"Del espejo al retrato", de GERARDO DIEGO CENDOYA (España, 1896-1987, d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Glosa a Villamediana", de fecha 1952-1961  d.n.e.



Besarse bajo un retrato,
besarse frente a un espejo
es ahondar en dos abismos,
el del alma y el del tiempo.

El retrato nos contempla,
nos mira con ojos quietos,
nos bendice de esperanzas
nos sonríe de recuerdos.

El espejo nos aleja
, nos irrcadia en su seno;
somos dos alas y un alma
en la luz de su misterio.

Por muy lejos que el cristal
nos absorba en su aposento
siempre estará a flor de labios
la vicisitud del beso.

Tú temblabas, toda nueva,
toda aroma, bisel, fuego,
y el marco oro de la luna
te concebía en su cerco.

Yo también de ella nacía,
hijo del no ser inmerso,
narciso unido a tus labios
sin agua lámina en medio.

Cuando después respiramos
todo el aire, el junio entero
—mariposas desdoblándonos
y las almas no pudiendo—

penetramos en la sala
como si el milochocientos
hubiera de confirmarnos
el equilibrio del vuelo.

Y esta vez fue bajo el óleo
—fuerza del sino en el lienzo—
segundo beso de vida
que anulaba espacio y tiempo.


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