velas rotas en el fondo del mar!
Pero aunque toda herida
deja una cicatriz,
no importa la hoja seca de una rama florida
si el dolor de esa hoja no llega a la raíz.
La vida llama o nieva,
es un molino que
va moliendo en sus aspas el viento que lo mueve,
triturando el recuerdo de lo que ya se fue…
Ya lo mío fue mío
y ahora voy al azar…
Si una rosa es más bella mojada de rocío,
el golpe de la lluvia la puede deshojar…
Tuve un amor cobarde.
Lo tuve y lo perdí…
Para tu amor temprano ya es demasiado tarde,
porque en mi alma anochece lo que amanece en ti.
El viento hincha la vela, pero la deshilacha,
y el agua de los ríos se hace amarga en el mar…

¡Qué lástima muchacha,
que no te pueda amar!


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lunes, 6 de febrero de 2023

"De qué callada manera", de NICOLÁS GUILLÉN (CUBA, 1902-1989, d.n.e.)

¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera !
¡Yo, muriendo!

Y de qué modo sutil
me derramo en la camisa
todas las flores de abril.

¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
¡No soy tanto!

En cambio, ¡Qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!

De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera
¡Yo, muriendo!





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miércoles, 1 de junio de 2022

"El alma trémula y sola", de JOSÉ MARTÍ PÉREZ (CUBA, 1853-1895 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Versos sencillos", de fecha 1891  d.n.e.



El alma trémula y sola
Padece al anochecer:
Hay baile; vamos a ver
La bailarina española.

Han hecho bien en quitar
El banderón de la acera;
Porque si está la bandera,
No sé, yo no puedo entrar.

Ya llega la bailarina:
Soberbia y pálida llega;
¿Cómo dicen que es gallega?
Pues dicen mal: es divina.

Lleva un sombrero torero
Y una capa carmesí:
¡Lo mismo que un alelí
Que se pusiera un sombrero!

Se ve, de paso, la ceja,
Ceja de mora traidora:
Y la mirada, de mora:
Y como nieve la oreja.

Preludian, bajan la luz,
Y sale en bata y mantón,
La virgen de la Asunción
Bailando un baile andaluz.

Alza, retando, la frente;
Crúzase al hombro la manta:
En arco el brazo levanta:
Mueve despacio el pie ardiente.

Repica con los tacones
El tablado zalamera,
Como si la tabla fuera
Tablado de corazones.

Y va el convite creciendo

En las llamas de los ojos,
Y el manto de flecos rojos
Se va en el aire meciendo.

Súbito, de un salto arranca:
Húrtase, se quiebra, gira:
Abre en dos la cachemira,
Ofrece la bata blanca.

El cuerpo cede y ondea;
La boca abierta provoca;
Es una rosa la boca;

Lentamente taconea.

Recoge, de un débil giro,
El manto de flecos rojos:
Se va, cerrando los ojos,
Se va, como en un suspiro...

Baila muy bien la española,
Es blanco y rojo el mantón:
¡Vuelve, fosca, a un rincón
El alma trémula y sola!




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viernes, 25 de junio de 2021

"Amor primero", de IGNACIO MARÍA DE ACOSTA Y GUERRA (CUBA, 1814-1871)





Jugando Dorila
con un pastorcillo,
del pie de un tomillo
su planta picó
aleve una abeja,

que estaba formado
en niño vendado,
el pícaro Amor.

Sintió la zagala
al punto el veneno
correr por su seno
activo, sutil
vagó por sus labios
preciosa sonrisa,
que el alma electriza
del tierno pastor.

Alzó los ojuelos
que amores bañaban...
Al joven miraban
con tanta expresión...
Mas ¡cielos! la abeja
voló del tomillo,
y del pastorcillo
el seno picó...

Cubrióse de grana
su nívea mejilla
la niña sencilla
también se turbó.
Sentáronse juntos,
habláronse tiernos,
y amantes eternos
el mundo los vió.

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martes, 15 de junio de 2021

"La sed insaciable", de JOSÉ ÁNGEL BUESA (CUBA, 1910-1982 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Oasis", de fecha 1943  d.n.e.




Decir adiós... La vida es eso.
Y yo te digo adiós, y sigo...
Volver a amar es el castigo
de los que amaron con exceso.

Amar y amar toda la vida,
y arder en esa llama.
Y no saber por qué se ama...
Y no saber por qué se olvida...

Coger las rosas una a una,
beber un vino y otro vino,
y andar y andar por un camino
que no conduce a parte alguna.

Buscar la luz que se eterniza,
la clara lumbre durarera,
y al fin saber que en una hoguera
lo que más dura es la ceniza.

Sentir más sed en cada fuente
y ver más sombra en cada abismo,
en este amor que es siempre el mismo,
pero que siempre es diferente.

Porque en sordo desacuerdo
de lo soñado y lo vivido,
siempre, del fondo del olvido,
nace la muerte de un recuerdo.

Y en esa angustia que no cesa,
que toca el alma y no la toca,
besar la sombra de otra boca
en cada boca que se besa...






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viernes, 2 de abril de 2021

"De profundis", de HILARIÓN CABRISAS (CUBA, 1883-1939, d.n.e.)

¡Te perdí para siempre! El torbellino
de la ciudad, te arrebató inclemente.
Ya nunca volveré a besar tu frente
ni beberemos juntos nuestro vino.

La vida bifurcó nuestro camino;
ya no vamos del brazo alegremente,
ni apaga nuestra sed la misma fuente,
ni tú oyes mi canción, ni yo tu trino.

¡Y no hubo ni un adiós! Fue lo insondable:
el silencio... el dolor... lo irremediable...
¡la atroz sonrisa y la fingida calma..!

Después, cargué mi amor rígido y yerto.
Lloré mucho; recé, velé a mi muerto,
¡y me enterré el cadáver en el alma..!




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lunes, 8 de marzo de 2021

"Sed de ti", de HILARION CABRISAS (CUBA, 1883-1939, d.n.e.)

¡Qué sed tengo de ti! Eres la fuente
que corre cristalina ante mis ojos,
y son inútiles mis brazos flojos
para hacer que se tuerza la corriente.

Inútilmente domo mis antojos,
y trato de olvidarte inútilmente:
sueña mi mente con tu tersa frente
y con el vino de tus labios rojos.

¿Qué daño habré hecho yo, que en mi camino
todo me llega tarde? Si es mi sino
cargar el fardo de mi vida trunca,

¡que no te vuelva a ver! Yo te lo pido
por Dios... ¡Cuánto mejor hubiera sido
que no te hubiera conocido nunca!





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martes, 26 de enero de 2021

"Un poema de amor", de NICOLÁS C. GUILLÉN BASTIA (CUBA, 1902-1989 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Poemas de amor", de fecha (1933-1971)  d.n.e.




No sé. Lo ignoro.
Desconozco todo el tiempo que anduve
sin encontrarla nuevamente.
¿Tal vez un siglo? Acaso.
Acaso un poco menos: noventa y nueve años.
¿O un mes? Pudiera ser. En cualquier forma,
un tiempo enorme, enorme, enorme.

Al fin, como una rosa súbita,
repentina campánula temblando,
la noticia.
Saber de pronto
que iba a verla otra vez, que la tendría
cerca, tangible, real, como en los sueños.
¡Qué explosión contenida!
¡Qué trueno sordo
rodándome en las venas,
estallando allá arriba
bajo mi sangre, en una
nocturna tempestad!
¿Y el hallazgo, en seguida? ¿Y la manera
de saludarnos, de manera
que nadie comprendiera
que ésa es nuestra propia manera?
Un roce apenas, un contacto eléctrico,
un apretón conspirativo, una mirada,
un palpitar del corazón
gritando, aullando con silenciosa voz.

Después
(ya lo sabéis desde los quince años)
ese aletear de las palabras presas,
palabras de ojos bajos,
penitenciales,
entre testigos enemigos.
Todavía
un amor de «lo amo»,
de «usted», de «bien quisiera,
pero es imposible»... De «no podemos,
no, piénselo usted mejor»...
Es un amor así,
es un amor de abismo en primavera,
cortés, cordial, feliz, fatal.
La despedida, luego,
genérica,
en el turbión de los amigos.
Verla partir y amarla como nunca;
seguirla con los ojos,
y ya sin ojos seguir viéndola lejos,
allá lejos, y aun seguirla
más lejos todavía,
hecha de noche,
de mordedura, beso, insomnio,
veneno, éxtasis, convulsión,
suspiro, sangre, muerte...

Hecha
de esa sustancia conocida
con que amasamos una estrella.





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lunes, 18 de enero de 2021

"La noche de insomnio y el alba", de GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA (ESPAÑA/ CUBA, 1814-1873 d.n.e.)

"Desnudo reclinado", de Zinaida Serebriakova

Noche
Triste
Viste
Ya,
Aire,
Cielo,
Suelo,
Mar.
Brindándole
Al mundo
Profundo
Solaz,
Derraman
Los sueños
Beleños
De paz;
Y se gozan
En letargo,
Tras el largo
Padecer,
Los heridos
Corazones,
Con visiones
De placer.
Mas siempre velan
Mis tristes ojos;
Ciñen abrojos
Mi mustia sien;
Sin que las treguas
Del pensamiento
A este tormento
Descanso den.
El mudo reposo
Fatiga mi mente;
La atmósfera ardiente
Me abrasa doquier;
Y en torno circulan
Con rápido giro
Fantasmas que miro
Brotar y crecer.
¡Dadme aire! Necesito
De espacio inmensurable,
Do del insomnio al grito
Se alce el silencio y hable!
Lanzadme presto fuera
De angostos aposentos...
¡Quiero medir la esfera!
¡Quiero aspirar los vientos!
Por fin dejé el tenebroso
Recinto de mis paredes...
Por fin, ¡oh espíritu!, puedes
Por el espacio volar...
Mas, ¡ay!, que la noche oscura,
Cual un sarcófago inmenso,
Envuelve con manto denso
Calles, campos, cielo, mar.
Ni un ceo se escucha, ni un ave
Respira, turbando la calma;
Silencio tan hondo, tan grave,
Suspende el aliento del alma.
El mundo de nuevo sumido
Parece en la nada medrosa;
Parece que el tiempo rendido
Plegando sus alas reposa.
Mas ¡qué siento!... ¡Balsámico ambiente
Se derrama de pronto!... El capuz
De la noche rasgando, en Oriente
Se abre paso triunfante la luz.
¡Es el alba! Se alejan las sombras.,
Y con nubes de azul y arrebol
Se matizan etéreas alfombras,
Donde el trono se asiente del sol.
Ya rompe los vapores matutinos
La parda cresta del vecino monte;
Ya ensaya el ave sus melifluos trinos;
Ya se despeja inmenso el horizonte.
Tras luenga noche de vigilia ardiente
Es más bella la luz, más pura el aura...
¡Cómo este libre y perfumado ambiente
Ensancha el pecho, el corazón restaura!
Cual virgen que el beso de amor lisonjero
Recibe agitada con dulce rubor,

Del rey de los astros al rayo primero
Natura palpita bañada de albor.
Y así, cual guerrero que oyó enardecido
De bélica trompa la mágica voz,
Él lanza impetuoso, de fuego vestido,
Al campo del éter su carro veloz.
¡Yo palpito, tu gloria mirando sublime,
Noble autor de los vivos y varios colores!
¡Te saludo si puro matizas las flores!
¡Te saludo si esmaltas fulgente la mar!
En incendio la esfera zafírea que surcas,
Ya convierte tu lumbre radiante y fecunda,
Y aún la pena que el alma destroza profunda,
Se suspende mirando tu marcha triunfal.
¡Ay! De la ardiente zona do tienes almo asiento,
Tus rayos a mi cuna lanzaste abrasador...
¡Por eso en ígneas alas remonto el pensamiento,
Y arde mi pecho en llamas de inextinguible amor!
Mas quiero que tu lumbre mis ansias ilumine,
Mis lágrimas reflejen destellos de tu luz,
Y sólo cuando yerta la muerte se avecine
La noche tienda triste su fúnebre capuz.
¡Qué horrible me fuera, brillando tu fuego fecundo,
Cerrar estos ojos, que nunca se cansan de verte;
En tanto que ardiente brotase la vida en el mundo,
Cuajada sintiendo la sangre por hielo de muerte!
¡Horrible me fuera que al dulce murmurio del aura,
Unido mi ronco gemido postrero sonase;
Que el plácido soplo que al suelo cansado restaura,
El último aliento del pecho doliente apagase!
¡Guarde, guarde la noche callada sus sombras de duelo,
Hasta el triste momento del sueño que nunca termina;
Y aunque hiera mis ojos, cansados por largo desvelo,
Dale, ¡oh sol! a mi frente, ya mustia, tu llama divina!
¡Y encendida mi mente inspirada, con férvido acento
-Al compás de la lira sonora- tus dignos loores
Lanzará, fatigando las alas del rápido viento,
A do quiera que lleguen triunfantes tus sacros fulgores!





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viernes, 1 de enero de 2021

"El prmer beso", de NIEVES XENES (CUBA, 1859-1915 d.n.e.)

Su luz radiante el sol de la mañana,
cual polvo de oro que en el aire riela,
al través del cristal de la ventana
derramaba en la alcoba de Graciela.

Allí, en el nido aquel blanco y risueño
donde todo encantaba la mirada,
la niña, ya despierta de su sueño,
en su lecho de encajes reclinada,

con los negros cabellos esparcidos,
fijos los negros ojos relucientes,
y entreabiertos los labios encendidos
dejando ver el nácar de sus dientes;

pensaba ensimismada en esas cosas
-sonrientes y fúlgidas quimeras-
en que piensan las niñas candorosas
cuando tienen catorce primaveras.

Dejó al fin su abstracción, y al ver cercano
sobre un mueble un retrato de su primo,
sentándose, alargó la blanca mano
haciendo un gesto de desdén y mimo.

Parecióle al cogerlo que el retrato
atento la miraba, absorto y mudo,
y avergonzada, con pueril recato,
tapóse el seno trémulo y desnudo.

Contempló del mancebo el rostro hermoso,
largo rato, y en dulce devaneo,
en su semblante cándido y gracioso,
con destello fugaz brilló un deseo.

En honda confusión dudó un instante,
y después, de pasión sintiendo accesos,
ansiosa, conmovida y palpitante,
dio al retrato el más tierno de los besos.

Y con la faz por el rubor pintada,
volvió la vista a un lado vivamente,
no atreviéndose, tímida y turbada,
a mirar el retrato frente a frente...

¿Verdad que es una dicha incomparable
ser niña, candorosa y hechicera,
sentir con turbación inexplicable
el tierno afán de la pasión primera,

a sus delirios entregarse ufana
con inocente y púdico embeleso,
y en una hermosa y fúlgida mañana
soñar temblando la embriaguez de un beso?



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viernes, 20 de marzo de 2020

"Soneto: Quiere el Amor Feliz", de DULCE MARÍA LOYNAZ MUÑOZ (Cuba, 1.902-1.997)

Poema perteneciente al libro "Versos (1920-1938)", de fecha 1950  d.n.e.




Quiere el Amor Feliz —el que se posa
poco...— arrancar un verso al alma oscura:
¿Cuándo la miel necesitó dulzura?
¿Quién esencia de pomo echa en la rosa?

Quédese en hojarasca temblorosa
lo que no pudo ser fruta madura:
No se rima la dicha; se asegura
desnuda de palabras, se reposa...

Si el verso es sombra, ¿qué hace con el mío
la luz?... Si es luz... ¿la luz por qué lo extraña?
¡Quien besar puede, bese y deje frío

símbolo, el beso escrito!... ¡En la maraña
del mapa no está el agua azul del río,
ni se apoya en su nombre la montaña!...





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miércoles, 29 de enero de 2020

"La abeja", de JOSÉ ÁNGEL BUESA (Cuba, 1910-1982 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Nada llega tarde. Antología poética".



         I
Tu boca jugosa y fragante.
Su risa coqueta reía.
Tan fresca la risa fluía,
que su agua la fuente sonante
por ti detenía...

Tu boca reía... tu boca,
que tiene humedad de ambrosía,
que tanto promete y provoca:
Tu boca de miel y armonía,
reía...

Y vino una abeja dorada,
de mieles ansiosa,
y quiso, creyéndola rosa,
posarse en tu boca encarnada,
fragante y jugosa...

Y en tanto la abeja volaba
buscando la miel de la rosa,
riendo una risa nerviosa,
tu boca el ataque esquivaba
medrosa.
..

Tu boca reía y gemía
de angustia
. La abeja de oro,
en pos de la rosa que huía,
ritmaba su vuelo sonoro.

Y, al cabo, la abeja
posóse en tu boca riente:
Tu risa fue grito doliente,
fue queja...

        II
Decidme, señora, si es justa
la cólera vuestra;
decir si merezco esta adusta
mirada que ira demuestra.

Al ver vuestro aprieto, un instante,
quedóse mi mente perpleja:
¡No había manera galante
de darle muerte a la abeja!

Verdad que os besé; pero en eso
no hay sombra de culpa:
Matar una abeja de un beso,
tal beso disculpa
.

No fue, mi señora, osadía,
besar vuestros labios, rosados:
La abeja me hirió en su agonía:
Miradme los labios hinchados.

Cierto es que bendigo
a la abeja traidora,
mas, ved cuánto sufro, en castigo
de haberos besado, señora.

       III 
Reíd vuestra risa nerviosa,
reíd vuestra risa coqueta;
que ría la boca jugosa,
que ría la húmeda rosa
que adora el poeta...

Reíd y pensad un instante
si el beso una injuria refleja:
¿Había otro modo galante
de darle muerte a la abeja?





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viernes, 1 de noviembre de 2019

"Dormida", de JOSÉ JULIÁN MARTÍ PÉREZ (CUBA, 1853-1895, d.n.e.)

"Dulces sueños", de Antonio Frilli

Más que en los libros amargos
el estudio de la vida,
pláceme, en dulces letargos,
Verla dormida.

De sus pestañas al peso
el ancho párpado entorna,
lirio que, al sol que se torna,
se cierra pidiendo un beso.

Y luego como fragante
magnolia que desenvuelve
sus blancas hojas, revuelve
el tenue encaje flotante

de mi capricho al vagar
imagínala mi Amor,
¡una Venus del pudor
Surgiendo de un nuevo mar!

Cuando la lámpara vaga
en este templo de amores,
con sus blandos resplandores
más que la alumbra, la halaga;

cuando la ropa ligera
sobre su cutis rosado,
ondula como el alado
pabellón de Primavera;

cuando su seno desnudo,
indefenso, a mi respeto
pone más valla que el peto
de bravo guerrero rudo;

siento que puede el amor,
dormida y desnuda al verla,
dejar perla a la que es perla,
dejar flor a la que es flor.

Sobre sus labios podría
los labios míos posar,

y en su seno reclinar
la pobre cabeza mía,

y con mi aliento volver
mariposa a la crisálida;
y a la clara rosa pálida
animar y enrojecer.

Pero aquí, desde la sombra,
donde amante la contemplo,
manchar no quiero del templo
con paso impuro la alfombra.

Al acercarme, en ligera
procesión avergonzado,
¿no volaría el alado
pabellón de primavera?

¡Al reflejarme, el espejo,
que la copia entre albas hojas,
negras las tornara y rojas
de la lámpara al reflejo!

Dicen que suele volar
por los espacios perdida
el alma, y en otra vida
sus alas puras bañar;

dicen que vuelve a venir
a su cuerpo con la Aurora,
para volver —¡la traidora!—
con cada noche a partir,

Y si su espíritu en leda
beatitud los cielos hiende,
de esa mujer que se extiende
bella ante mí ¿qué me queda?

Blanco cuerpo, línea fría.
Molde hueco, vaso roto,
¡y viajera por lo ignoto
la luz que los encendía!

Y ¿a mí que tanto te quiero,
delicada peregrina,
turbar la marcha divina
de tu espíritu viajero?

¡Duerme entre tus blancas galas!
¡Duerme, mariposa mía!
Vuela bien: ¡mi mano impía
no irá a cortarte las alas!


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lunes, 14 de octubre de 2019

"Los recelos", de JOSÉ MARÍA HEREDIA (CUBA, 1803-1839 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Poesías líricas de don José María de Heredia". Poesías amatorias.", de fecha 1893  d.n.e.



"La primavera", de Rosalba Carriera (1675-1757)

¿Por qué, adorada mía,
mudanza tan cruel? ¿Por qué afanosa
evitas encontrarme, y si te miro,
fijas en tierra lánguidos los ojos y
y triste amarillez nubla tu frente?
¡Ay! do volaron los felices días
En que risueña y plácida me vías,
y tus ardientes ojos me buscaban,
y de amor y placer me enajenaban?
¡Cuántas veces en medio de las fiestas,
de una fogosa juventud cercada,
me aseguró de tu cariño tierno
una veloz simpática mirada!
Mi bien, ¿por qué me ocultas
el dardo emponzoñado que desgarra
tu puro corazón?... Mira que llenas
mi existencia de horror y de amargura:
dime, dime el secreto que derrama
el cáliz de dolor en tu alma pura.
Mas, ¿aún callas? ¡Ingrata! Ya comprendo
la causa de tu afán: ya no me amas,
ya te cansa mi amor... No, no; ¡perdona!
¡Habla, y hazme feliz!... ¡Ay! yo te he visto,
la bella frente de dolor nublada,
alzar los ojos implorando al cielo.
Yo recogí las lágrimas que en vano
pretendiste ocultar; tu blanca mano
estreché al corazón llena de vida
que por tu amor palpita, y azorada
me apartaste de ti con crudo ceño:
volví a coger tu mano apetecida,
sollozando a mi ardor la abandonaste,
y mientras yo ferviente la besaba,
bajo mis labios áridos temblaba
.
¿Te fingirás acaso
delito en mi pasión? Hermosa mía,
no temas al amor: un pecho helado,
al dulce fuego del sentir cerrado,
rechaza la virtud, a la manera
de la peña que en vano
riega a torrentes la afanosa lluvia,
sin que fecunde su fatal dureza;
y el amor nos impone
por ley universal Naturaleza.

Rosa de nuestros campos, ¡ah! no temas
que yo marchite con aliento impuro
tu virginal frenor. ¡Ah! ¡te idolatro!...
Eres mi encanto, mi deidad, mi todo.
¡Único amor de mi sencillo pecho!
Yo bajara al sepulcro silencioso
por hacerte feliz... Ven a mis brazos,
y abandónate a mí; ven, y no temas.
La enamorada tórtola tan solo
sabe aqueste lugar, lugar sagrado
ya de hoy más para mí... ¿Su canto escuchas
que en dulce y melancólica ternura
baña mi corazón?... Déjame, amada,
sobre tu seno descansar... ¡Ay! vuelve...
tu rostro con el mío
une otra vez, y tus divinos labios
impriman a mi frente atormentada
el beso del amor... Ídolo mío,
tu beso abrasador me turba el alma:

toca mi corazón cual late ansioso
por volar hacia ti... deja, adorada,
que yo te estreche en mis amantes brazos
sobre este corazón que te idolatra
¿Le sientes palpitar? ¿Ves cual se agita
abrasado en tu amor? ¡Pluguiera al cielo
que a ti estrechado en sempiterno abrazo
pudiese yo espirar! ¡Gozo inefable!
aura de fuego y de placer respiro;
confuso me estremezco:
¡ay! mi beso recibe... yo fallezco...
Recibe, amada mi postrer suspiro.




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lunes, 3 de junio de 2019

"El banquete (rodajas)", de DAMARIS CALDERÓN (CUBA, 1967--, d.n.e.)

La mujer inclinada hacia delante
(La fruta a medio morder, sobre la mesa)
Tú: la cabeza ida
pensando en símbolos.
Lo peor no es que las cosas sean finitas,
lo peor es que las cosas sean.
Lo peor es saber
que tu cuerpo, tu pelo, aquella boca
serán definitivamente del olvido y el polvo

mucho más
de lo que alguna vez fueron míos.
Este es el fuego.
Crece con arañazos
ramas
carne sudada
y piernas piernas piernas
que se abren.
Es crudamente tibio.
En esta habitación mínima pieza
puedo por fin tumbarme sobre ti:
una mujer brutalmente desnuda,
no un pájaro ni una gacela.



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sábado, 2 de marzo de 2019

"Ven a mis brazos", de ALFONSO HERNÁNDEZ CATÁ (CUBA, 1885-1940)

Ven a mis brazos, y que yo no vea
por la moral tu carne atarazada,
que prefiero a belleza inmaculada
la tuya de triunfante Citerea.

Ya Venus amorosa, parpadea
allá en la inmensa bóveda azulada,
ven que bese tu frente nacarada,
ven, que toda mi carne te desea.

Darte todos mis nervios yo querría,
en una eterna conjunción viciosa.
...Más cerca, más, que fundas con la mía

tu blanca imagen de placer radiosa.
¡Así es como mi cuerpo apetecía
gozar tu cuerpo de pagana diosa!


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sábado, 16 de febrero de 2019

"Hexaedro", de RUBÉN MARTÍNEZ VILLENA (CUBA, 1899-1934 d.n.e.)

I

¡Te amo...!

A tu lado, o en tu ausencia; en la realidad o en el sueño; en la intimidad del rincón amable o ante el formidable arrullo del mar; en la noche lunada o negra y punteada de estrellas interrogadoras; en el momento maravilloso y tierno del amanecer; en el estupor meridiano del día o en el pensativo crepúsculo de oro... En todos los sitios y a todas las horas te he dicho ya las palabras que creí no iba a pronunciar jamás.


II

Tu amor irrumpió en mi vida como se cuela una ráfaga por una ventana abierta. Todos mis papeles se alborotaron y en un vuelo de espanto se deslizaron bajo los muebles y hacia los rincones. ¿Qué has hecho revoltosa?...¿Cómo penetras sin permiso?... No quieras irte. He cerrado cuidadosamente la ventana y no te dejaré hasta que arregles lo que desordenó tu travesura. ¡A ver si recoges aquel recuerdo mío y me traes esas cuartillas de la historia triste y el cuento ese que aún no he terminado, y aquella esperanza que germinaba bajo mi frente cargada hace un instante por estos pensamientos que han quedado aquí a mis pies, truncos y revueltos! ¡Qué maremágnum has ocasionado con tu entrada!
Y mientras te digo todo esto tú estás ahí, de pie, en el medio de mi alma, con mi más vieja tristeza bajo el tacón de tu zapato, diciendo a mi severidad con una sonrisa divina: -Indudablemente, nada hay más descortés que un rayo de sol.... Y lo peor del caso -¡atrevida!- es que pareces muy satisfecha de que haya cerrado mi ventana.


III

Tú dices que eres triste. Yo sé que comprendes mis tristezas. Pero a pesar de ti misma, tú eres alegre, alegre como la luz, como la flor, como el trino. Lo raro es que tu alegría es producida por mi amor. Proviene tu alegría del amor del hombre taciturno, obsedido por el Misterio y por el Arte, envenenado por la filosofía y por el Mundo.-Como yo conozco ese milagro, temo que se produzca en mí. Temo el contagio de tu celeste y poderoso júbilo. ¡Oh amada! No me arrebate tu alegría lo que me enorgullece y me define. ¡No vuelva el tiempo ingenuo de la poesía meliflua y desastrosa! En mi gravedad de crepúsculo tendré, para ti sola, luces y flores y trinos. Déjame la palabra amarga. la tristeza y la cólera son mías. Pero mi ternura sabrá mecer tu jovialidad de niña en un columpio de arrullo.


IV

Será un día cualquiera... Habrá rostros graves y rostros sonrientes. Todo ocurrirá como en un sueño y tú no sabrás qué pasa... (Tu alma será una dulce angustia y una expectación de aurora.) --¿Por qué me visten así? ¿Por qué me coronan de flores? ¿Por qué lloran y ríen? -- me preguntarás. Y yo permaneceré silencioso, para no romper con mi voz el sonambulismo del momento. Pero cuando las amigas te hayan estrujado, cuando te hayan quitado los polvos a besos, cuando tú también derrames una lagrima límpida, entonces, rodearé tu cintura con mi brazo y te diré en una palabra: -- Vamos...


V

Puedes venir desnuda a mi fiesta de amor. Yo te vestiré de caricias.
Música la de mis palabras; perfume los de mis versos; corona, mis lagrimas sobre tu cabellera.
¿Que mejor cinturón para tu talle, que cinturón más tierno, más fuerte y más justo que el que te darán mis brazos?... Para tu seno ¿qué mejor ceñidor que mis manos amorosas? ¿Qué mejor pulsera para tus muñecas que la que formen mis dedos al tomarlas para llevar tus manos a mi boca?
Una sola mordedura, cálida y suave, a un lado de tu pecho, será un broche único para sujetar a tu cuerpo la clámide ceñida y maravillosa de mis dedos.
Puedes venir desnuda a mi fiesta de amor. Yo te vestiré de caricias.


VI

Entonces
Cuando en tu cuerpo, rendido, no vibre ya el temblor elástico de los miembros; cuando tus labios no tengan fuerzas para besar; cuando tu brazo fatigado se extienda en reposo lánguido, y en un gesto débil y esquivo de negación agites la cabellera trémula.

Entonces
Cuando tus ojos estén borrachos de adormideras sutiles, cuando los parpados te pesen y se caigan, quemados por la mirada ardiente de toda la noche.

Entonces, a través de la fina malla de tus pestañas, verás todavía alargarse en mis pupilas ávidas un desperezamiento de panteras.



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miércoles, 13 de febrero de 2019

"Eróticos", de ALFONSO HERNÁNDEZ CATÁ (CUBA, 1885-1940)

En el etrusco vaso cincelado
el Século y el Chipre y el Falerno,
a Marco Antonio el luchador eterno,
impúdica Cleopatra, le ha brindado.

Y él contra sus hechizos preparado,
al sentir en sus venas un infierno,
mira absorto sus formas, con interno
afán de no admirar lo ya admirado.

Besar las crenchas de la reina impura,
su espalda escultural, y su hermosura
es una oferta de placer sin nombre,

y ante aquella lujúrica escultura
admirable de vicio y de locura
muere el emperador y surge el hombre.


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lunes, 3 de diciembre de 2018

"La mujer de humo", de DULCE MARÍA LOYNAZ MUÑOZ (Cuba, 1.902-1.997)

Hombre que me besas,
hay humo en tus labios.

Hombre que me ciñes,
viento hay en tus brazos.

Cerraste el camino,
yo seguí de largo;
alzaste una torre,
yo seguí cantando...

Cavaste la tierra,
yo pasé despacio...
Levantaste un muro
¡yo me fui volando!...

Tu tienes la flecha:
yo tengo el espacio;
tu mano es de acero
y mi pie es de raso...

Mano que sujeta,
pie que escapa blando...
¡Flecha que se tira!...
(El espacio es ancho...)

Soy lo que no queda
ni vuelve. Soy algo
que disuelto en todo
no está en ningún lado...

Me pierdo en lo oscuro,
me pierdo en lo claro,
en cada minuto
que pasa... En tus manos.

Humo que se crece,
humo fino y largo,
crecido y ya roto
sobre un cielo pálido...

Hombre que me besas,
tu beso es en vano.
..
Hombre que me ciñes:
¡nada hay en tus brazos!


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lunes, 19 de noviembre de 2018

"Espejismo", de DULCE MARÍA LOYNAZ MUÑOZ (Cuba, 1.902-1.997)

Tú eres un espejismo en mi vía.
Tú eres una mentira de agua
y sombra en el desierto. Te miran
mis ojos y no creen en ti.
No estás en mi horizonte, no brillas
aunque brilles con una luz de agua...
¡No amarras aunque amarres la vida!...
No llegas aunque llegues, no besas
aunque beses
... Reflejo, mentira
de agua tus ojos. Ciudad
de plata que me miente el prisma,
tus ojos... El verde que no existe,
la frescura de ninguna brisa,
la palabra de fuego que nadie
escribió sobre el muro... ¡Yo misma
proyectada en la noche por mi
ensueño, eso tú eres!... No brillas
aunque brilles... No besa tu beso...
¡Quien te amó sólo amaba cenizas!...


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