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sábado, 1 de mayo de 2021

"Cantos a Malintzi", de CARLOS EDMUNDO DE ORY (ESPAÑA, 1913-2010 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Metanoia", de fecha 1978  d.n.e.




Búscame si me voy o trata de dormirte
Si tu casa es la mía si tu cuarto es el mío
sí en tu lecho me cubro quienquiera que me cubra
de histeria y de perdón mis cuencas llenas
no me busques ya más que ya más no me iré
Negro es tu cuarto entrando a medianoche
Tu grito fuerte y fúnebre no era de mujer
Entró el hombre quitándose los guantes
y ella reconoció que entraba el domador
Se puso él de rodillas delante de la hiena
y no rogó sino que solamente
te quitaba las medias Y no esperaste mucho
mi rostro oscuro cayendo en silencio
sobre la física sobre la física
carne de uva

No me dejes besarte hasta la aurora
La noche ha terminado y ahora duermes
mejor sin mí que de lamer tus ojos
te impido el sueño y te fatigo tanto

Me voy en bicicleta a mi trabajo
y te dejo en tus sábanas usadas
Quisiera que mi jefe fuera un dios
habituado a mi sonrisa ambigua
hablarle de tu cuerpo y de su jugo que amo
hasta extremar los últimos estados de mi carne
Más enamorado que la paloma de Astaroh
Ya eres mi compañera de lecho por fin
Ahora el temor se ha convertido en rito
Espera amante conmigo a la chillona luz del día
mientras pongo mi boca en tu pechuga de plata

Y si quieres saber que antes de besarte
cuando ya estaba cerca y el círculo del calor
hacía seguras las cosas futuras
y era imposible volverse dejarlo…

Quiero decirlo se me puso la carne de gallina
Entonces fue cuando palidecí
Se muere de miedo se pierde el sentido
¿Qué son los besos? ¡No son nada! Son besos
Y los besos traen besos y el último beso
no existe no se da nunca la boca queda caliente





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sábado, 17 de abril de 2021

"¡Oh, reina!", de CARLOS EDMUNDO DE ORY (ESPAÑA, 1913-2010)

Poema perteneciente al libro "Metanoia", de fecha 1978  d.n.e.




Te he llamado para no perder un instante
La vida es tu cara joven ¡Oh reina los sentimientos
son como los caminos oscuros y me gusta perder
mi suerte en la oscuridad! Te he llamado pues

Aunque te dije Vete tal vez por mi odio
a no ser amado como soy testigo de que amo
La fuerza de mi corazón es comparable a la roca
y el desprecio que me tienes sin que tú lo sepas
reina mía cara joven es blanco como la espuma

Porque tú y otra como tú vive para su propia satisfacción
y no para la mía sin embargo vendrás
¿y para qué? ¿Y para qué desheredada
de mi propio infierno?

Los camiones en la noche conducidos por hombres
son a veces tan veloces como mis sentidos

Te has dicho tantas veces incopíables te quiero te amo
que por caer en la repetición me he hecho vulgar

Hasta qué punto toda la libertad que ansío
en el más cercano de los ideales
está en tu boca llevadera ¡oh cara joven y reinante!
en quien quiero besar los más desiertos besos
cuyo fin es el desierto

¡Vamos hay que besar! Bésame bien como tú no
lo has aprendido nunca como sólo hemos
aprendido juntos en los límites de la tierra


las desiertas parejas que despiertan al pie de las edades

Y luego el sabor dará su fruto
no hay nada sucio en un beso voluntario
que dure lo que antes de haber sido
el deseo lo había hecho durar joven cara de reina






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jueves, 1 de abril de 2021

"Vientos de invierno", de CARLOS EDMUNDO DE ORY (ESPAÑA, 1913-2010 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Metanoia", de fecha 1978  d.n.e.




Cuando se besan nuestras bocas en la noche
Cuando se besan de noche nuestras bocas
Cuando de noche la noche besa al suelo

allí lejos se enfrían allí lejos
allí lejos el gran invierno gime
allí lejos el gran lejano trueno
lanza un suspiro inmenso y besa al mundo
Te escucho oh beso tumultuoso

corazón de estearina caliente
oh la noche es una boca de negros dientes
y nos besan bocas de animales grandes
bocas pequeñas de animales grandes
bocas de mina y nalgas de la noche

pasos de paquidermo sobre el vientre
Salta el invierno con sus muslos de nieve
Salta y agita sus brazos de ladrillo
Salta como un horrendo gorila beodo
Besamos ojos de mujeres bestiales
Nos besamos besando la nada y la sombra
besamos las bocinas de automóviles fríos
de barcos fríos con faroles tristes
besamos encendidos termómetros de hielo
dentro de la habitación habitual conventual

Estamos en un hospital de muertos crisantemos
estamos dentro de una nevera encendida
estamos bajo un palacio de mantas invernales
y los besos los besos lloran todavía lejos
todavía lejos en los campos en las nubes
Se besan los hombres de la muerte en el viento
Se besan los vientos y la noche y la muerte

El invierno baja de un tranvía esta noche
Damos besos en la pared estamos solos
Estamos solos estamos solos en el humo del té






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lunes, 15 de marzo de 2021

"Soneto a Greta Garbo", de CARLOS EDMUNDO DE ORY (ESPAÑA, 1913-2010 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Metanoia", de fecha 1978  d.n.e.




Ábreme las dos puertas de tu casa
quiero besar tu boca que me deja
adivinar el aire cuando pasa
tu corazón envuelto en una abeja

O bien decirme puedes qué te pasa
pálido rododendro triste y vieja
bajo la luna que te pone lasa
mientras te llueve el mundo en una oreja

Sin duda como sueles llorar lloras
Sin duda te desnudas a la luna
Sin duda de costumbre te adormeces

Quiero besar tu boca en esas horas
muertas que mueres tú también
de una
supuración de amor algunas veces





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lunes, 22 de febrero de 2021

"Oda a las muchachas", de CARLOS EDMUNDO DE ORY (ESPAÑA, 1923-2010 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Metanoia", de fecha 1978  d.n.e.




Dejad castas muchachas las puertas encendidas
que las olas de un pájaro lleguen del infinito
prorrumpir suavemente con cantos y con besos
y acercaos al hombre que os espera dormido
Ya hace tiempo que oigo vuestros dichosos pasos
No sé si acaso sólo serán mis pensamientos
Sin embargo os espero sin duda de que sean
esos pasos un día seguros y ligeros
¡Estáis cerca! Distingo vuestra espuma en la noche
Si bien la luna es clara no son menos las sombras
de vuestros cuerpos blancos antes de que la luna
fuera blanca en la noche como lo sois vosotras
¡Venid! ¡Dejad las puertas abiertas y los brazos!
¡Usad los labios mientras con cantos de esperanza!
Venid y usad los labios con besos mientras se oye
el eco de esos labios que besan o que cantan

Muchachas de mi vida aprovechad mi vida
Venid antes que sea tarde para esperaros
Antes de que la ola de los pájaros muera
antes de que se apaguen mis puertas y mis labios





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viernes, 1 de mayo de 2020

"Amo a una mujer de larga cabellera", de CARLOS EDMUNDO DE ORY (ESPAÑA, 1923-2010, d.n.e.)

Amo a una mujer de larga cabellera
como en un lago me hundo en su rostro suave
en su vientre mi frente boga con lentitud
palpo muerdo acaricio volúmenes sedosos
Registro cavidades me esponjo de su zumo
mujer pantano mío araña tenebrosa
laberinto infinito tambor palacio extraño
eres mi hermana única de olvido y abandono
tus pechos y tus nalgas de dobles montes gemelos
me brindan la blancura de paloma gigante
el amor que nos damos es de noche en la noche
en rotundas crudezas la cama nos reúne
se levantan columnas de olor y de respiros

Trituro masco sorbo me despeño
el deseo florece entre tumbas abiertas
tumbas de besos bocas o moluscos
estoy volando enfermo de venenos
reinando en tus membranas errante y enviciado
nada termina nada empieza todo es triunfo
de la ternura custodiada de silencio
El pensamiento ha huido de nosotros
Se juntan nuestras manos como piedras felices
Está la mente quieta como inmóvil palmípedo
las horas se derriten los minutos se agotan
no existe nada más que agonía y placer

Placer tu cara no habla sino que va a caballo
sobre un mundo de nubes en la cueva del ser
Somos mudos no estamos en la vida ridícula
Hemos llegado a ser terribles y divinos
Fabricantes secretos de miel en abundancia
Se oyen los gemidos de la carne incansable
En un instante oí la mitad de mi nombre
saliendo repentino en tus dientes unidos
En la luz puede ver la expresión de tu faz
que parecías otra mujer en aquel éxtasis

La oscuridad me pone furioso no te veo
No encuentro tu cabeza y no sé lo que toco
Cuatro manos se van con sus dueño dormidos
y lejos de ellas vagan también los cuatro pies
Ya no hay dueños no hay más que suspenso y vacío
El barco del placer encalla en alta mar
¿Dónde estás? ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Quién eres?

Para siempre abandono este interrogatorio
Ebrio hechizado loco a las puertas del morbo
grandiosa la pasión espero el turno fálico

De nuevo en una habitación estamos juntos
Desnudos estupendos cómplices de la Muerte.





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