miércoles, 20 de mayo de 2020

"Ya besando unas manos cristalinas", de LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE (ESPAÑA, 1561-1627 d.n.e.)

Ya besando unas manos cristalinas,
ya anudándome a un blanco y liso cuello,
ya esparciendo por él aquel cabello
que Amor sacó entre el oro de sus minas,

ya quebrando en aquellas perlas finas
palabras dulces mil sin merecello,
ya cogiendo de cada labio bello
purpúreas rosas sin temor de espinas
,

estaba, ¡oh claro Sol invidïoso!,
cuando tu luz, hiriéndome los ojos,
mató mi gloria y acabó mi suerte.

Si el cielo ya no es menos poderoso,
porque no den los tuyos más enojos,
rayos, como a tu hijo, te den muerte.




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martes, 19 de mayo de 2020

"La frontera: si miro tus ojos", de VICENTE ALEIXANDRE (España, 1898-1984 d.n.e.)

La ensoñación femenina, de Serge Marshnnikov

Si miro tus ojos,
si acerco a tus ojos los míos,
¡oh, cómo leo en ellos retratado todo el pensamiento de mi soledad!
Ah, mi desconocida amante a quien día a día estrecho en los brazos.
Cuán delicadamente beso despacio, despacísimo,secretamente en tu piel
la delicada frontera que de mí te separa.

Piel preciosa, tibia, presentemente dulce, invisiblemente cerrada
que tiene la contextura suave, el color, la entrega de la fina magnolia.
Su mismo perfume, que parece decir: "Tuya soy, heme entregada al ser que adoro
como una hoja leve, apenas resistente, toda aroma bajo sus labios frescos
".
Pero no. Yo la beso, a tu piel, finísima, sutil, casi irreal bajo el rozar de mi boca,
y te siento del otro lado, inasible, imposible, rehusada,
detrás de tu frontera preciosa, de tu mágica piel inviolable,
separada de mí por tu superficie delicada, por tu severa magnolia
cuerpo encerrado débilmente en perfume
que me enloque de distancia y que, envuelto rigurosamente,
como una diosa de mí te aparta, bajo mis labios mortales.

Déjame entonces con mi beso recorrer la secreta cárcel de mi vivir,
piel pálida y olorosa, carnalidad de flor, ramo o perfume,
suave carnación que delicadamente te niega,
mientras cierro los ojos, en la tarde extinguiéndose,
ebrio de tus aromas remotos, inalcanzables,
dueño de ese pétalo entero que tu esencia me niega.




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lunes, 18 de mayo de 2020

"Semilla negra", canción del grupo musical "RADIO FUTURA (España, 1979-1992 d.n.e.)

Canción perteneciente al álbum "Semilla negra", de fecha 1984  d.n.e.



Ese beso entregado al aire es para mi,
fruta que has de comer mañana..
.
Guarda la semilla porque estoy en él.
Y hazme crecer en una tierra lejana.

Si me llevas contigo
prometo ser ligero como la brisa
Y decirte al oído
Secretos que harán brotar tu risa.

Esos ojos detrás del cristal
son dos negros cautivos cruzando el mar.

Por la noche estaré solo en la selva
¿Que voy a hacer? Esperando a que vuelvas.

Si me llevas contigo
Prometo ser ligero como la brisa
Y decirte al oído
Secretos que harán brotar tu risa

Yo tengo un pensamiento vagabundo
Voy a seguir tus pasos por el mundo.

Aunque tu ya no estas aquí te sentiré...
por la materia que me une a ti,
por la materia que me une a ti,
por la materia que me une a ti,
por la materia que me une a ti.

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Puede escuchar la canción aquí: https://www.youtube.com/watch?v=nYjv1T0tSho
 
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sábado, 16 de mayo de 2020

"Invitación a la dicha", de RICARDO MOLINA TENOR (ESPAÑA, 1916-1968, d.n.e.)

                   Es dulce ser amado pero amar,
                   oh dioses, qué ventura...
                               Goethe

Ámame ahora que tengo los cabellos negros
y una corona de junco
y el perfume del agua y de la jara
en los brazos desnudos.

Ámame ahora que tengo en los ojos
la suave llama de la tarde
y la gracia de la sonrisa
y la leve frescura de los manantiales.

Ámame ahora que tengo en los labios
el fuego deslumbrante del Mediodía

y la serenidad del cielo en las mejillas.

Ámame ahora que tengo en el cuello
el resplandor de los lirios quemados.
Ámame ahora que corre por mis hombros
el torrente divino del deseo.
Ámame ahora que tengo el pecho ebrio
como una flor de vino.

Ahora y no luego, ahora y no mañana,
ahora que besa mi alma todo tu cuerpo
confundiendo su aliento al de mis labios.

Bésame ahora que es primavera
y el chamariz canta y vuela en un árbol,
ahora, amor mío, que estamos en mayo
y zumban en el aire las abejas,
ahora que todo es hermoso y feliz,
ahora y no mañana,
ahora y no luego.

Bésame los labios, el cabello, los hombros
ahora que en los huertos florecidos
es tan dulce la flor primera del granado.

Dame todo tu amor ahora, amor mío,
¿no ves que soy en la tierra dichosa,
dulce como el árbol del paraíso?

Ahora que soy un manantial virgen
donde cada onda es una caricia,
una colina verde
donde cada florecilla es un labio encendido,
un valle misterioso
donde cada viento es un suspiro,
un río de amores
cuya música frágil es tu nombre.

¿No son nuestros estos días tan bellos?
¿No es hermosa la tierra bajo el sol y la luna?
¿No habla todo de amor desde el alba a la tarde?

¡Ámame!
¡Ahora y no mañana; ahora y no luego!




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viernes, 15 de mayo de 2020

"Las trenzas lejanas", de CARLOS CASTRO SAAVEDRA (COLOMBIA, 1924-1989, d.n.e.)

Venus ante el espejo, de Marina Igorevna

Yo amé desde un principio tu sencillez de dalia,
tu pudor de semilla que se viste hasta el fondo,
y el amor con que hacías tus trenzas bajo el cielo
y escuchabas mis versos como un ave en el hombro.

Tu andar de sementera, de parcela espigada,
tu lengua constelada de honorables silencios,
y tus manos en guerra, sobre tu falda verde,
con las ganaderías que apacientan los vientos.

Amé tu timidez, tu cima de arreboles,
tu cabeza inclinada sobre tu pecho doble,
y tu color de espiga cuando el sol te besaba
y cerrabas los ojos bajo el beso de cobre.

Tu casa entre los árboles, tu nido de hojas duras,
tu domingo poblado de cúpulas remotas,
y el pueblo donde oías la misa y las abejas
rezando en los panales humanos de las bocas.

Pensabas azahares, naranjas y costuras,
te ponías en el pelo flores de enredadera,
y a solas contemplabas la niñez de los pájaros
meciéndose en la cuna de toda la arboleda.

De cerca te seguía mi amor con su corona,
tu corazón brillaba por sus rojas orillas,
y de la agricultura salían resplandores
de racimos maduros y de doradas piñas.

Cuando llovía en los montes lejanos te nublabas,
te ibas poniendo triste como toda la niebla,
y era que comenzabas a quererme, paloma,
y a sentirte campana de mis torres de piedra.

Los días me acercaban a tu piel y a tu ropa,
me candidatizaban labriego de tu vientre,
y tú escuchabas pasos de bueyes y de arados
encima de tu vida y encima de tu muerte.

¡Cuánto sudor después, cuánta faena honrada,
cuánto golpe de pala y de herradura ciega,
hasta llegar los dos, vestidos de semillas,
a iluminar las fiestas más hondas de la tierra!






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jueves, 14 de mayo de 2020

"Déjame ser", de JOSEFINA PLÁ GUERRA (ESPAÑA, 1909-1999, d.n.e.)

Deja llevarme mi última aventura.
Déjame ser mi propio testimonio,
y dar fe de mi propia
desmemoria.
Déjame diseñar mi último rostro,
apretar en mi oído los pasos de la lluvia
borrándome el adiós definitivo.

Déjame naufragar asida
a un paisaje, una nube,
al vuelo humilde de un gorrión,
a un brote renaciente,
o siquiera al relámpago
que abra en dos mi último cielo.

Sujétame los brazos,
engrilla mis tobillos,
empareda mis párpados.
Pero tatuada una flor en la pupila,
crucificada un alba debajo de la frente,
acurrucado un beso en la raíz de la lengua,
déjame ser mi propio testimonio.






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lunes, 11 de mayo de 2020

"Jardín", de PABLO GARCÍA BAENA (España, 1923-2018 d.n.e.)

La sonrisa apagada y el jardín en la sombra.
Un mundo entre los labios que se aprietan en lucha.
Bajo mi boca seca que la tuya aprisiona

siento los dientes fuertes de tu fiel calavera.

Hay un rumor de alas por el jardín. Ya lejos,
canta el cuco y otoño oscurece la tarde.
En el cielo, una luna menos blanca que el seno
adolescente y frágil que cautivo en mis brazos.

Mis manos, que no saben, moldean asombradas
el mármol desmayado de tu cintura esquiva;
donde naufraga el lirio, y las suaves plumas
tiemblan estremecidas a la amante caricia.

Sopla un viento amoroso el agua de la fuente...
Balbuceo palabras y rozo con mis labios
el caracol marino de tu pequeño oído,

húmedo como rosa que la aurora regase.

Cerca ya de la reja donde el jardín acaba
me vuelvo para verte última y silenciosa,
y de nuevo mi boca adivina en la niebla
el panal de tus labios que enamora sin verlo,

mientras tus manos buscan amapolas de mayo
en el prado enlutado de mi corbata negra.



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jueves, 7 de mayo de 2020

"Hoy quiero", de ALEJANDRO AHUMADA (seud. de ALEJANDRO SÁNCHEZ PENALVA) (ESPAÑA, 1950--, d.n.e.)

Hoy quisiera besarte y sentir tus labios junto a los míos, hoy quisiera apretarte fuerte muy fuerte y tenerte tan cerca de mí, hasta que adivines mis pensamientos, hoy quisiera que comprendieras todas mis emociones, las que te hacen sentir y tenerte conmigo para siempre.

Pero no me atrevo porque no sé si tú, sientes lo mismo, hoy te llevo en el corazón entre caricias con tu delicada sonrisa, hoy te llevo y quiero tenerte cerca y llenarte con mis besos, hoy quiero abrazarte muy fuerte y acariciar todo tu cuerpo.

Quiero que estés a mi lado, hoy suspiró tener tu cuerpo, tener tus caricias y tus besos, esos que yo solo entiendo, hoy quisiera que al caer la noche estuvieras en mi lecho todo tu tiempo, te hecho tanto de menos amor, que siempre me grita el corazón tu nombre.

Pero así es el juego, así es la vida, así es el amor, es dolor y sufrimiento, hoy quisiera tenerte a mi lado y escribirte bellos versos, quiero que estés contigo, que me abraces y que nunca me sueltes, quiero besar tus labios con ese sabor a miel, quiero cogerte de la mano y decirte cuanto te quiero.

Y que no nos separe la distancia, y nos amaremos de nuevo, escribiremos mil poesías, que grabaremos en cada rincón de nuestro cuerpo, y tocaremos el cielo con un beso, un beso nuestro y la existencia será nuestra y no nos importará, cuanto duren esos momentos.

Hoy quiero tus besos, uno a uno, y sentir tus labios dulces cuando rocen mi cuerpo, hoy quiero tenerte conmigo y aunque pasen las horas, quiero tenerte hasta volverme loco, tener tu cuerpo con mi cuerpo y volar juntos por el firmamento, hasta apagar las ansias de nuestros deseos, ¿hoy quiero?.



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lunes, 4 de mayo de 2020

"Fuga", poema en prosa de JOSÉ LUIS CANO (ESPAÑA, 1911-1999, d.n.e.)

Poema en prosa aparecido en "Butlletí de l'Agrupament escolar de l'Academia i Laboratori de Ciències Mèdiques de Catalunya ", de fecha 1930  d.n.e.



El sueño de un ángel es lo que hace sollozar de tristeza a los pájaros enamorados. A los pájaros que viven felices, porque no han pensado nunca en la vida. Todos los pájaros muertos, que enterré amorosamente, cuando era niño, los había visto antes adolecer de tristeza, y consumirse poco a poco, al saber que vivían. Sin llorar; pero todos mis nervios me imposibilitan la huida. Yo no puedo fugarme sin ti, amor mió. Pero si quiero amarte, tengo que perdonarme mis pecados, mis eternas debilidades que adoro. No te ilusiones, amor mío, y escúchame con ternura, como a mi me gustaría besarle. Créeme: yo soy mentira. El Universo es otra mentira. La única verdad son los sueños de aquel que lloraba. Traedme todo el aire del mundo. Me servirá para dormirme suavemente, sin pensar en que adolezco y muero sin delicia. Necesito suavidad para avergonzarme de mi pobreza. Mira, amor mió: me dirijo a todos los hombres del Universo para rogarles que rían conmigo del amor y los pájaros. La risa me ha llegado al centro de mi vientre, y pienso: Si amor y amable derivan de la misma amorosa raíz, comprended que no puedo llorar seriamente.

Todo es porque el viento se ha desnudado, para que yo me mire en sus espejos, sin saber que la luz no tiene ya alma. Tú sabes, amor mío, que sólo tienen alma las rocas: esas rocas duras e inconmovibles tienen un alma dolorida porque aman tiernamente a los niños, y éstos no lo saben. Aquí, en la playa, la serenidad del mar besa mi frente, y yo contemplo el cielo, y me aburro.

Créeme, amor mío. Para ser dichoso, es suficiente con vivir.




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domingo, 3 de mayo de 2020

"Lo que pasa", de FRANCISCO VILLAESPESA MARTÍN (ESPAÑA, 1877-1936, d.n.e.)

¡Felicidad!... ¡Felicidad!... Dulzura
del labio
y paz del alma... Te he buscado
sin tregua, eternamente, en la hermosura,
en el amor y el arte... ¡Y no te he hallado!

En vano, el alma, sin cesar te nombra...
¡Oh luz lejana, y por lejana, bella!...
¡Jamás la mano alcanzará la estrella!...
¿Pasaste sobre mí, como una sombra?

¿En brazos de qué amor has sido mía?..
¿No he besado tus labios todavía?...
¿Los besaré, Señor?...
Sobre mi oído

murmura alguna voz, remota y triste:
-Pasó por tu jardín... y no la viste...
¡y ya, sin conocerla, la has perdido!



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sábado, 2 de mayo de 2020

"Ciencia del amor" de DÁMASO ALONSO FERNÁNDEZ DE LAS REDONDAS (ESPAÑA, 1898-1990, d.n.e.)

No sé. Sólo me llega, en el venero
de tus ojos, la lóbrega noticia
de Dios; sólo en tus labios, la caricia
de un mundo en mies, de un celestial granero.

¿Eres limpio cristal, o ventisquero
destructor? No, no sé... De esta delicia,
yo sólo sé su cósmica avaricia,
el sideral latir con que te quiero.
yo no sé si eres muerte o eres vida,
si toco rosa en ti, si toco estrella,
si llamo a Dios o a ti cuando te llamo.
Junco en el agua o sorda piedra herida,
sólo sé que la tarde es ancha y bella,
sólo sé que soy hombre y que te amo.




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viernes, 1 de mayo de 2020

"Amo a una mujer de larga cabellera", de CARLOS EDMUNDO DE ORY (ESPAÑA, 1923-2010, d.n.e.)

Amo a una mujer de larga cabellera
como en un lago me hundo en su rostro suave
en su vientre mi frente boga con lentitud
palpo muerdo acaricio volúmenes sedosos
Registro cavidades me esponjo de su zumo
mujer pantano mío araña tenebrosa
laberinto infinito tambor palacio extraño
eres mi hermana única de olvido y abandono
tus pechos y tus nalgas de dobles montes gemelos
me brindan la blancura de paloma gigante
el amor que nos damos es de noche en la noche
en rotundas crudezas la cama nos reúne
se levantan columnas de olor y de respiros

Trituro masco sorbo me despeño
el deseo florece entre tumbas abiertas
tumbas de besos bocas o moluscos
estoy volando enfermo de venenos
reinando en tus membranas errante y enviciado
nada termina nada empieza todo es triunfo
de la ternura custodiada de silencio
El pensamiento ha huido de nosotros
Se juntan nuestras manos como piedras felices
Está la mente quieta como inmóvil palmípedo
las horas se derriten los minutos se agotan
no existe nada más que agonía y placer

Placer tu cara no habla sino que va a caballo
sobre un mundo de nubes en la cueva del ser
Somos mudos no estamos en la vida ridícula
Hemos llegado a ser terribles y divinos
Fabricantes secretos de miel en abundancia
Se oyen los gemidos de la carne incansable
En un instante oí la mitad de mi nombre
saliendo repentino en tus dientes unidos
En la luz puede ver la expresión de tu faz
que parecías otra mujer en aquel éxtasis

La oscuridad me pone furioso no te veo
No encuentro tu cabeza y no sé lo que toco
Cuatro manos se van con sus dueño dormidos
y lejos de ellas vagan también los cuatro pies
Ya no hay dueños no hay más que suspenso y vacío
El barco del placer encalla en alta mar
¿Dónde estás? ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Quién eres?

Para siempre abandono este interrogatorio
Ebrio hechizado loco a las puertas del morbo
grandiosa la pasión espero el turno fálico

De nuevo en una habitación estamos juntos
Desnudos estupendos cómplices de la Muerte.





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miércoles, 29 de abril de 2020

"Concepción", de JOSEFINA PLÁ GUERRA (ESPAÑA, 1909-1999, d.n.e.)

"Joven mujer", de Otto Theodore Gustav Lingner

Me tendrás a tu lado. Me besarás. Y luego,
como al moreno cántaro que espera al fin del surco,
a mi sumiso cuerpo se alargarán tus brazos.
Se saciará tu sed: la exigua sed de un hombre.

De mi lecho después, en largas madrugadas
hacer creerás el blanco camino del olvido.
Y sin embargo, ciego piloto de mi entraña,
conmigo habrás llegado por una noche sola,

a la encantada playa donde no está tu muerte.
Por el nocturno río caliente de mi sangre
irán tus ojos lejos, para jamás volverse,
tu voz prenderá en roca para perennes ecos.

Tú no lo sabes, hombre, tú no lo piensas, ciego.
Esta noche mi cuerpo será, ¡oh antiguo nauta!
el puerto de que zarpen las naves de otra aurora.





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domingo, 19 de abril de 2020

"Olor de amor", de CARLOS EDMUNDO DE ORY (ESPAÑA, 1923-2010, d.n.e.)

Hueles de una manera diferente.
Amar es una forma de olor. El cuerpo impone
su presencia de aroma que subleva
esa selva, ese bosque
que somos.
No te veo.
No llego a tu contacto. Llegan flores
raras, deshechas, invisibles.
Certidumbre de ti en medio de la noche.

Un salvaje rosal es tu olor. Una
paloma es, y su vuelo recorre
hasta mí el aire. Una
profunda cabellera esparcida en el borde
de mi memoria.

Tu enredado aroma
entre mis dedos algo tuyo esconde.
Hasta mi llegas cada día hecha
olor enmarañado de azucenas y áloes.

Trasminas existencias. Te declaras
realidad amorosa que responde
a mi busca. Llamada
que su contestación en mi recoge.

Rastro exhalado, huella
reconocible, evanescente torre
de olorosa verdad. Humano aroma
de mujer junto al hombre.

Amar es una forma de olor. Llegas
fragante. Llego. Nos acoge
la onda que huele a vida enamorada,
a claveles que en dos bocas se rompen.





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sábado, 18 de abril de 2020

"Si la vida es amor", de DELMIRA AGUSTINI (Uruguay, 1886-1914 d.n.e.)

"Brisa primaveral", de William Adolphe Bouguereau


Si la vida es amor, bendita sea!
¡Quiero más vida para amar! Hoy siento
que no valen mil años de la idea
lo que un minuto azul del sentimiento.

Mi corazón moría triste y lento...
Hoy abre en luz como una flor febea;
¡la vida brota como un mar violento
donde la mano del amor golpea!

Hoy, partió hacia la noche, triste, fría,
rotas las alas mi melancolía;
como una vieja mancha del dolor

en la sombra lejana se deslíe...
¡Mi vida toda canta, besa, ríe!
¡Mi vida toda es una boca en flor!





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viernes, 17 de abril de 2020

"Cintia deleitosa", de PORFIRIO BARBA JACOB, seudónimo de MIGUEL ÁNGEL OSORIO (COLOMBIA, 1883-1942, d.n.e.)

"Baco y Ariadne", de Antoine-Jean Gros

Como una flor arcana, llameando
bajo el turquí del cielo apareció.
Fue su amor mi almohada matutina;
su seno azul, de gota coralina
en el pezón, de noche mi almohada.

Y era esencia tan dulce y regalada
la de su carne en flor, la de su boca
por enjambres de besos habitada,

la de su axila, ¡leche con canela!,
que un ansia de gozarla me extenuó.

Cintia concentra la onda de la vida,
el campo es de Ella y grana para Ella.
Mi sangre está en su carne consumida;
su alma radia con mi luz ardida,
y ella está en mí porque yo estoy en Ella.

-Dame tu axila, ¡leche con canela!
Dame tu beso, dámelo, y la lengua
fina y caliente y roja y ternezuela...

-¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
fatiga dulce, letal desvarío...
-¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
No más, amorcito mío,
que me muero...






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jueves, 16 de abril de 2020

"De aquel beso necesario", de ORIÓN DE PANTHOSEAS, seudónimo de ANTONIO JUSTEL (España, 1943--, d.n.e.)


Amanecer, de Christian Aranibar Salinas



Para mi esposa

…y, al besarte, un cósmico relámpago de vórtices y fuerzas estremeció mi vida,
un éxodo de sangres aconteció en mi cuerpo,
y todas las arterias y venas e instrumentos con su crucial mensaje,
a saciarse acudieron a tu boca;

… y todo, todo resucitó estallando en sed y lumbres,
chirriaron goznes de grosor ingente,
y allá en el alma, de sus cárcavas profundas, un alba, de purísimos contornos,
germinó desnuda y se posó en el mundo;

… y así aprendí que, cual sol y lluvia engendradores, con tus besos erigíamos
indescriptibles siembras y cosechas, lo que entonces y siempre fue
:
un temblor sobre el ara en que, a fuego puro,
los dioses íntimos se entregan y se abrasan, se embriagan y enloquecen;

¡…ah, qué hace ser de luz y eternos en ese exacto instante a los amantes,
o qué hace morir, amor, y en quién o en qué se gesta esta extrema y última verdad,
dímelo tú, dímelo ahora, amor, dímelo… !

…porque, cómo herir la vida y darla, y amarla y diferirla por querer tenerte tanto y tanto,
dímelo, amor, por qué y cómo, cómo, cómo…




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miércoles, 15 de abril de 2020

"Inés", de CARLOS CASTRO SAAVEDRA (COLOMBIA, 1924-1989, d.n.e.)

Obra de Marcos Rey


Inés digo y mi boca se convierte en azúcar
de manzana partida por la luz del verano.

Decir esta palabra es como adivinar
que está cantando un pájaro en un árbol lejano.

Inés digo y mi labio se convierte en abierta
flor de pétalos dulces contra la madrugada
.
Decir esta palabra es soñar que está muerta
la tarde en el abismo de la noche estrellada.

Inés digo y parece que mi voz se quedara
temblando entre las redes impalpables de un beso.

Decir esta palabra es como si lograra
detener en el aire la música de un rezo.

Cuando yo digo Inés olvido los agravios
y de claros panales y canciones me acuerdo.
Decir esta palabra es apretar los labios
para intentar el acto de besar un recuerdo.

Alzar las manos puras para decir Inés
es caer en la sombra de un árbol florecido.
Decir Inés, siquiera por una sola vez,
es sentir en la rama del corazón un nido.







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lunes, 13 de abril de 2020

"Soy", de JOSEFINA PLÁ GUERRA (ESPAÑA, 1909-1999, d.n.e.)

"Despertar", de Daniel Gerhartz,

Carne transida, opaco ventanal de tristeza,
agua que huye del cielo en perpetuo temblor;
vaso que no ha sabido colmarse de pureza ni abrirse ancho a los negros raudales del horror.

¡Ojos que no sirvieron para mirar la muerte,
boca que no ha rendido su gran beso de amor!

Manos como dos alas heridas: ¡diestra inerte
que no consigue alzarse a zona de fulgor!

Planta errátil e incierta, cobarde ante el abrojo,
reacia al duro viaje, esquiva al culto fiel;
¡rodillas que el placer no hincó ante su altar rojo, mas que el remordimiento no ha logrado vencer!

Garganta temerosa del entrañable grito
que desnuda la carne del último dolor:
¡lengua que es como piedra al dulzor infinito
de la verdad postrera dormida en la pasión!

Haz de inútiles rosas, agostándose en sombra,
pozo oculto que nunca abrevó una gran sed;
prado que no ha podido amansarse en alfombra,
¡pedazo de la muerte, que no se sabe ver!






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domingo, 12 de abril de 2020

"Cuando regreses", de LAURA VICTORIA VALENCIA (seudónimo de GERTRUDIS PEÑUELA) (Colombia, 1.904-2.004 d.n.e.).

Poema perteneciente al libro "Llamas azules", de fecha 1962  d.n.e.



Cuando regreses no hallarás siquiera
las huellas del pasado.
En el parque los cisnes se murieron
y las verbenas rojas se secaron.

Esos versos filiales que me oías
cogiéndome las manos,
cambiáronse por otros calcinantes
que visten mi alma de ropaje cárdeno.

Y esas dulces promesas que en tus brazos
hacíasme temblando,
son una cuerda rota en mis oídos
y ni un eco doliente me dejaron.

Naufragaron también en mis pupilas
tus ojos de gitano,
y en mi boca se helaron en silencio
las huellas calcinantes de tus labios.

Cuando regreses no hallarás siquiera
vestigios del pasado.
En el parque los cisnes se murieron
y en mi boca tus besos se borraron.





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