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lunes, 25 de noviembre de 2019

"El fornicio", de GONZALO ROJAS PIZARRO (CHILE, 1916-2011 d.n.e.)

Te besara en la punta de las pestañas y en los pezones,
te turbulentamente besara,
mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca,
tocara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española
mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma
de la diáspora del Génesis, ¿qué más
te dijera por dentro?

                      ¿griega,
mi egipcia, romana
por el mármol?
                    ¿fenicia,
cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
                         tensa
la cítara de Dios, en la danza
del fornicio?

Te oyera aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas,
mi posesa, te todavía
enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
en la inmensidad
insaciable de la lascivia,

                        riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar a las esferas
estallantes como Pitágoras, te
lamiera,

te olfateara como el león
a su leona,
parara el sol,
fálicamente mía,
                   ¡te amara!
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martes, 1 de octubre de 2019

"Río turbio", de GONZALO ROJAS PIZARRO (CHILE, 1916-2011 d.n.e.)

"Desnudo", de Taras Loboda

No con semen de eyacular sino con semen de escribir
le digo a la paloma: —ábrete, paloma, y
se abre; —recíbeme,
y me recibe, erecto
y pertinaz, ahí mismo volamos

inacabables hasta más allá del Génesis setenta veces siete, y así
vaciado el sentido: —«Vuestra soy
gime con gemido en su éxtasis, para vos nací,
¿que mandáis hacer de mí?
». Ciego
de su olor, beso entonces un aroma
que no olí en mujer
: —«Guárdame
—irrumpo arterial— esta leche de dragón
hasta la Resurrección en la tersura
de tu figura de piel, clítoris
y más clítoris en el frenesí
de la Especie. No haya mortaja
entre nosotros
».

A lo que la posesa: —«Ay, cuerpo,
quien fuera eternamente cuerpo, tacto
de ti, liturgia
y lascivia de ti y el beso
corriera como huracán y yo fuera el beso
de mujer para aullarte
loba de mí,
Río
Turbio abajo hasta la Antártica, loca
como soy, zumbido del príncipe
».

De histeria y polvo, amor,
fuimos hechos, uno lee
ocioso en maya, en sánscrito las estrellas; ¡uno!
¿de qué escribe uno? —«Dínoslo
de una vez Teresa de Avila, Virginia
Woolf, Emily mía
Brónte de un páramo
a otro, Frida mutilada
que andas volando por ahí, ¿de qué
escribe uno?
»




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jueves, 16 de agosto de 2018

"Retrato de mujer", de GONZALO ROJAS PIZARRO (CHILE, 1916-2011 d.n.e.)

Siempre estará la noche, mujer, para mirarte cara a cara,
sola en tu espejo, libre de marido, desnuda
con la exacta y terrible realidad del gran vértigo
que te destruye. Siempre vas a tener tu noche y tu cuchillo,
y el frívolo teléfono para escuchar mi adiós de un solo tajo.

Te juré no escribirte. Por eso estoy llamándote en el aire
para decirte nada, como dice el vacío: nada, nada,
sino lo mismo y siempre lo mismo de lo mismo
que nunca me oyes, eso que no me entiendes nunca,
aunque las venas te arden de eso que estoy diciendo.

Ponte el vestido rojo que le viene a tu boca y a tu sangre,
y quémame en el último cigarrillo del miedo
al gran amor, y vete descalza por el aire que viniste
con la herida visible de tu belleza. Lástima
de la que llora y llora en la tormenta.

No te me mueras. Voy a pintarte tu rostro en un relámpago
tal como eres: dos ojos para ver lo visible y lo invisible,
una nariz arcángel y una boca animal, y una sonrisa
que me perdona, y algo sagrado y sin edad que vuela en tu frente,
mujer, y me estremece, porque tu rostro es rostro del Espíritu.

Vienes y vas, y adoras al mar que te arrebata con su espuma,
y te quedas inmóvil, oyendo que te llamo en el abismo
de la noche, y me besas lo mismo que una ola.
Enigma fuiste. Enigma serás. No volarás
conmigo. Aquí mujer, te dejo tu figura.


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jueves, 26 de julio de 2018

"El amor", de GONZALO ROJAS PIZARRO (CHILE, 1916-2011 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Las hermosas", de fecha 1991  d.n.e.




De pronto sales tú con tu llama y tu voz,
y eres blanca y flexible, y estás ahí mirándome,
y te quiero apartar, y estás ahí mirándome,
y somos inocentes, y la marca roja
me besa con tus labios
, y es invierno, y estoy
en un puerto contigo, y es de noche.
Y no hay sábanas donde dormir, y no hay, y no hay
sol en ninguna puerta, y no hay estrella alguna
que arrancar a los cielos, y perdidos
no sabemos qué pasa, por qué la desnudez
nos devora, por qué la tempestad
llora como una loca, aunque nadie la escucha.
Y ahora, justo ahora que eres clara -permite-,
que te deseo, que me seduce tu voz
con su filtro profundo, permíteme juntar
mi beso con tu beso,
permíteme tocarte
como el sol, y morirme.
Tocarte, unirte al día que soy, arrebatarte
hasta los altos cielos del amor, a esas cumbres
donde un día fui rey, llevarte al viento libre de la aurora,
volar, volar diez mil, diez mil años contigo,
solamente un minuto,
pero seguir volando.


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sábado, 7 de octubre de 2017

"Cítara mía, hermosa", de GONZALO ROJAS PIZARRO (CHILE, 1916-2011 d.n.e.)



Cítara mía, hermosa
muchacha tantas veces gozada en mis festines
carnales y frutales, cantemos hoy para los ángeles,
toquemos para Dios este arrebato velocísimo,
desnudémonos ya, metámonos adentro
del beso más furioso,
porque el cielo nos mira y se complace
en nuestra libertad de animales desnudos
.

Dame otra vez tu cuerpo, sus racimos oscuros para que de ellos mane
la luz, deja que muerda tus estrellas, tus nubes olorosas,
único cielo que conozco, permíteme
recorrerte y tocarte como un nuevo David todas la cuerdas,
para que el mismo Dios vaya con mi semilla
como un latido múltiple por tus venas preciosas
y te estalle en los pechos de mármol y destruya
tu armónica cintura, mi cítara, y te baje a la belleza
de la vida mortal.


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martes, 12 de septiembre de 2017

"A unas muchachas que hacen eso en lo oscuro", de GONZALO ROJAS PIZARRO (CHILE, 1916-2011 d.n.e.)



Bésense en la boca, lésbicas
baudelerianas, árdanse, aliméntense
o no por el tacto rubio de los pelos, largo 
a largo el hueso gozoso, vívanse
la una a la otra en la sábana 
perversa,
         y
áureas y serpientes ríanse 
del vicio en el
encantamiento flexible, total 
está lloviendo peste por todas partes de una costa 
a otra de la Especie, torrencial 
el semen ciego en su granizo mortuorio
del Este lúgubre 
al Oeste, a juzgar 
por el sonido y la furia del 
espectáculo.
            Así,
equívocas doncellas, húndanse, acéitense
locas de alto a bajo, jueguen 
a eso, ábranse al abismo, ciérrense
como dos grandes orquídeas, diástole y sístole 
de un mismo espejo.
                  De ustedes
se dirá que amaron la trizadura. 
Nadie va a hablar de belleza.

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sábado, 8 de julio de 2017

"El fornicio", de GONZALO ROJAS PIZARRO (CHILE, 1916-2011 d.n.e.)



Te besaré en la punta de las pestañas y en los pezones, 
te turbulentamente besara, 
mi vergonzosa, en esos muslos 
de individua blanca, tocara esos pies 
para otro vuelo más aire que ese aire 
felino de tu fragancia, te dijera española 
mía, francesa mía, inglesa, ragazza, 
nórdica boreal, espuma 
de la diáspora del Génesis... ¿Qué más 
te dijera por dentro?
                   ¿griega, 
mi egipcia, romana 
por el mármol?
               ¿fenicia, 
cartaginesa, o loca, locamente andaluza 
en el arco de morir 
con todos los pétalos abiertos, 
                              tensa 
la cítara de Dios, en la danza 
del fornicio?

Te oyera aullar, 
te fuera mordiendo hasta las últimas 
amapolas, mi posesa, te todavía 
enloqueciera allí, en el frescor 
ciego, te nadara 
en la inmensidad 
insaciable de la lascivia, 
                          riera 
frenético el frenesí con tus dientes, me 
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo 
de otra pureza, oyera cantar las esferas 
estallantes como Pitágoras, 
                          te lamiera, 
te olfateara como el león 
a su leona, 
           parara el sol, 
fálicamente mía, 
               ¡te amara!


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