lunes, 5 de octubre de 2015

"Madurez", de LAURA VICTORIA VALENCIA (seudónimo de GERTRUDIS PEÑUELA) (Colombia, 1.904-2.004 d.n.e.).

En el ánfora oscura de las horas,
mi cuerpo se hace lámpara,
y la sed interior que me devora
no sabe si ofrendar la carne en rosas
o fatigar la madurez en lágrimas.

Amo tu plenitud. Tu cuerpo tibio
como fruta de soles sazonada.
Amo tu boca, floración de otoño,
que mece en mi jardín de primavera
su veleidosa tentación de llama.

Nada importa la estrella de tu sino
que en mi abismo se aparta.
Quiero tu vida aunque mi vida rompa,
quiero tu amor, aun cuando sea el germen
que prenda los olvidos del mañana.

No se amarillan con tu claro ocaso
mis paisajes de grana;
el solo roce de tu ser me enciende
y si mi cuerpo se te ofrece en nido,
mi móvil corazón se te holocausta.

Cógeme entre tus brazos con locura,
o bébeme como agua,
no pienses en el lirio de la tarde,
prolóngate en mi vida, y que los besos
hagan temblar la noche perfumada.

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viernes, 2 de octubre de 2015

"Tormento del amor", de VICENTE ALEIXANDRE (España, 1898-1984 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Mundo a solas", de fecha 1934-1936  d.n.e.



Te amé, te amé, por tus ojos, tus labios, tu garganta, tu voz,
tu corazón encendido en violencia.
Te amé como a mi furia, mi destino furioso,
mi cerrazón sin alba, mi luna machacada.

Eras hermosa. Tenías ojos grandes.
Palomas grandes, veloces garras, altas águilas potentísimas...
Tenías esa plenitud por un cielo rutilante
donde el fragor de los mundos no es un beso en tu boca.

Pero te amé como la luna ama la sangre,
como la luna busca la sangre de las venas,
como la luna suplanta a la sangre y recorre furiosa
las venas encendidas de amarillas pasiones.

No sé lo que es la muerte, si se besa la boca.
No sé lo que es morir. Yo no muero. Yo canto.
Canto muerto y podrido como un hueso brillante,
radiante ante la luna como un cristal purísimo.

Canto como la carne, como la dura piedra.
Canto tus dientes feroces sin palabras.
Canto su sola sombra, su tristísima sombra
sobre la dulce tierra donde un césped se amansa.

Nadie llora. No mires este rostro
donde las lágrimas no viven, no respiran.
No mires esta piedra, esta llama de hierro,
este cuerpo que resuena como una torre metálica.

Tenías cabellera, dulces rizos, miradas y mejillas.
Tenías brazos, y no ríos sin límite.
Tenías tu forma, tu frontera preciosa, tu dulce margen
de carne estremecida.
Era tu corazón como alada bandera.

¡Pero tu sangre no, tu vida no, tu maldad no!
¿Quién soy yo que suplica a la luna mi muerte?
¿Quién soy yo que resiste los vientos, que siente
las heridas de sus frenéticos cuchillos,
que le mojen su dibujo de mármol
como una dura estatua ensangrentada por la tormenta?

¿Quién soy yo que no escucho entre los truenos,
ni mi brazo de hueso con signo de relámpago,
ni la lluvia sangrienta que tiñe la yerba que ha nacido
entre mis pies mordidos por un río de dientes?

¿Quién soy, quién eres, quién te sabe?
¿A quién amo, oh tú, hermosa mortal,
amante reluciente, pecho radiante;
¿a quién o a quién amo, a qué sombra, a qué carne,
a qué podridos huesos que como flores me embriagan?


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domingo, 27 de septiembre de 2015

"Palabra de Diosa", de CARMEN GONZÁLEZ HUGUET (El Salvador, 1958-- d.n.e.)


I

Mi delicada flor se abre.
Tu luz penetra:
Gozo.

II

Soy la aguja,
tú el hilo:
Borda.

III

Éste es mi cuerpo.
Éste
el río de mi sangre.
Te envuelvo en él, sumerges
tu propio río oculto.

Naces de nuevo,
sales hacia el mundo.

En mí
crece la dicha.

IV

Todo sale de mí.
Doy a luz a este mundo
y cada día mi vientre
pare de nuevo al Universo.

En mí la vida tiene
cauce y manantial.

Todo hasta mí regresa.
Todo vuelve
al descanso final entre mis huesos.

Y sin embargo,
desafío a la muerte cada día.

El mundo entero cabe en mi vagina.

Todo penetra en mi ser, todo fecunda
mi cuerpo.

Yo soy la tierra,
la materia, la luz,
soy la energía.

Estoy en cada uno de tus nervios,
debajo de tu lengua
y en tus dedos.

En todo lo que fluye de tus manos.

Soy la piel y el polvo de tus pasos.
Tu mirada.

No te podrás librar de mí:
Yo soy tu sombra.
La otra que te mira en el espejo.
Tu próxima enemiga.
Tu amante más oscura.
Soy tu hija, tu madre, los latidos
de la sangre meciéndote la vida.

Soy plenitud, vacío.
silencio, voz y eco.

Soy el significado que te llena,
palabra.

Sonido que te eleva
y consagra.

Soy tuya, soy ajena, soy de nadie:
Tu propia imagen soy,
tu propia esencia.

Mírame bien,
reconóceme:
soy tú mismo.

V

De ti vengo:
Gota en el mar.

Tu semilla llevaba
implícitas
mi raíz y mi flor.

De mi vienes:
soy el mar en que nadas,
pez indómito.

Hoy que al fin
navegas por mis venas
soy fruta henchida,
manantial, cauce, estero
donde la vida fluye
su viaje interminable.

Ven,
naufraga conmigo
una,
y otra,
y otra vez,
hasta anegar al mundo.

VI

Los vocablos se encuentran
y se besan:
nace el sentido,
la poesía sonríe.

Tus labios y los míos
se encuentran,
dialogan:

la dicha llaga
cuerpo y alma.

Esta palabra alada, ahora,
¿te besa?

VII

Cada vez que camino,
mis caderas mecen
la cuna del mundo.

VIII

Nueve lunas
tejiéndote en mi vientre.

Y tú toda la vida
queriendo regresar.

IX

Esta palabra soy: Contiene
todo mi ser.

Plena y colmada
rebosante de mí,
me derrama en tu boca.

Cuando dices mi nombre
te beso en cada sílaba, tus labios
besan mi carne,
penetran en mi oído, me poseen.

Toda soy
una extensión quemada por tu voz.

X

Tu imagen
tu reflejo
tu sombra:

El reverso de ti: moneda,
palabra.

La tierra que va
debajo de tus pasos.

El aire que respiras
y te besa
por dentro y por fuera.


El agua que te moja,
te rodea,
penetras,
te bebe.

Si yo muero,
tú mueres.

Si tú mueres,
yo muero.

¿Cómo pretendes sobrevivir
cada vez que me matas?

Sin mí no hay vida.

Y si a pesar de todo sobrevives,
pobre de ti.

Huérfano definitivo.
Palabra sin sentido.
Eco sin voz.
Ausencia sin olvido.
Silencio sin sonido.
Órbita ciega.
Fuego sin luz.
Noche sin término.
Tiempo inexorable
exilio sin otro objeto que la muerte.

Sin mí no hay salvación.

XI

El deseo tiene garfios de hierro,
dedos de mar
raíces.

Con ellos se aferra a la carne
como el árbol al borde del abismo.

En él la vida afirma
su inquebrantable voluntad
de no cesar.

Sigue lloviendo, entonces,
incontenible
como el huracán más olvidado
como la tormenta más ciega
que habita
en el fondo de la gota de rocío.

Sigue lloviendo, amor,
sin pausa,
hasta que entienda el mundo.

XII

Redondo es este anillo.

Redonda mi cintura
rebosante mi vida.

Redonda la órbita que tejo en el camino.

Redondo
el Universo que te contiene
y pueblas.

Ven, planeta.
Por una vez, conviértete en satélite dichoso.

Ven, por fin:
Gira conmigo
hasta la dicha.



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sábado, 26 de septiembre de 2015

"La caricia", de JUANA DE IBARBOUROU, seudónimo de JUANA FERNÁNDEZ MORALES (Uruguay, 1.892 - 1.979 d.n.e.).

Poema perteneciente al libro "Las lenguas de diamante", de fecha  1.918  d.n.e.



La tarde taciturna se borraba
En medio de una calma dulce y quieta,
Y entre la sombra azul de la glorieta
El palor de la luna se filtraba.

Tu mano, toda nervios, deshojaba
Las flores de un rosal con una inquieta
Impaciencia, que a veces la secreta
Impulsión de un deseo apresuraba.

Y al cortar una rosa blanca y suave,
Que era como una palpitante ave
Que el azar en tu mano hubiera preso,

Con paso cauteloso te acercaste,
Por los ojos la rosa me pasaste,
Y yo sentí la sensación de un beso.


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martes, 22 de septiembre de 2015

"La paloma y el sueño", de EFRAÍN HUERTA ROMA (Méjico, 1914-1982 d.n.e.)


Tú no veías el árbol, ni la nube ni el aire.
Ya tus ojos la tierra se los había bebido
y en tu boca de seda sólo un poco de gracia
fugitiva de rosas, y un lejano suspiro.

No veías ni mi boca que se moría de pena
ni tocabas mis manos huecas, deshabitadas.
Espeso polvo en torno daba un sabor a muerte
al solemne vivir la vida más amarga.

Había sed en tus ojos. Suave sudor tu frente
recordaba los ríos de suave, lenta infancia.
Yo no podía con mi alma. Mi alma ya no podía
con mi cuerpo tan roto de rotas esperanzas.

Tus palabras sonaban a olas de frágil vuelo.
Tus palabras tan raras, tan jóvenes, tan fieles.
Una estrella miraba cómo brilla tu vida.
Una rosa de fuego reposaba en tu frente.

Y no veías los árboles, ni la nube ni el aire.
Parecías desmayarte bajo el beso y su llama.
Parecías la paloma extraviada en su vuelo:
la paloma del ansia, la paloma que ama.

Te dije que te amaba, y un temblor de misterio
asomó a tus pupilas. Luego miraste, en sueños,
los árboles, la nube y el aire estremecido,
y en tus húmedos ojos hubo un aire de reto.

No parecías la misma de otras horas sin horas.
Ya sueñas, o ya vuelas y ni vuelas ni sueñas.
Te fatigan los brazos que te abrazan, paloma,
y, al sollozar, a un lirio desmayado recuerdas.

Ya sé que estoy perdido, pero siempre ganado.
Perdido entre tu sombra, ganado para nunca.
Mil besos y tu piel es la lámpara que mis ojos alumbra.

¡Oh geografía del ansia, geografía de tu cuerpo!
Voy a llorar las lágrimas más amargas del mundo.
Voy a besar tu sombra y a vivir tu recuerdo.
Voy a vivir muriendo. Soy el que nunca estuvo.


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lunes, 21 de septiembre de 2015

"Florescencia", de LINA ZERÓN (Méjico, 1.959-- d.n.e.)

Para el hombre que amo

En el eco ojival de mi transparencia
en tu recuerdo me diluyo...

Mis húmedos surcos navegables
afloran
en el intermitente canto de tus deseos.

Sumerges pistilos en mis labios abismales,
produciendo capilares estertores
me vuelvo tu cómplice
y convulsiona mi cuerpo en tu lecho.

En tus manos soy mar incontenible,
horizontales anhelos,
hembra previsible ante la presencia
de innumerables goces.

Mis secretos escondidos humedeces.
Poro a poro se bañan mis fuegos seculares,
tiemblo, grito,
mareas sucesivas y salvajes
repertorio de conjunciones fulminantes.
Embates fragorosos, ¡gemidos!
Incontrolables pulsaciones
del conjuro procreador multiplicante.

Ya sin quejas descanso en tu piel
despejada de líquidas sorpresas.
Tranquila,
serena,
iluminada.

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domingo, 20 de septiembre de 2015

"Los besos" de VICENTE ALEIXANDRE (España, 1898-1984 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Sombras del paraíso", de fecha 1944  d.n.e.



No te olvides, temprana, de los besos un día.
De los besos alados que a tu boca llegaron.
Un instante pusieron su plumaje encendido
sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto.

Te rozaron los dientes. Tú sentiste su bulto,
En tu boca latiendo su celeste plumaje.
Ah, redondo tu labio palpitaba de dicha.
¿Quién no besa esos pájaros cuando llegan, escapan?

Entreabierta tu boca vi tus dientes blanquísimos.
Ah, los picos delgados entre labios se hunden.
Ah, picaron celestes, mientras dulce sentiste
que tu cuerpo ligero, muy ligero, se erguía.

¡Cuán graciosa, cuán fina, cuán esbelta reinabas!
Luz o pájaros llegan, besos puros, plumajes.
Y oscurecen tu rostro con sus alas calientes,
que te rozan. revuelan, mientras ciega tú brillas.

No lo olvides. Felices, mira, van, ahora escapan.
Mira: vuelan, ascienden, el azul los adopta.
Suben altos, dorados. Van calientes, ardiendo.
Gimen, cantan, esplenden. En el cielo deliran.


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sábado, 19 de septiembre de 2015

"La frontera", de VICENTE ALEIXANDRE (España, 1898-1984 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Historia del corazón", de fecha 1945-1953  d.n.e.



Si miro tus ojos,
si acerco a tus ojos los míos,
¡oh, cómo leo en ellos retratado todo el pensamiento de mi soledad!
Ah, mi desconocida amante a quien día a día estrecho en los brazos.
Cuán delicadamente beso despacio, despacísimo, secretamente en tu piel
la delicada frontera que de mí te separa.
Piel preciosa, tibia, presentemente dulce, invisiblemente cerrada
que tiene la contextura suave, el color, la entrega de la fina magnolia.
Su mismo perfume, que parece decir: «Tuya soy, heme entregada al ser que adoro
como una hoja leve, apenas resistente, toda aroma bajo sus labios frescos».
Pero no. Yo la beso, a tu piel, finísima, sutil, casi irreal bajo el rozar de mi boca,
y te siento del otro lado, inasible, imposible, rehusada,
detrás de tu frontera preciosa, de tu mágica piel inviolable,
separada de mí por tu superficie delicada, por tu severa magnolia
cuerpo encerrado débilmente en perfume
que me enloquece de distancia y que, envuelto rigurosamente,
como una diosa de mí te aparta, bajo mis labios mortales.
Déjame entonces con mi beso recorrer la secreta cárcel de mi vivir,
piel pálida y olorosa, carnalidad de flor, ramo o perfume,
suave carnación que delicadamente te niega,
mientras cierro los ojos, en la tarde extinguiéndose,
ebrio de tus aromas remotos, inalcanzables,
dueño de ese pétalo entero que tu esencia me niega.


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domingo, 13 de septiembre de 2015

"Coral al viento", de LINA ZERÓN (Méjico, 1.959-- d.n.e.)

I
Hoy recordé aquel beso de enero
que hizo que la luna durmiera en mi boca.

II
Todavía palpitan tus enhebradas caricias
ovalando el silencio de mi cuerpo.

III
Sólo el cielo crece en el fondo de tus ojos.

IV
Cada mañana nuestras almas nacen para morir
en la contemplación de nuestra espera cotidiana.

V
Desnuda, plena de infinito
descanso de tus ávidas caricias.

VI
Buscando un color al viento
encontré un arcoíris de amor en tu cuerpo.

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jueves, 10 de septiembre de 2015

"El beso", de LAURA VICTORIA VALENCIA (seudónimo de GERTRUDIS PEÑUELA) (Colombia, 1.904-2.004 d.n.e.).

Cállate, nada digas.
No quiero que disipes
este blando misterio...
Deja que en el hondor
de los minutos,
se asfixien las palabras
y arda sólo el deseo.

Bésame así, despacio.
Qué profundos tus ojos,
dos silencios
tocados con un velo de caricia
tiñendo la blancura de mi carne
con el oro rosado del incendio.
¡Qué flexible tu boca!
Tiene a veces
palpitación de ruego,
o es tan cálida y suave,
como una fruta bajo el sol madura
o como el pálido rubor de un seno.

Bésame así.....despacio.
Que tu lengua como una llama viva
alimente mis sueños,
y después en mi lánguido abandono,
sea una brisa limpia
brillando en los jazmines de mi lecho.

¿Y dices que es un tósigo en mis noches
de soledad ansiosa tu recuerdo?
Pero no, que el veneno me lo diste
entre los opios tibios de tu aliento.

Así...despacio.
Que mi cuerpo todo
para tus labios sea
tibio estremecimiento,
y que tu vida
baje hasta mi vida
bajo la muda encarnación
de un beso.

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lunes, 31 de agosto de 2015

"¿Sueño?", de JUANA IBARBOUROU, seudónimo de Juana Fernández Morales (Uruguay, 1.892 - 1.979)

Poema perteneciente al libro "Las lenguas de diamante", de fecha 1.918  d.n.e.



¡Beso que ha mordido mi carne y mi boca
con su mordedura que hasta el alma toca!
¡Beso que me sorbe lentamente vida
como una incurable y ardorosa herida!

¡Fuego que me quema sin mostrar la llama
y que a todas horas por más fuego clama!
¿Fue una boca bruja o un labio hechizado
el que con su beso mi alma ha llagado?


¿Fue un sueño o vigilia que hasta mí llegó
el que entre sus labios mi alma estrujó?
Calzaré sandalias de bronce e iré

a donde esté el mago que cura me dé.
¡Secadme esta llaga, vendadme esta herida
que por ella en fuga se me va la vida!


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miércoles, 26 de agosto de 2015

"En secreto", de LAURA VICTORIA VALENCIA (seudónimo de GERTRUDIS PEÑUELA) (COLOMBIA, 1.904-2.004).

Ven, acércate más, bebe en mi boca
esto que llamas nieve;
verás que con tu aliento se desata,
verás que entre tus labios se enrojecen
los pétalos del ámbar....

Ven, acércate más.
Muerde mi carne
con tus manos morenas;
verás qué dulcemente se desmaya
el cactus de mi cuerpo,
y surge tenue de la nieve dura
la misteriosa suavidad del nácar.

No sentirás mi carne llamearse
con tersas rosas cárdenas,
pero sabrás que es tibia como un nido
de plumas sonrosadas...

Ven, acércate más,
bebe el aliento
que se aleja de mí como una ráfaga;
en vez de fuego sentirás el fresco
despliegue de mis alas....

Deja que entre tu pelo se deshojen
mis manos delicadas;
sabré quererte con quietud de arrullo,
sabré dormirte con calor de lágrimas.

Nadie en la vida te dará más seda
que la que yo destrenzaré en tu almohada;
tendrá el olor del musgo humedecido
y una sutil irradiación castaña.

Ven, acércate más.
Para tu cuerpo
seré una azul ondulación de llama,
y si tu ardor entre mi nieve prende,
y si mi nieve entre tu fuego cuaja,
verás mi cuerpo convertirse en cuna
para que el hijo de tus sueños nazca.

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lunes, 24 de agosto de 2015

"Dime, amor", de LINA ZERÓN (Méjico, 1.959--)

¿Qué harás?

Si sobrevivo sin ti a la furia de la noche,
y desnuda atravieso entre balas
este campo minado de recuerdos,
si descubro un aljibe de amor en el desierto
y a solas bebo en la noria de las ansias.

¿Qué pasará amor?

Si mis pies a seguir tu huella se afanan
y mis manos en perseguir hojas al viento,
si convierto atormentadas nubes en llovizna
y desquebrajadas olas en manso huracán.
Si mi voz repite que te amo en la penumbra,
y tus besos es lo único que quiero.
Si busco tu nombre en el sueño que se extingue
y tu aroma de violetas mientras duermo.
Si al probar la madurez de mis mares
tus labios enmudecen de ternura
y de tanto amor se desorientan las gaviotas
que descubren al vuelo el secreto que nos une.

¿Qué ganaría?

Por coser atardeceres al diván de tu regazo
ofreciendo devorar a besos la nostalgia
mientras someto torbellinos corazón adentro.
Si vendiera como espejo mi rostro en el mercado
y dibujara tu imagen en el corazón de mis entrañas
para que pueda este poema soportar tanto tormento.

¿Cómo continuar?

Ahora que la ausencia es la única que ama
en esta soledad congelada de suspiros.
Si no hay más desiertos ni lluvia en mi alma
y tu recuerdo es oscuridad sobre mis ojos.

¡Dime amor cómo recuperarte!...

Tal vez regando mi piel por los caminos
hasta ser cadáver mezclada con tus huesos.

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lunes, 17 de agosto de 2015

"Plenitud del amor", de VICENTE ALEIXANDRE (España, 1898-1984 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Sombra del Paraíso", de fecha 1944  d.n.e.



¿Qué fresco y nuevo encanto,
qué dulce perfil rubio emerge
de la tarde sin nieblas?
Cuando creí que la esperanza, la ilusión, la vida,
derivaba hacia oriente
en triste y vana busca del placer.
Cuando yo había visto bogar por los cielos
imágenes sonrientes, dulces corazones cansados,
espinas que atravesaban bellos labios,
y un humo casi doliente
donde palabras amantes se deshacían como el aliento
del amor sin destino...
Apareciste tú, ligera como el árbol,
como la brisa cálida que un oleaje envía del mediodía,
envuelta en las sales febriles, como en las frescas aguas del azul.

Un árbol joven, sobre un limitado horizonte,
horizonte tangible para besos amantes;
un árbol nuevo y verde que melodiosamente mueve sus hojas altaneras
alabando la dicha de su viento en los brazos.

Un pecho alegre, un corazón sencillo como la pleamar remota
que hereda sangre, espuma, de otras regiones vivas.
Un oleaje lúcido bajo el gran sol abierto,
desplegando las plumas de una mar inspirada;
plumas, aves, espumas, mares verdes o cálidas:
todo el mensaje vivo de un pecho rumoroso.

Yo sé que tu perfil sobre el azul tierno del crepúsculo entero
no finge vaga nube que un ensueño ha creado.
¡Qué dura frente dulce, qué piedra hermosa y viva,
encendida de besos bajo el sol melodioso,
es tu frente besada por unos labios libres,
rama joven bellísima que un ocaso arrebata!

¡Ah, la verdad tangible de un cuerpo estremecido
entre los brazos vivos de tu amante furioso,
que besa vivos labios, blancos dientes, ardores
y un cuello como un agua cálidamente alerta!

Por un torso desnudo tibios hilillos ruedan.
¡Qué gran risa de lluvia sobre tu pecho ardiente!
¡Qué fresco vientre terso, donde su curva oculta
leve musgo de sombra rumoroso de peces!

Muslos de tierra, barcas donde bogar un día
por el músico mar del amor enturbiado,
donde escapar libérrimos rumbo a los cielos altos
en que la espuma nace de dos cuerpos volantes.

¡Ah, maravilla lúcida de tu cuerpo cantando,
destellando de besos sobre tu piel despierta:
bóveda centelleante, nocturnamente hermosa,
que humedece mi pecho de estrellas o de espumas!

Lejos ya la agonía, la soledad gimiente,
las torpes aves bajas que gravemente rozaron mi frente
en los oscuros días del dolor.
Lejos los mares ocultos que enviaban sus aguas,
pesadas, gruesas, lentas, bajo la extinguida zona de la luz.

Ahora vuelto a tu claridad no es difícil
reconocer a los pájaros matinales que pían,
ni percibir en las mejillas los impalpables velos de la aurora,
como es posible sobre los suaves pliegues de la tierra
divisar el duro, vivo, generoso desnudo del día,
que hunde sus pies ligeros en unas aguas transparentes.

Dejadme entonces, vagas preocupaciones de ayer.
abandonar mis lentos trajes sin música,
como un árbol que depone su luto rumoroso.
su mate adiós a la tristeza,
para exhalar feliz sus hojas verdes, sus azules campánulas
y esa gozosa espuma que cabrillea en su copa
cuando por primera vez le invade la riente primavera.

Después del amor, de la felicidad activa del amor, reposado,
tendido, imitando descuidadamente un arroyo,
yo reflejo las nubes, los pájaros, las futuras, estrellas,
a tu lado, oh reciente, oh viva, oh entregada;
y me miro en tu cuerpo, en tu forma blanda, dulcísima, apagada,
como se contempla la tarde que colmadamente termina.


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miércoles, 12 de agosto de 2015

"En el desnudo mar", de LINA ZERÓN (Méjico, 1.959--)

 Duermo en la ondulación de tu cuerpo.
 Besándote despierto y besándote duermo.
 Sueño con el mar desnudo de tu piel.
 Desnuda duermo para tenerte en mí desnudo.

 Te visto con el calor de mis labios
               y mi tibia boca te desviste.
 Mis ojos brillan como el viento
             que sostiene a los pájaros
 que hoy por ti se desgajan.

 Con frescura de campo mis labios muerdes,
     a la orilla de un río sofocas mis calores.
 Tu fuego cultiva gardenias en mis muslos
        y salvaje te ofrezco mis senos
 para en ellos colmes tus delirios.

 En tu espada de hierro vivo
 y como mariposa de tu hechizo 
                  palpitante
                       al fuego vuelo.

 Calor de mi cuerpo develan tus manos,
 siento los dedos de tu estruendosa lengua
 mi vientre saturado de rocío.

 Y entonces te beso.
                Te beso y te digo amor
 con el entrecortado respirar de mi pecho.

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martes, 11 de agosto de 2015

"Había un labio húmido", de YOLANDA CASTAÑO (España, 1.977--)

Había un labio húmido
 descolgado en guirlandas serosas a rebentar moi lento
 esgazando un gromo así descortizado
 retorcéndose para desenvaiñarse, para
 destrabar todo de golpe
                                     que unha maré me desborda.

Seica o xabón esvara moi viscoso polas pernas.

Había un labio lácteo
 apoteósico
 a rebosar.
 Desorbitar os rebordos
 e todo verquido.

Un labio lento
 violento
 a derreterse na abundancia

saíndose por fóra.
Traducción:
Había un labio húmedo
 descolgado en guirnaldas serosas reventando muy lento
 desgarrando un brote así resquebrajado
 retorciéndose para desenvainarse, para
 destrabar todo de golpe
                                     que una marea me desborda.

Tal vez el jabón resbala muy viscoso por las piernas.

Había un labio lácteo
 apoteósico
 para rebosar.
 Desorbitar los bordes
 y todo vertido.

Un labio lento
 violento
 al derretirse en la abundancia

saliéndose por fuera.

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lunes, 10 de agosto de 2015

"El beso de la vida", de SADE

Dentro del soul jazz, el grupo inglés SADE nos dio en 1.993 esta belleza de canción.

Debe de haber habido un ángel cerca de mí,
algo divino me ha llevado hacia ti.
Mira al cielo:
tiene el color del amor.

Debe de haber habido un ángel cerca de mí,
algo divino vino de arriba.
Él me guió hasta a ti,
él me guió hasta a ti.

Él construyó un puente hacia tu corazón,
todo el camino.
¿Cuántas toneladas de amor dentro?
No lo podría decir...

Cuando era conducida hacia ti,
supe que eras la persona para mí,
juro que el mundo entero
pudo sentir los latidos de mi corazón.
Cuando puse mis ojos en ti,
ay, ay, ay, ay...
Me envolviste
en el color del amor.

Me diste el beso de la vida,
el beso de la vida.
Me diste el beso que es como
el beso de la vida.


¿No estaba claro desde el principio?
¡Mira, el cielo está lleno de amor!
Sí, el cielo está lleno de amor.
Él construyó un puente hacia tu corazón,
todo el camino.
¿Cuántas toneladas de amor dentro?
No lo podría decir...

Me diste el beso de la vida,
el beso de la vida.
Me diste el beso que es como
el beso de la vida.


Me envolviste en el color del amor.
Debe de haber venido un ángel de arriba
a darme amor, sí,
a darme amor, sí.

Me diste el beso de la vida,
el beso de la vida.
Me diste el beso que es como
el beso de la vida.


Me diste el beso de la vida,
el beso de la vida.


[♪♫♪ Puedes escuchar la balada ♪♫♪ pinchando aquí].

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domingo, 2 de agosto de 2015

"Añadirte a mi piel", de LINA ZERÓN (Méjico, 1.959--)

Quiero hervirte
en el centro de mis suspiros,
desgreñar tus ansias en mi ansiosa piel,
y encender piras infinitas
en la avenida de mis piernas
para guiar tu clavel por mi noche.

Desmadejar tus besos con mis besos,
en la flor de mi naranjo adormecer tu sed.
Sentir en mi elástico triángulo
azules bocanadas
y convertirte en amaranto ocaso,
para deleitarme con tu espuma,
para echar anclas,
para perseguir gaviotas,
para morir en ti.

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sábado, 1 de agosto de 2015

"Amo tus instantes", de JUAN LEANDRO ALZUGARAY (Argentina, 1.960--)

Tu piel en mis manos es arcilla,
que se deja modelar al ritmo de mi deseo...

Te entregas...
Y en tu cuerpo suave agoniza la razón,
mientras tus sentidos me sienten...

Entonces...
Le doy a tus manos lo que ansía tu interior
mientras mi boca y la tuya desaparecen en el beso...

Allí...
Lleno tus vacíos con mi espacio despierto y,
sabiendo que el disfrutarte no es eterno,
troto en tu deseo, sin apurar el llegar a destino...

Escucho tus quejidos...
Y mis oídos los traducen en dedicación,
por eso, el explosivo estallido se demora
atesorando el tiempo de esta conexión,
extendiendo el plazo de saborearte...

La magia hermosa del momento
jamás cuestiona el después...

Será que he aprendido
que el para siempre no existe...
Solo el recuerdo de tu suave piel mi amor,
solo la memoria de nuestro deseo compartido
y estas ganas...
que no entienden de intervalos
y se mantienen siempre intactas,
siempre listas para vos...


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