domingo, 9 de julio de 2017

"Acércate y bésame", de LA TRAMPA (Grupo musical) (ESPAÑA)

Canción perteneciente al álbum "Volver a casa", de fecha 1990  d.n.e.




Desnúdate despacio,
como si fuera la primera vez.
Quiero sentir tú aliento,
me quema la piel.
Siéntate aquí a mi lado,
me gusta tenerte cerca de mí.
Y yo te bajaré las estrellas
si tu apagas mi sed.

Porque hoy me siento solo entre la multitud.
Y si hay alguien que puede entenderme,
quién sino tú.

Acércate y bésame
quiero que lo hagas como yo te enseñé.
A qué esperas, mujer,
si el cielo está bajo nuestros pies.

Dime que no estoy soñando.
Dime que sientes lo mismo que yo.
Y entonces buscaré el paraíso en tu habitación.
Nena, ¿a que estás esperando?
Si no tenemos nada que perder.
Y otra vez estoy temblando sin querer.

Porque hoy me siento solo entre la multitud.
Y si hay alguien que puede entenderme,
quién sino tú.

Acércate y bésame
quiero que lo hagas como yo te enseñé.
A qué esperas, mujer,
si el cielo está bajo nuestros pies.

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sábado, 8 de julio de 2017

"El fornicio", de GONZALO ROJAS PIZARRO (CHILE, 1916-2011 d.n.e.)



Te besaré en la punta de las pestañas y en los pezones, 
te turbulentamente besara, 
mi vergonzosa, en esos muslos 
de individua blanca, tocara esos pies 
para otro vuelo más aire que ese aire 
felino de tu fragancia, te dijera española 
mía, francesa mía, inglesa, ragazza, 
nórdica boreal, espuma 
de la diáspora del Génesis... ¿Qué más 
te dijera por dentro?
                   ¿griega, 
mi egipcia, romana 
por el mármol?
               ¿fenicia, 
cartaginesa, o loca, locamente andaluza 
en el arco de morir 
con todos los pétalos abiertos, 
                              tensa 
la cítara de Dios, en la danza 
del fornicio?

Te oyera aullar, 
te fuera mordiendo hasta las últimas 
amapolas, mi posesa, te todavía 
enloqueciera allí, en el frescor 
ciego, te nadara 
en la inmensidad 
insaciable de la lascivia, 
                          riera 
frenético el frenesí con tus dientes, me 
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo 
de otra pureza, oyera cantar las esferas 
estallantes como Pitágoras, 
                          te lamiera, 
te olfateara como el león 
a su leona, 
           parara el sol, 
fálicamente mía, 
               ¡te amara!


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viernes, 7 de julio de 2017

"Soneto insistente" de EDUARDO CARRANZA FERNÁNDEZ (COLOMBIA, 1913-1985)



La cabeza hermosísima caía
del lado de los sueños; el verano
era un jazmín sin bordes y en su mano
como un pañuelo azul flotaba el día.

Y su boca de súbito caía
del lado de los besos;
el verano
la tenía en la palma de la mano,
hecha de amor, ¡ Oh, qué melancolía!

A orillas de este amor cruzaba un río;
sobre este amor una palmera era:
agua del tiempo y cielo-poesía.

Y el río se llevó todo lo mío;
la mano y el verano y mi palmera
de poesía. ¡Oh, qué melancolía!


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jueves, 6 de julio de 2017

"Romance, Belinda", de ALBERTO Rodríguez de LISTA y Aragón (ESPAÑA, 1775-1848, d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Poesías de Don Alberto Lista", de fecha 1822 (red. de 1854),   d.n.e.



¿Qué hechizo derrama el cielo,
hermosa, en tu voz divina,
que ya en las almas no cabe
otro placer que el de oírla?

No a la nacarada aurora, 5
cuando el oriente ilumina,
con más dulzura aplaudieron
las pintadas avecillas:

no más lastimera y tierna
la amorosa tortolilla 10
lamentó al perdido esposo
en las ramas de la umbría:

no más grato el arroyuelo,
saltando entre tersas guijas,
con blando murmurio halaga 15
los céfiros de la orilla;

ni el ruiseñor, si desoye
su voz la consorte esquiva,
mas dolorosas querellas
al eco del valle envía. 20

El amor, cuando en tu rostro
sembró la rosa encendida
del abril, cuando en tus labios
destiló la miel del Hibla,

porque a tu hermosura no haya 25
libertad, que no se rinda,

puso en tus ojos su incendio
y en tu acento sus delicias.

Y en vano, amantes incautos,
huiréis de su hermosa vista: 30
que hay también para el oído
dulce inevitable herida.

¡Con qué atractivo donaire,
con qué graciosa artería
de amor las plácidas leyes 35
tu voz halagüeña dicta!

Ya en verso elevado y puro
celebres su blanda risa,
o ya en vulgares canciones
afectos nobles describas; 40

¡cuánto placer mana entonces
tu boca,
cuántas caricias!,
¡con cuánta ilusión los pechos
enardecidos palpitan!

Ya de artificioso amante 45
cantas la astucia maligna;
ya más tierna y seductora
himnos al placer suspiras.

En tus labios ser y forma
recibe la simpatía, 50
y al dulce lazo de Venus
la primavera convida.

Al pescador, que blasfema
el poder de amor, castigas;
y al que le imite, igual pena 55
tus ojos le pronostican.

Las blandas quejas, las lides
del desdén, sus breves iras,
y del jardín de Citeres
las deliciosas guaridas, 60

¿quién, Belinda, las describe
como tú? ¿quién alma y vida
con más verdad, con más gracia
prestó a la voz fugitiva?

Mas ¡oh! si en lúgubres tonos 65
gime enlutada la lira,
y del amor desgraciado
la doliente queja imita;

no es entonces la belleza,
que adoramos, no es Belinda: 70
es con todos sus prestigios
la dulce melancolía.

Es Psiquis, que el bien perdido
llora en la escarpada cima;
es Venus, cuando en sus brazos 75
el joven amado expira.

¡Cuán lánguidas sus miradas
desfallecen! ¡cuál oscila
su lindo seno! ¡cuán triste
baña el llanto sus mejillas! 80

¡cómo en el bello semblante
mágico el dolor se pinta!
¡Ay! ¿cual será el alma fiera,
que a tanta ilusión resista?

Dígalo yo... ¡cuántas veces 85
corristeis, lágrimas mías,
si de la homicida ausencia
lamentó la furia esquiva!

¡Cuál penetraba en mi seno
su flébil voz! ¡cuál hería 90
de este corazón sensible
las más delicadas fibras!

Yo escuchaba las querellas
de una ausente; yo creía
ver la solitaria selva, 95
donde en libertad suspira.

Tal vez tú misma consuelas
mi acerba pena: tú misma,
Belinda, tal vez la halagas
amistosa y compasiva. 100

¡Ah! gocen otros felices
glorias, placeres y risas;
que yo en gemir a tu lado
cifraré toda mi dicha.

Con tal que tu hermosa mano 105
mi llanto enjugue benigna:
lágrimas que te apiadan,
amor llorarlas querría.

Si él las causó, y es tu acento
el que a verterlas me obliga, 110
la amargura de su fuente
tu hechicera voz mitiga.

¡Ay! esas gracias, que templan
pesares, que almas cautivan,
no al arte sólo de Orfeo 115
pienses que le son debidas.

Puede la música al labio
prestar su vaga armonía;
mas no de afectos e ideas
la expresión casi divina. 120

¿Sabes, hermosa, en qué fuente
brota el fuego, que fulminan
tus ojos? ¿quién a tu canto
la ardiente pasión inspira?

Ese pecho, do entre lirios 125
la fiel ternura se anida:
ese corazón, que sólo
para el dulce amor palpita.

Feliz, no ya el que merece
entre adoradas caricias 130
ser tuyo (ventura tanta
los mismos dioses envidian),

sino el que alguna memoria
te deba, y si complacida
le miras, pueda imponerte 135
el tierno nombre de amiga.

Con él burlaré atrevido
tu furor, oh suerte impía;
y este pecho, aunque en sus hierros
el infortunio lo oprima, 140

libre y contento a tu lado
verás que late y respira,
y la amistad generosa
halaga su acerba herida.

¡Ay! de tan sabrosa llama 145
las puras blandas delicias
sólo es dado el explicarlas
a los que saben sentirlas.

Si cantas, todas mis penas
enmudecen: si me miras, 150
huye el dolor de mi pecho,
vuelve a mi rostro la risa.

Así del cantor de Tracia
la voz oyendo y la lira,
el reino infausto de Dite 155
sintió una vez la alegría.

Vive feliz: tu belleza
burle del tiempo las iras,
y ni el tiempo ni la suerte
jamás perturben tus dichas. 160

De las almas tiernas seas,
cual tú mereces, querida,
y siembre el amor de flores
la carrera de tus días.

Esta expresión de mi afecto 165
recibe afable, y olvida,
por ser pura y verdadera,
lo que pierda por ser mía.

Así el desterrado Anfriso
dice a la hermosa Belinda, 170
cuando su voz alegraba
del Gers odioso la orilla.

Ella sus tiernas razones
premia con blanda sonrisa,
y vuelve a cantar, y Anfriso 175
enmudece para oírla.


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miércoles, 5 de julio de 2017

"Hueles como el verano", de ÁNGEL GARCÍA LÓPEZ (España, 1935--. d.n.e.)



Hueles como el verano. Desde el calor, lentísimas,
se me ofrecen las jaras y, en tus hombros,
lo flexible del mimbre y el lentisco. Tienes,
debajo de tus brazos, un herbazal tranquilo,
olor a prado en celo y a retama de un monte.
Parece que vinieras de una casa sin nadie
con un carro de heno que asustara en los labios.
Estás como entregando una mensajería
de un lugar inconcreto que no sabe su nombre.
Tu oficio más propenso es hablarle a los tréboles
y hacer que en cada mano se haga grande un arroyo.
Abrazarte es lo mismo que ir oliendo una fábrica
donde el polen hubiese trabajado descalzo.
A través de tu boca se ha asomado una espiga
y hay un poco de mosto que va abriéndose paso.
No existe sitio tuyo que no ordene
mirar su procesión, más infidelidades
a las cosas restantes que arde al sol tu azotea.
Hueles a la corteza del pinsapo y del álamo.
Desde ti suena el mundo como el aire en las cañas
o el zorzal. Se despeñan los párpados a verte
y, al rodar, te visitan regiones augurales
que enloquecen en misa con su fiesta de pronto.
No es posible explicarte sino deletreándote
o enviando a la escuela la emoción de uniforme,
con zapatos de párvulo y un gran lazo en el cuello.
Amarte es despedirse abrazándote a un campo
que huele a regadíos y a un vellón trashumante
que hubiese ido de compras a una tienda de flores.
Exhalan tus dos pechos una jardinería
que asciende de las sábanas con que heredas la nieve.
Y está tu olor tendido, dentro de la hermosura,
con una piel tan blanca que te beso esquiando.


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martes, 4 de julio de 2017

"Divagación nocturna", de LEÓN DE GREIFF HAEUSLER (COLOMBIA, 1895-1976 d.n.e.)


Riela en mi alma tu recuerdo
como la luna sobre el mar...

En el silencio de mis noches
oigo tu voz aletear,

tu voz que me dice muy paso
que no me quieres olvidar...

En el silencio de mis noches,
-como la luna sobre el mar-
riela en mi alma tu recuerdo...

Veo el undívago vibrar
de las estrellas, en tus ojos...

Me embriaga el cálido aromar
de tu melena tenebrosa...
Tu frente, -un milagro lunar-
trasluce los puros anhelos
de tu querer, de tu ensoñar.

Se van mis horas solitarias
tras tu recuerdo, en un girar
de sueño y sueños ilusos...
(¿No los podremos realizar?...)

Melancólico ensueño ilusorio
que justifica el vegetar
del ánima mía soberbia,
de mi espíritu singular...
Melancólico ensueño ilusorio...
(¿no lo podremos realizar...?)

Riela en mi alma tu recuerdo...

Siento en mi boca palpitar
el beso trémulo y perenne
con que nos hemos de besar
...
miro en tus ojos de misterio
-como si fueran a llorar...-

todo el poema de la vida
que no pudimos realizar...

En tu nocturna cabellera
-nardos y lirios y azahar-
aspiro todos los perfumes
con que quisiera aletargar
mi quimérica pantomima
de soñar y soñar y soñar!

Está en tu grácil cuerpo fino
toda la euritmia del rimar...

Son tus manos palidecidad
-parece que fuera a nevar...-,
tus manos, lánguidas y breves,
pareja de lirios sin par!
Tus manos, que bendijeron
con su perdón, mi divagar
por arduos caminos oscuros
y muelles sendas del pescar...

Riela en mi alma tu recuerdo
como la luna sobre el mar...

En el silencio de mis noches
oigo tu voz aletear...,
tu voz, que me dice muy paso
que no me quieren olvidar!

Siento en mi frente ensombrecida
tus manos cándidas posar...
Siento en mi ardida frente gélida
el balsámico palpitar
de tus labios,
que borran culpas
y que me quieren perdonar...

¡Melancólico ensueño ilusorio
de mi incoherente divagar!
Fantasía disparatada
de mi espíritu singular!
Delirio ingenuo que se trueca
-irónico y duro- en pesar...

¡Melancólico ensueño ilusorio
que no podremos realizar...!

Riela en mi alma tu recuerdo
como la luna sobre el mar...!

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lunes, 3 de julio de 2017

"Besos", de EL CANTO DEL LOCO (Grupo musical, ESPAÑA)

Canción perteneciente al álbum "Zapatillas", de fecha 2005  d.n.e.




Hey, atiende, ¿por qué
has salido a la calle tú tan fresco?.
Y dime, ¿por qué
te has tirado tres horas en el espejo,
pa' ponerte guapo, pa' ligar,
para ir a la calle? ¿y no piensas
que eso ya da igual?
¡Que ya no vas a impresionar,
que lo bueno y lo que importa está en los besos!

Y eso es lo que quiero, besos.
Que todas las mañanas me despierten de esos,
que sea por la tarde y siga habiendo besos.
Y luego, por la noche, hoy me den más besos pa' cenar
.

Y dime, ¿por qué
tú hoy te echas mil cremas por el cuerpo,
si no se te ven,
y se te han olvidado los sentimientos?
Tienes que empezar por resolver
lo que tienes dentro,
y no piensas casi en los demás,
qué más dará si mal o bien.
¡Mucho metrosexual y faltan besos!

Y eso es lo que quiero, besos.
Que todas las mañanas me despierten de esos,
que sea por la tarde y siga habiendo besos.
Y luego, por la noche, hoy me den más besos pa' cenar
.

Y eso es lo que quiero, besos.
Que todas las mañanas me despierten de esos,
que sea por la tarde y siga habiendo besos.
Y luego, por la noche, hoy me den más besos pa' cenar
.

Y párate a ver,
que los que ya te quieren no miran eso.
Sólo quieren ver ese guiño de ojos,
sin complejos.


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domingo, 2 de julio de 2017

"Un beso redondo" de CONCHITA (Concepción Mendívil) (ESPAÑA, 1981 - d.n.e.)

Canción compuesta expresamente, y de forma altruista, por Conchita para instaurar el 13 de mayo como Día Nacional del Niño Hospitalizado, de fecha 2015  d.n.e.




Tengo
Guardados desde ya hace un tiempo,
Por si los necesitas,
Miles de besos
Que he ido escondiendo.
Ahora solo me queda soltarlos.
Mira atento que vienen de golpe.
Verás que son enormes.
Miles de besos
Ya van corriendo
Y no van a dejar ni un solo hueco.

Te lanzo un beso.
Un beso redondo.
Un beso
Que no tiene fondo.
Uno de esos besos que te invaden todo el cuerpo.

Uno con poderes nada puede detener.
Un beso.
Un beso redondo.
Un beso
Que no tiene fondo.
Uno de esos besos que te invaden todo el cuerpo.
Besos que te curan y hacen más corto el invierno.


¡Uoh oh oh, oh oh!
¡Pa pará barabá!
¡Uoh oh oh, oh oh!


Tienes
Amigos que desde hace tiempo,
Por si los necesitas,
Guardan sus besos.
Besos guerreros

Que pueden ganar cualquier batalla.
Mira atento que vienen de golpe
Y pronto estallarán.
Millones de besos
Ya van corriendo
Y no van a dejar ni un solo hueco.

Te lanzo un beso.
Un beso redondo.
Un beso
Que no tiene fondo.
Uno de esos besos que te invaden todo el cuerpo.
Uno con poderes nada puede detener.
Un beso.
Un beso redondo.
Un beso
Que no tiene fondo.
Uno de esos besos que te invaden todo el cuerpo.
Besos que te curan y hacen más corto el invierno.


¡Uoh oh oh, oh oh!
¡Pa pará barabá!
¡Uoh oh oh, oh oh!


Y una vez que te tocan
Ya solo pueden quedarse.
Y una vez que te tocan
Ya solo pueden curarte.
Y una vez que te tocan
Ya solo quieren quedarse.


Te lanzo un beso.
Un beso redondo.
Un beso
Que no tiene fondo.
Uno de esos besos que te invaden todo el cuerpo.
Uno con poderes nada puede detener. Un beso.
Un beso redondo.
Un beso
Que no tiene fondo.
Uno de esos besos que te invaden todo el cuerpo.
Besos que te curan y hacen más corto el invierno.


Un beso.
Un beso redondo.
Un beso
Que no tiene fondo.
Uno de esos besos que te invaden todo el cuerpo.
Besos con poderes nada puede detener.
Un beso.
Un beso redondo.
Un beso
Que no tiene fondo.
Uno de esos besos que te invaden todo el cuerpo.
Besos que te curan y hacen más corto el invierno.


Un beso.
Un beso redondo
Que no tiene fondo.
Un beso redondo
Que no tiene fondo.


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sábado, 1 de julio de 2017

"Las furias y las penas", de PABLO NERUDA (seudónimo de RICARDO ELIÉCER NEFTALÍ REYES BASOALTO) (CHILE, 1904-1973 d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Las furias y las penas, y otros poemas", de fecha 1947  d.n.e., pero compuesto en 1934.,




...Hay en mi corazón furias y penas...
                                    Quevedo
En el fondo del pecho estamos juntos,
en el cañaveral del pecho recorremos
un verano de tigres,
al acecho de un metro de piel fría,
al acecho de un ramo de inaccesible cutis,
con la boca olfateando sudor y venas verdes
nos encontramos en la húmeda sombra que deja caer besos
.

Tú mi enemiga de tanto sueño roto de la misma manera
que erizadas plantas de vidrio, lo mismo que campanas
deshechas de manera amenazante, tanto como disparos
de hiedra negra en medio del perfume,
enemiga de grandes caderas que mi pelo han tocado
con un ronco rocío, con una lengua de agua,
no obstante el mudo frío de los dientes y el odio de los ojos,
y la batalla de agonizantes bestias que cuidan el olvido,
en algún sitio del verano estamos juntos
acechando con labios que la sed ha invadido.
Si hay alguien que traspasa
una pared con círculos de fósforo
y hiere el centro de unos dulces miembros
y muerde cada hoja de un bosque dando gritos,
tengo también tus ojos de sangrienta luciérnaga
capaces de impregnar y atravesar rodillas
y gargantas rodeadas de seda general.

Cuando en las reuniones
el azar, la ceniza, las bebidas,
el aire interrumpido,
pero ahí están tus ojos oliendo a cacería,
a rayo verde que agujerea pechos,
tus dientes que abren manzanas de las que cae sangre,
tus piernas que se adhieren al sol dando gemidos,
y tus tetas de nácar y tus pies de amapola,
como embudos llenos de dientes que buscan sombra,
como rosas hechas de látigo y perfume, y aun,
aun más, aun más,
aun detrás de los párpados, aun detrás del cielo,
aun detrás de los trajes y los viajes, en las calles donde la gente orina,
adivinas los cuerpos,
en las agrias iglesias a medio destruir, en las cabinas que el mar lleva en las manos,
acechas con tus labios sin embargo floridos,
rompes a cuchilladas la madera y la plata,
crecen tus grandes venas que asustan:
no hay cáscara, no hay distancia ni hierro,
tocan manos tus manos,
y caes haciendo crepitar las flores negras.

Adivinas los cuerpos!
Como un insecto herido de mandatos,
adivinas el centro de la sangre y vigilas
los músculos que postergan la aurora, asaltas sacudidas,
relámpagos, cabezas,
y tocas largamente las piernas que te guían.

¡Oh conducida herida de flechas especiales!

¿Hueles lo húmedo en medio de la noche?

¿O un brusco vaso de rosales quemados?

¿Oyes caer la ropa, las llaves, las monedas
en las espesas casas donde llegas desnuda?

Mi odio es una sola mano que te indica
el callado camino, las sábanas en que alguien ha dormido
con sobresalto: llegas
y ruedas por el suelo manejada y mordida,
y el viejo olor del semen como una enredadera
de cenicienta harina se desliza a tu boca.

Ay leves locas copas y pestañas,
aire que inunda un entreabierto río
como una sola paloma de colérico cauce,
como atributo de agua sublevada,
ay substancias, sabores, párpados de ala viva
con un temblor, con una ciega flor temible,
ay graves, serios pechos como rostros,
ay grandes muslos llenos de miel verde,
y talones y sombra de pies, y transcurridas
respiraciones y superficies de pálida piedra,
y duras olas que suben la piel hacia la muerte
llenas de celestiales harinas empapadas.

Entonces, ¿este río
va entre nosotros, y por una ribera
vas tú mordiendo bocas?

Entonces ¿es que estoy verdaderamente, verdaderamente lejos
y un río de agua ardiendo pasa en lo oscuro?

¡Ay cuántas veces eres la que el odio no nombra,
y de qué modo hundido en las tinieblas,
y bajo qué lluvias de estiércol machacado
tu estatua en mi corazón devora el trébol!

El odio es un martillo que golpea tu traje
y tu frente escarlata,
y los días del corazón caen en tus orejas
como vagos búhos de sangre eliminada,
y los collares que gota a gota se formaron con lágrimas
rodean tu garganta quemándote la voz como con hielo.
Es para que nunca, nunca
hables, es para que nunca, nunca
salga una golondrina del nido de la lengua
y para que las ortigas destruyan tu garganta
y un viento de buque áspero te habite.

¿En dónde te desvistes?
¿En un ferrocarril, junto a un peruano rojo
o con un segador, entre terrones, a la violenta
luz del trigo?
O corres con ciertos abogados de mirada terrible
largamente desnuda, a la orilla del agua de la noche?

Miras: no ves la luna ni el jacinto
ni la oscuridad goteada de humedades,
ni el tren de cieno, ni el marfil partido:
ves cinturas delgadas como oxígeno,
pechos que aguardan acumulando peso
e idéntica al zafiro de lunar avaricia
palpitas desde el dulce ombligo hasta las rosas.

¿Por qué sí? ¿Por qué no? Los días descubiertos
aportan roja arena sin cesar destrozada
a las hélices puras que inauguran el día,
y pasa un mes con corteza de tortuga,
pasa un estéril día,
pasa un buey, un difunto,
una mujer llamada Rosalía,
y no queda en la boca sino un sabor de pelo
y de dorada lengua que con sed se alimenta.
Nada sino esa pulpa de los seres,
nada sino esa copa de raíces.

Yo persigo como en un túnel roto, en otro extremo
carne y besos que debo olvidar injustamente
,
y en las aguas de espaldas cuando ya los espejos
avivan el abismo, cuando la fatiga, los sórdidos relojes
golpean a la puerta de hoteles suburbanos, y cae
la flor de papel pintado, y el terciopelo cagado por las ratas y la cama
cien veces ocupada por miserables parejas, cuando
todo me dice que un día ha terminado, tú y yo
hemos estado juntos derribando cuerpos,
construyendo una casa que no dura ni muere,
tú y yo hemos corrido juntos un mismo río
con encadenadas bocas llenas de sal y sangre,
tú y yo hemos hecho temblar otra vez las luces verdes
y hemos solicitado de nuevo las grandes cenizas.

Recuerdo sólo un día
que tal vez nunca me fue destinado,
era un día incesante,
sin orígenes, Jueves.
Yo era un hombre transportado al acaso
con una mujer hallada vagamente,
nos desnudamos
como para morir o nadar o envejecer
y nos metimos uno dentro del otro,
ella rodeándome como un agujero,
yo quebrantándola como quien
golpea una campana,
pues ella era el sonido que me hería
y la cúpula dura decidida a temblar.
Era una sorda ciencia con cabello y cavernas
y machacando puntas de médula y dulzura
he rodado a las grandes coronas genitales
entre piedras y asuntos sometidos.

Éste es un cuento de puertos adonde
llega uno, al azar, y sube a las colinas,
suceden tantas cosas.

Enemiga, enemiga,
¿es posible que el amor haya caído al polvo
y no haya sino carne y huesos velozmente adorados
mientras el fuego se consume
y los caballos vestidos de rojo galopan al infierno?

Yo quiero para mí la avena y el relámpago
a fondo de epidermis,
y el devorante pétalo desarrollado en furia,
y el corazón labial del cerezo de junio,
y el reposo de lentas barrigas que arden sin dirección,
pero me falta un suelo de cal con lágrimas
y una ventana donde esperar espumas.

Así es la vida,
corre tú entre las hojas, un otoño
negro ha llegado,
corre vestida con una falda de hojas y un cinturón de metal amarillo,
mientras la neblina de la estación roe las piedras.
Corre con tus zapatos, con tus medias,
con el gris repartido, con el hueco del pie, y con esas manos que el tabaco salvaje adoraría,
golpea escaleras, derriba
el papel negro que protege las puertas,
y entra en medio del sol y la ira de un día de puñales
a echarte como paloma de luto y nieve sobre un cuerpo.
Es una sola hora larga como una vena,
y entre el ácido y la paciencia del tiempo arrugado
transcurrimos,
apartando las sílabas del miedo y la ternura,
interminablemente exterminados.


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viernes, 30 de junio de 2017

"Yo te beso al irme", de EFRAÍN BARQUERO (seudónimo de EFRAÍN BARAHONA) (CHILE, 1931- d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "La compañera", de fecha 1969  d.n.e.



Yo te beso al irme
Humedezco tus labios y tu pecho
con mi palabra más profunda y más simple.
Te digo algo con ella, que sólo tú comprendes.
Algo de esperanza por cumplir, que sólo tú confías.

Yo te beso con un gesto rápido y seguro,
como de morder el pan o coger las herramientas.
Y te digo en un momento tantas cosas,
tantas cosas, que sólo tú recuerdas.

Yo te encierro con mis brazos al irme,
y te tapo los ojos con mi boca,
para que no sientas mi ausencia cuando parto
a defender el beso de otros días.

Porque nuestro beso no es un pétalo imposible
ni es el golpe de un aroma oculto:
es el pan que compartimos cada día,
y que deja en los labios el sabor heroico,
y en el rostro la alegría inmensa,
¡de haberlo conquistado juntos!


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jueves, 29 de junio de 2017

“El beso del gigante”, de JOSÉ GONZÁLEZ TORICES (ESPAÑA, 1947 - d.n.e.)

Poema perteneciente al libro "Poesía encantada", con ilustraciones de Ferando Noriega, de fecha 2009  d.n.e.



La nube se encontró un beso
Junto a la luna de plata.
¡Un beso jijirijí!
¡Un beso jijirijama!
Un beso de chocolate,
De bombón, fresa y manzana.


¡Un beso! ¿De quién será?
¿Será de la bruja maga?
¿Será del dragón azul?
¿Será del sol o del agua?

¡Un beso jijirijí!
¡Un beso jijirijama!

Bajó la Nube al olivo
Vestida de nieve y dama
Con su beso de canela,
Con su beso de guitarra.


¡Un beso jijirijí!
¡Un beso jijirijama!

Buscó al dueño de aquel beso
Por el mar y la montaña,
Por los caminos de azúcar,
Por las puertas de las casas.

¡Un beso jijirijí!
¡Un beso jijirijama!

Es el beso de un gigante
Que se llama Malabarba.
El gigante más gigante
Hoy con la Nube se casa.

El viento reparte besos
Por la orilla de sus caras.

¡Un beso jijirijí!
¡Un beso jijirijama!

El gigante de los besos
Tiene el corazón de hada.


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miércoles, 28 de junio de 2017

"Bésame", de Camila

Canción perteneciente al Disco"Bésame", de fecha 2010  d.n.e.




Bésame, a destiempo,
sin piedad y en silencio.

Bésame,frena el tiempo,
haz crecer lo que siento.

Bésame,como si el mundo se acabara después.

Bésame, y beso a beso pon el cielo al revés.

Bésame sin razón,
porque quiere el corazón.

Bésame, siénteme en el viento,
mientras yo muero lento.

Bésame sin motivos
y esta vez siempre conmigo.

Bésame,como si el mundo se acabara después.

Bésame, y beso a beso pon el cielo al revés.

Bésame, sin razón,
porque quiere el corazón.

Bésame. Bésame.

Bésame
como si el mundo se acabara después.

Bésame, y beso a beso pon el cielo al revés.

Bésame, sin razón,
porque quiere el corazón.

Bésame.

Bésame
así,sin compasión.

Quédate en mi, sin condición.

Dame tan solo un motivo y me quedo yo.

Me quedo yo, me quedo yo y me quedo yo.


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lunes, 26 de junio de 2017

"Bésame", de LUISTER

Canción, de fecha 2016  d.n.e.



Bésame despacio y hazlo con pasión.
Bésame con tu ternura, con tu corazón.
Bésame como nunca antes lo habías hecho.
no dejes que la fantasía se quede con este momento.

No puedo regalarte joyas ni dinero,
pero sí tengo un amor, amor, amor, amor del bueno.

No puedo regalarte la luna,
pero sí te hago sentir en ella.

No puedo regalarte una estrella,
porque ya eres una de ellas.

Bésame..., no te detengas.

Bésame..., qué tanto pensabas
si en mí estas refugiada.

Voy caminando por las calles
y no dejo de pensar en ti, amor.
Te entrego mi humilde corazón
que vale más que mil, y un tesoro.
Y si no me falla la razón,
yo a ti nunca dejaré de amarte siempre,
por siempre estaré a tu lado.

No puedo regalarte joyas ni dinero,
pero sí tengo un amor, amor, amor, amor del bueno.

No puedo regalarte la luna,
pero sí te hago sentir en ella.

No puedo regalarte una estrella,
porque ya eres una de ellas.

Bésame..., no te detengas.

Bésame..., qué tanto pensabas
si en mí estas refugiada.

Yo quiero ser ese que te toca
y te vuelve loca.

Dame un besito, con cariñito,
que este momento se haga infinito.

Yo quiero ser ese que te toca
y te vuelve loca.
Dame un besito, con cariñito,
que este momento se haga infinito.

Yo quiero ser ese que te toca
y te vuelve loca.

Dame un besito, con cariñito,
que este momento se haga infinito.

Bésame..., no te detengas.

Bésame..., qué tanto pensabas
si en mí estas refugiada.

Yo quiero ser ese que te toca
y te vuelve loca.
Dame un besito, con cariñito,
que este momento se haga infinito.

Yo quiero ser ese que te toca
y te vuelve loca.
Dame un besito, con cariñito,
que este momento se haga infinito.

Yo quiero ser ese que te toca
y te vuelve loca.
Dame un besito, con cariñito,
que este momento se haga infinito.

Bésame..., no te detengas.

Bésame..., qué tanto pensabas
si en mí estas refugiada.

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sábado, 24 de junio de 2017

"Il bacio", de PAUL VERLAINE (FRANCIA, 1844-1896 d.n.e.)



1. Baiser! rose trémière au jardin des caresses!
2. Vif accompagnement sur le clavier des dents
3. Des doux refrains qu’Amour chante en les cœurs ardents
4. Avec sa voix d’archange aux langueurs charmeresses!
1. ¡Beso! ¡malvarrosa del jardín de las caricias,
2. vivo acompañamiento en el teclado de los dientes,
3. dulces canciones que Amor entona en los corazones ardientes
4. con su voz de arcángel de languideces encantadoras!
5. Sonore et gracieux Baiser, divin Baiser!
6. Volupté nonpareille, ivresse inénarrable!
7. Salut! l’homme, penché sur ta coupe adorable,
8. S’y grise d’un bonheur qu’il ne sait épuiser.
5. ¡Sonoro y gracioso Beso, divino Beso!
6. ¡Voluptuosidad sin rival, embriaguez inenarrable!
7. ¡Salud! El hombre inclinado sobre tu copa adorable,
8. se embriaga de una dicha que no sabe agotar.
9. Comme le vin du Rhin et comme la musique,
10. Tu consoles et tu berces, et le chagrin
11. Expire avec la moue en ton pli purpurin…
12. Qu’un plus grand, Goethe ou Will, te dresse un vers classique.
9. Como el vino del Rhin, y como la música,
10. Tú consuelas y meces, y la pena
11. Expira con el gesto en tu pliegue purpurino…
12. Que otro más grande, Goethe o Will, te dirija un verso clásico.
13. Moi, je ne puis, chétif trouvère de Paris,
14. T’offrir que ce bouquet de strophes enfantines:
15. Sois bénin et, pour prix, sur les lèvres mutines
16. D’Une que je connais, Baiser, descends, et ris.
13. Yo no puedo, mezquino trovador de París,
14. Ofrecerte más que este ramillete de infantiles estrofas:
15. Sé benigno y, como premio, sobre los labios amotinados
16. De Una que conozco, Beso, desciende y ríe.


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miércoles, 21 de junio de 2017

"Bésame", de ED SHEERAN

Canción perteneciente al Album Discográfico titulado "+" (plus), de fecha 2011  d.n.e.




Settle down with me
And cover me up
And cuddle me in
Lie down with me
And hold me in your arms
And your heart's against my chest
Your lips pressed in my neck
And I'm falling for your eyes
But they don't know me yet
And with this feeling I'll forget
I'm in love now
Kiss me like you want to be loved
You want to be loved
You want to be loved
This feels like falling in love
Falling in love
We're falling in love

Settle down with me
And I'll be your safety
And you'll be my lady
I was made to keep your body warm
But I'm cold as the wind blows
So hold me in your arms, oh no
Your heart's against my chest
Your lips pressed in my neck
And I'm falling for your eyes
But they don't know me yet
And with this feeling I'll forget
I'm in love now
Kiss me like you want to be loved
You want to be loved
You want to be loved
This feels like falling in love
Falling in love
We're falling in love

Yes, I've been feeling everything
From hate to love
From love to lust
From lust to truth
I guess that's how I know you
So I hold you close to help you give it up
So kiss me like you want to be loved
You want to be loved
You want to be loved
This feels like falling in love
Falling in love
We're falling in love
We're falling in love
Kiss me like you want to be loved
You want to be loved
You want to be loved
This feels like falling in love
We're falling in love
Quédate conmigo,
cúbreme,
abrázame,
túmbate conmigo,
y sujétame en tus brazos.
Y tu corazón contra mi pecho,
tus labios presionados en mi cuello.
Me estoy cayendo por tus ojos,
pero todavía no me conocen,
y con esta sensación olvidaré
que ahora estoy enamorado.
Bésame como si quisieras ser amada,
quisieras ser amada,
quisieras ser amada.
Esto se parece a enamorarse,
enamorarse,
estamos enamorándonos.

Quédate conmigo,
y seré tu guardían,
y tú serás mi princesa.
Fui hecho para mantener tu cuerpo caliente,
pero yo estoy frío mientras sopla el viento,
así que abrázame con tus brazos, oh no.
tu corazón contra mi pecho,
tus labios presionando mi cuello,
y yo estoy cayéndome por tus ojos,
pero todavía no me conocen,
y con esta sensación olvidaré
que ahora estoy enamorado.
Bésame como si quisieras ser amada,
quisieras ser amada,
quisieras ser amada.
Esto se parece a enamorarse,
enamorarse,
estamos enamorándonos.

Sí, he estado sintiendo todo,
desde el odio al amor,
del amor a la lujuria,
de la lujuria a la verdad.
Supongo que es así como (llegué a) conocerte,
así que te abrazo fuerte para ayudarte a rendirte.
Bésame como si quisieras ser amada,
quisieras ser amada,
quisieras ser amada.
Esto se parece a enamorarse,
enamorarse,
estamos enamorándonos,
estamos enamorándonos.
Así que bésame como si quisieras ser amada,
quisieras ser amada,
quisieras ser amada.
Esto se parece a enamorarse,
estamos enamorándonos.


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lunes, 19 de junio de 2017

"A dónde irán los besos", de VÍCTOR MANUEL (ESPAÑA, 1947-- d.n.e.)

Canción perteneciente al álbum "A dónde irán los besos", de fecha 1993  d.n.e.




Tu beso tembloroso y programa doble, cinco pesetas,
en el momento justo nos enchufaban con la linterna.
¡Cuántos atardeceres por las callejas sin darse tregua!
¡Qué distintos los besos cuando pasabas de ir a la escuela!

Del beso aquel de Judas que descubrimos sin darnos cuenta,
junto a dos corazones atravesados por una flecha,
cuando tiré su anillo... el agua del río se volvió negra.
De esto hace treinta y cinco y jamás he vuelto a pisar su acera. (*)

A dónde irán los besos que guardamos, que no damos.
Dónde se va ese abrazo si no llegas nunca a darlo.
Dónde irán tantas cosas que juramos un verano:
bailando con la orquesta prometimos no olvidarnos.

Y el beso que te llega en aquella carta que nunca esperas
,
como no está firmada miras distinto a las compañeras.
Todo el francés que supe y que sabré nunca fue culpa de ella
le llamaban B.B. y yo la vi en "Babette se fue a la guerra".

A dónde irán los besos que guardamos, que no damos.
Dónde se va ese abrazo si no llegas nunca a darlo.
Dónde irán tantas cosas que juramos un verano:
bailando con la orquesta prometimos no olvidarnos.


[(*) Desde Vivir para cantarlo, Víctor Manuel canta "de esto hace más de cincuenta"]


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viernes, 16 de junio de 2017

"Labios compartidos", de MANÁ (Grupo musical, MÉJICO)

Canción perteneciente al álbum"Amar es combatir", de fecha 2006  d.n.e.




Amor mío...
Si estoy debajo del vaivén de tus piernas...
Si estoy hundido en un vaivén de caderas...
Esto es el cielo, es mi cielo.

Amor fugado...
Me tomas, me dejas, me escribes y me tiras a un lado.
Te vas a otros cielos y regresas como los colibríes.
Me tienes como un perro a tus pies.

Otra vez mi boca insensata...
vuelve a caer en tu piel.
Vuelve a mí tu boca y provoca...
Vuelvo a caer
de tus pechos a tu par de pies

Labios compartidos...
Labios divididos, mi amor,
Yo no puedo compartir tus labios:

Que comparto el engaño y comparto mis días.
Y el dolor...
Yo no puedo compartir tus labios,
Ooh, amor, ooh, amor compartido.

Amor mutante...
Amigos con derecho y sin derecho de tenerte siempre.
Y siempre tengo que esperar paciente
el pedazo que me toca de ti

Relámpagos de alcohol...
Las voces solas lloran en el sol.
Eh, mi boca en llamas torturada... Te desnudas angelada
Luego te vas.

Otra vez mi boca insensata...
vuelve a caer en tu piel.
Vuelve a mí tu boca y provoca...
Vuelvo a caer
de tus pechos a tu par de pies

Labios compartidos...
Labios divididos, mi amor,
Yo no puedo compartir tus labios:

Que comparto el engaño y comparto mis días.
Y el dolor...
Yo no puedo compartir tus labios,
Ooh, amor, ooh, amor compartido.

Que me parta un rayo...
Que me entierre el olvido, mi amor,
pero no puedo más
Compartir tus labios, compartir tus besos...
Labios compartidos.

Te amo con toda mi fe sin medida...
Te amo, aunque estés compartida:
tus labios tienen el control.

Te amo con toda mi fe sin medida...
Te amo aunque estés compartida:
Y sigues tú con el control.
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martes, 13 de junio de 2017

"Green", de PAUL VERLAINE (FRANCIA, 1844-1896 d.n.e.)


Te ofrezco entre racimos, verdes gajos y rosas,
Mi corazón ingenuo que a tu bondad se humilla;
No quieran destrozarlo tus manos cariñosas,
Tus ojos regocije mi dádiva sencilla.

En el jardín umbroso mi cuerpo fatigado
Las auras matinales cubrieron de rocío;
Como en la paz de un sueño se deslice a tu lado
El fugitivo instante que reposar ansío.

Cuando en mis sienes calme la divina tormenta,
Reclinaré, jugando con tus bucles espesos,
Sobre tu núbil seno mi frente soñolienta,
Sonora con el ritmo de tus últimos besos.

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domingo, 11 de junio de 2017

" Comunicación de amor invisible por los ojos", de FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLEGAS (ESPAÑA, 1580-1645)


Si mis párpados, Lisi, labios fueran,
besos fueran los rayos visüales
de mis ojos
, que al sol miran caudales
águilas, y besaran más que vieran.

Tus bellezas, hidrópicos, bebieran,
y cristales, sedientos de cristales;
de luces y de incendios celestiales,
alimentando su morir, vivieran.

De invisible comercio mantenidos,
y desnudos de cuerpo, los favores
gozaran mis potencias y sentidos;

mudos se requebraran los ardores;
pudieran, apartados, verse unidos,
y en público, secretos, los amores.


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sábado, 10 de junio de 2017

"Madrigal con un río, una rosa, una hamaca..." de EDUARDO CARRANZA FERNÁNDEZ (COLOMBIA, 1913-1985)



Tú, mi amor, que caminas como un beso,
andando vas por entre mis palabras:
es como si avanzaras separando
las ramas azuladas de un jardín,
las verdes hojas trémulas de donde sale el viento.
Recorres el papel con mi escritura.
Y cuando escribo río
tú lo cruzas nadando
y llegas y te extiendes en la arena
dorada de otras sílabas radiantes
que en la orilla te esperan;
y cuando escribo rosa, la rosa que has besado
da su forma a tus dos manos unidas,
si escribo sed te acercas a mis labios,
si cascada, aparece tu cintura,
si nido azul, palpita tu garganta,
y si palmera escribo, descansas a su sombra,
y si escalera, ruedas por tu risa
donde tu corazón relampaguea,
y si escribo paloma anida en ti
partida en dos magnolias temblorosas.
Apoya tu cabeza en esta luz,
en este pecho de hombre, en este verso
de plumas desveladas y febriles
y quédate dormida
tronchada y extendida en esta hamaca
mecida por el sueño que sale de mi mano
cuando te escribo, o, lento, te acaricio.

Si alguien quiere tocar la brasa pura
del amor en los años venideros
que toque estas palabras donde brilla
nuestro quemante beso para siempre.


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